Tiene La Palabra
Necesitamos soluciones reales y definitivas a los problemas de asentamientos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me dirijo a Ud., en primer lugar para felicitarlo y agradecerle por la excelente labor periodística, seriedad, pluralidad y compromiso social de LA REPUBLICA, periódico que ha contribuido a la información de la población a un precio razonable para todos los extractos económicos, aportando información veraz y responsable.
Asimismo quiero hacer propicia esta oportunidad para expresar una opinión en el espacio de cartas que nos ofrece su periódico la que pretende ser un tanto representativa del extracto social al que pertenezco.
Soy un asentado y al asentamiento al que pertenezco lo pueblan alrededor de 6.000 personas, de las cuales 2.000 son niños. La población la componen gente trabajadora y humilde que trata lo mejor que puede, de hacer paredes y techos más sólidos y esperan la regularización para pagar los terrenos, tratando a su vez de brindar la educación y salud más elemental a sus hijos. El asentado que trabaja lo hace no menos de 8 horas, lo que significa apartarse de su casa no menos de 10 horas ya que salir del barrio para ir a tomar ómnibus, insume unos 25 a 30 minutos de ómnibus, algunas veces más, y es una hora y media o dos para llegar a trabajar. Generalmente se trabaja más física que intelectualmente, por lo que el cansancio tiende a ser físico y luego de otra hora y media se llega al hogar. En muchos hogares se soluciona el almuerzo o la cena al llegar del trabajo, ya que o bien son jornaleros y reciben diariamente su dinero o trabajan varios miembros de la familia y es el tiempo que disponen para cocinar. Quienes tenemos hijos, debemos sumar el tiempo necesario para llevarlos al jardín o a la escuela, 20 o 25 minutos por viaje y cuando enferman se cuenta con un pediatra que vienen una o dos veces por semana a la policlínica barrial, y algunas veces, dos pediatras por día a la policlínica municipal.
El pediatra atiende entre 10 y 20 consultas por día, lo que arroja como resultado no más de 200 pacientes en la policlínica municipal y 40 por parte del MSP a través de la policlínica barrial, 240 pacientes por semana para 2.000 niños que viven en condiciones higiénicas diferentes, al no haber saneamiento ni caminería en condiciones. Niños que con 3 años caminan hasta 6 kilómetros entre ida y vuelta a la escuela, bebés que acompañan a sus hermanos a la escuela porque no hay con quién dejarlos y más allá del abrigo, está muy frío a las 8.00 de la mañana.
Estas condiciones tienden a enfermar más a los niños y para conseguir número es necesario ir a las 5 o 6 de la mañana: esperar afuera, haciendo cola para la entrega de números, que comienza a las 7.00. La lluvia es otro condicionante, porque las distancias son amplias y cuando llueve se hacen intransitables por lo que si no se tiene vehículo o dinero para locomoción, no se lleva a los hijos a la escuela porque se mojan y se enferman con las condicionantes antes detalladas para lograr su atención.
Los trabajadores salen a trabajar con un paraguas como toda defensa contra la lluvia, o en bicicleta, a veces con pilots. Se recorren más de 200 kilómetros ida y vuelta del trabajo.
Pienso que estas y muchas otras diferencias nos separan de una sociedad de barrios urbanos, ya que las calles asfaltadas, saneamiento, red lumínica, acceso a transporte, son cosas que se dista de tener y de una u otra forma hay que seguir.
Resulta sorprendente observar las diferencias de oportunidad y, sinceramente, en tanto el tiempo que nos ocupa trabajar, llevar a los niños al médico, a la escuela y seguir sobreviviendo, que es muy difícil idear soluciones desde aquí. No obstante miro los complejos de viviendas vacías, custodiadas por policías del servicio 222, casa abandonadas, vacías, improductivas, y veo propagandas en la TV y promociones solicitando dinero para un techo por mi país, las que ofrecen ampliaciones en madera, para asentar más a los asentados a este lugar y modelo de vida. Ampliaciones que se pudren a los 5 años y son patrocinadas por grandes empresas, que defienden indirectamente que 500 o 600.00 personas del Uruguay vivan en estas condiciones.
Ojalá se idearan soluciones reales y definitivas a los problemas de asentamientos y no estas soluciones paliativas que tienden a perjudicar a largo plazo.
Muy respetuosamente, lo saluda
MARCELO NUÑEZ C.I. 3.904.658-2
Accidentes y recaudaciones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los accidentes de tránsito son un flagelo que nos incumbe e involucra a todos. Son una tragedia. En ascenso constante e imparable van dejando a su paso sus terribles secuelas de sangre y dolor. Van varios años que se viene analizando y comentando esta tragedia. Se elaboran proyectos sobre prevención. Nada da resultado. Los accidentes son una constante. Las estadísticas causan espanto, miedo y pavor. Casa vez, más muertos, heridos, mutilados de por vida. Ahora bien. Que no le quepa a nadie la menor duda, esto de los accidentes tiene en gran parte muy rápida solución. En lo que me es personal, lo propuse en varias oportunidades. Pero… detrás de toda esa mega, hiper, macro, súper tragedia, que enluta a toda la ciudadanía (nadie escapó, escapa o escapará de estar involucrado en accidentes), está el afán recaudador de pesos ($). Siempre, el tan necesario vil metal. Lo explico en pocas líneas. (Reitero que «soy reiterativo» valgan estas palabras). Para manejar es necesario tener autorización. Libreta de conductor, licencia para manejar. Por supuesto nadie regala eso. Se cobra. Bien y mucho. Se recauda. Es la recaudación «directa». Gracias a ésta, vendrá después la indirecta. Multas, infracciones, moras, recargos y muchos, pero muchos otros más. Ahora les comento sobre la más grande, inútil, increíble, innecesaria aberración. La «vedette» de esta siniestra calesita de la muerte. Para obtener «la licencia de conductor» se exige, entre otros «un examen médico». En la totalidad de los casos, y como condición más exigente, está el estudio de la visión. Señores: Esto que parece ser «casi» lo más importante, es totalmente innecesario. Superfluo. Es únicamente pura recaudación. Pregunto: ¿Alguien vio alguna vez manejar y producir un accidente a un persona «no vidente»? Jamás. Aún si le regalaran y obligaran a manejar, dicha persona no lo haría. Esta fuera de su capacidad. (Atención: Nunca jamás, discrimino a nadie.) Estoy diciendo que no lo puede hacer. Aún en el caso hipotético, pero posible, de una excelente visión que obtiene «la licencia», y al cabo de horas, días o meses llegase a perder la visión, esta persona no manejaría. Un no vidente o de escasa visión jamás producirá un accidente. Salvo que otro lo atropelle. El segundo punto, y/o aberración, es la tan difícil autorización para vehículos muy viejos, o medianamente viejos. Está visto que son los que casi nunca producen accidente. No pueden generar las velocidades y realizar las piruetas, maniobras y picadas de sus pares nuevos. Aquí tienen otro afán recaudador. Innecesario. Para erradicar, en parte, los accidentes considero (y no altera la recaudación, sino que la ubica en el justo lugar, evitando debo decirlo otra vez, siniestros con sus consabidas víctimas). Apuntar las baterías en otra dirección. Drogados, alcoholizados, depresivos, enfermos de demencia en primeras etapas, otras patologías neurológicas y conexas, no pueden manejar. Por último, lo subrayo porque lo propuse decenas de veces «chofer involucrado en accidente con muertos y/o lesionados se le retira definitivamente la licencia. Sin suspensión, amonestación, nada. Queda inhabilitado de por vida. Como la vida que suprima o las invalideces que deje».
Como punto final un consejo. Parece un eslógan pero es realidad: «Maneje con prudencia. Regresará a su hogar. Seguir
á con vida. No causará dolor».
Con mis más cordiales saludos.
CARMI RAUCH -C.I. 866.784-6
¡Hasta siempre «Goyo»!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los burreros de la nueva hornada, apenas si lo habrán oído nombrar. Gregorio «Goyo» Riboira, que se nos fue para siempre hace unos pocos días, fue en «tiempos heroicos» del turf uruguayo un jockey de excepción. Por otra parte, se lució en grande en un medio donde los ases de la fusta, estaban presentes a lo largo de todas las tardes de Ituzaingó. Pese a lo cual Riboira, un maestro corriendo en la punta (pero también en cualquier puesto de la carrera), se destacó ganando más de una estadística, entre ellas la del 75, delante de maestros como Isaul Rey, el «Facha» De Santis, Tolentino Espino y otros fenómenos de la profesión de las riendas y la fusta.
Junto a Carlos Lupi y el stud, glorioso stud «Piedras Blancas», formó un binomio que supo de notables victorias. Pero también tuvo el privilegio de montar a la mejor yegua que, al menos nosotros, vimos correr en Maroñas: Eglantine, la fenomenal hija de British Empire y Clodia, ganadora desde 1100 metros hasta 2500 al cuidado de «Don Pepe» de Giuli, llegando a la proeza de un «Walk Over» (corriendo sola, para los no entendidos), estableció el récord de los 1400 mts. con 1’22» clavados en una tarde de gloria para el hipismo uruguayo.
Gregorio Riboira no solo fue un piloto excepcional. Agregaba a su habilidad, un don de gentes y una honorabilidad verdaderamente notable. Por eso todo Maroñas lo quería y hoy llora su ida para los hipódromos de donde no se vuelve.
¡Paz en tu tumba viejo y querido maestro!
EL VIEJO
Compartí tu opinión con toda la comunidad