EL EVENTO FUE ORGANIZADO POR AFODEPA, EN EL MARCO DE LOS 73 AÑOS DEL CLUB RAUSA

El pueblo Gregorio Aznárez rindió homenaje a uno de sus hijos predilectos: Gregorio Pérez

El evento fue organizado por la Asociación Fomento de Pueblo Aznárez (Afodepa), una entidad que trabaja desde hace más de un año procurando encontrar salidas para una localidad abatida por la falta de fuentes de trabajo pero que sin embargo guarda una riquísima historia que desea revalorizar.

En ese pueblo funcionó el primer ingenio azucarero de Uruguay (la empresa Remolacheras y Azucareras del Uruguay Sociedad Anónima, Rausa) y además fue, por muchos años, la terminal de la vía férrea al este de la Administración de Ferrocarriles del Estado (AFE). Allí también prosperaron instituciones de la más diversa índole y el pueblo supo contar con dependencias de la mayoría de los organismos y entes del Estado, cine, colegio privado y hasta liceo. Por otra parte, fue cuna de un club deportivo que marcó historia en el departamento de Maldonado y en el resto del país: el Rausa de los años 60 y 70 fue un equipo demoledor que aportó permanentemente figuras de destaque a la selección de la entonces Federación Maldonadense de Fútbol, y hasta llegó a jugar en el Estadio Centenario como preliminarista de una final de la Copa Libertadores de América.

En Rausa jugaron connotadas figuras, pero hubo dos que descollaron incluso fuera de fronteras: Gregorio Pérez y Ernesto Popelka. Este último nació y se crió en Gregorio Aznárez, y en plena adolescencia tuvo el privilegio de recalar en el Club Nacional de Fútbol de Montevideo, donde jugó como titular. El «Tito» Popelka estaba a punto de ser transferido al exterior cuando su vida dio un giro inesperado. Colgó definitivamente los botines y se dedicó de lleno a la religión, transformándose en sacerdote fundador de la congregación Dalmanutá. Ernesto «Popelka» se encuentra en México, en misión religiosa desde hace varios años.

 

Gregorio, «el Canario»

El «Canario» Gregorio Pérez no fue una figura descollante, pero siempre se caracterizó por su tenacidad, su voluntad de trabajo y sus ganas de prosperar. Un día marchó a Montevideo, donde la suerte lo encontró defendiendo al club Defensor, que en 1976 lograría el título de Campeón Uruguayo. Gregorio Pérez fue el orgullo de todos los nativos del pueblo y compañeros de distintos planteles de Rausa. Los años pasaron y se transformó en un exitoso y respetado director técnico, que supo trabajar con singular éxito en uno de los grandes de nuestro país, Peñarol, en varios equipos del exterior y hasta en la Selección uruguaya.

Pero algo lo hace diferente a otros: Gregorio Pérez jamás se olvidó de su terruño, siguió cultivando una humildad inigualable y, en cada ocasión que «el pueblo» lo ha necesitado, ha estado, sin que lo llamaran.

Casado con René Nell, también nativa del lugar, formó una familia sencilla, emprendedora, feliz, pero al mismo tiempo agradecida. No son pocos los testimonios que confirman los silenciosos aportes de el «Canario» para solucionar algún problema o darle una mano a alguien. Nadie omite señalar otro detalle: cada vez que ha fallecido alguien del pueblo, Gregorio Pérez, esté donde esté, se ha acercado a acompañar.

Por estos motivos y seguramente muchos más, Afodepa, en nombre de toda la población, decidió realizarle un más que merecido homenaje justo el día en que la Institución Social y Deportiva Rausa celebraba sus 73 años de vida.

Allí estuvieron legendarias figuras de aquel plantel fabuloso de los 60 y 70, veteranos que lo vieron nacer y crecer, y otras generaciones que saben de quién se trata. Tampoco estuvo ausente uno de los nietos del fundador del pueblo, Gregorio Aznárez, quien junto a su esposa participó de las celebraciones, con la emoción propia de quien desde el punto de vista empresarial tuvo tanto que ver, hace varias décadas, con el desarrollo de esa localidad.

Gregorio Pérez recibió, como testimonio del amor que le prodiga su pueblo, una plaqueta y un cuadro elaborado en madera rústica y cuero, el cual fue entregado por uno de los equipos de fútbol infantil de la institución que lo vio nacer y crecer como persona y como deportista.

 

Almuerzo y bailes

El evento se desarrolló en medio de innumerables espectáculos musicales y artísticos y un almuerzo de camaradería. La intención fue lograr un reencuentro de todos «los canarios remolacheros», al decir de uno de los integrantes de Afodepa, en referencia al mote que décadas atrás se aplicaba a todo nativo de ese pueblo cargado de trabajo y bienestar. No faltaron el «que los cumpla feliz» ni las marchas de Peñarol y de Uruguay, en homenaje a las «andanzas» de Gregorio Pérez en lo más alto del fútbol uruguayo.

Hoy, Afodepa procura revivir la historia del pueblo, lograr que prosperen pequeños emprendimientos productivos y, fundamentalmente, que se pueda exhibir la rica y variada historia para sumarla a los distintos circuitos turístico-históricos del departamento de Maldonado. Con ese propósito es que se intenta recuperar las instalaciones de la estación del ferrocarril, para instalar allí un museo, iniciativa para la cual ya se cuenta con el aval del Directorio de AFE y un aporte de la Intendencia Municipal de Maldonado mediante el programa ProCultura. *

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