Escrito por: GELSI AUSSERBAUER

Desde junio se ha logrado avistar a las ballenas francas en las costas de Maldonado y Rocha. Ayer y anteayer el espectáculo volvió a ocurrir. La Armada Nacional pudo observar un grupo de estos animales en una zona cercana a Cabo Polonio por primera vez en el año. Sin embargo, la asociación sin fines de lucro Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC) ha logrado asistir a la presencia de los enormes mamíferos varias veces en lo que va del invierno. Ayer fue la última de ellas.
Cada año, entre junio y octubre las ballenas francas única especie que llega a nuestras costas se deja ver hasta que regresa a los fríos mares del sur.
La especie corre peligro de extinción, pero es, a su vez, un riquísimo atractivo de enorme potencial turístico. En el mundo, el avistamiento de ballenas mueve alrededor de 2 mil millones de dólares, según afirmó Rodrigo García, integrante de la OCC. En total, existen 500 comunidades turísticas que se dedican a esta actividad.
Uruguay no quiere estar al margen de esta opción, aunque cuidando preservar una especie única en el mundo. Desde el año 2002 rige en nuestro país un decreto que regula el avistaje de estos animales. Sólo pueden observarlos quienes se hayan registrado y hayan asistido a un curso de capacitación que ofrece la propia OCC. En el proyecto participan la Dinara, la Dinama y la Prefectura.
A partir del martes, las posibilidades se ampliarán. Un decreto firmado entre las comunas de Rocha y Maldonado, el Ministerio de Turismo y Deporte (MTD) y la OCC permitirá el inicio de un turismo “responsable y sostenible con énfasis en el avistaje de cetáceos”.
“Uruguay tiene un enorme potencial, afirmó García. Por algo La Pedrera fue elegida como sede del V Taller Internacional sobre Turismo de Avistaje, en abril de este año”. Esta riqueza natural puede convertirse en un proyecto continuo. “El nuevo acuerdo permitirá establecer un programa para capacitar a los agentes turísticos en el turismo responsable y sustentable. Para eso habrá un manual de buenas prácticas, que abarcará los ámbitos ambiental, social y económico”, anunció García.
Cada operador o empresario que desee capacitarse obtendrá un sello de calificación que le posibilitará integrarse a un grupo denominado “Ruta de las Ballenas”. A partir de entonces comenzará un nuevo camino para la actividad. Sin embargo, a corto plazo se pretende “hacer vendible el avistamiento como un producto turístico, sobre todo en Europa”. Hoy en día, la propuesta es incipiente. A partir de ahora, podría convertirse en la gran vedette de los inviernos en la costa uruguaya, que no tiene demasiadas propuestas que acaparen el interés fuera de fronteras.
Las ballenas francas, eje de este proyecto, son de un color gris oscuro con manchas blancas en el vientre. Los machos miden, en promedio, 14 metros, y las hembras llegan a 16. Su peso se sitúa entre las 45 y las 60 toneladas. Para ser gráficos acerca de su tamaño basta mencionar que un recién nacido tiene una longitud de entre 4 y 6 metros y un peso que se aproxima a las 10 toneladas. Sus cabezas son enormes, y alcanzan un tercio del tamaño del cuerpo. La ballena franca se caracteriza por su docilidad, su lentitud y su costumbre de trasladarse en grupos y acercarse a las costas. Esta indudable franqueza le ha dado su nombre y la ha convertido en presa fácil de los cazadores, que iniciaron su proceso de extinción desde hace siglos. Cada uno de estos animales es capaz de dar más de 7.000 litros de aceite, lo que ha bastado para perseguirla sin piedad.
En aguas del Atlántico Sur se han cazado desde el año 1600. Sólo entre los años 1820 y 1840 se cazaron alrededor de 80.000 ejemplares en estas zonas.
Esta persecución sin límites la situó al borde de la extinción a finales del siglo XIX. En 1935 se declaró a la ballena franca una especie protegida, decisión a la que se adhirieron la mayoría de los países balleneros en 1946. No obstante, se estima que los barcos rusos las siguieron cazando ilegalmente por lo menos hasta 1975, según consigna el sitio web de OCC. La especie, que llegó a contar con una población de al menos 300.000 ejemplares, hoy no supera los 4.000.
OTRAS NOTICIAS EN LARED21



