SEMINARIO SOBRE DIVERSIDAD SEXUAL, IDENTIDAD Y GENERO

Consigna regional: erradicar la discriminación en el Mercosur

El acto de apertura estuvo a cargo de la doctora María Elena Martínez, directora del Departamento de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), quien señaló la importancia del evento. «Es el segundo encuentro de altas autoridades competentes en Derechos Humanos que se realiza en Uruguay», apuntó. El primero se realizó en el primer semestre de 2005, en el marco de la Presidencia Pro Témpore del Mercosur. «Estos dos seminarios fueron los primeros en donde se habló de los derechos humanos a nivel regional y de gobierno», subrayó Martínez.

A posteriori, la subsecretaria de Relaciones Exteriores, profesora Belela Herrera, manifestó que años atrás en ese ministerio existía un departamento «minúsculo» de Derechos Humanos. En cambio, «hoy en día contamos con un departamento que pone lo mejor de sí, junto al departamento de Derechos Humanos del MEC», indicó Herrera. La subsecretaria comentó el papel de nuestro país en la materia. «En el ámbito de la OEA, Uruguay está comprometido contra toda forma de discriminación y racismo, tanto a nivel local como regional. En los años de la dictadura se violaron los derechos humanos, y hoy por suerte la realidad es otra», agregó.

 

«Los derechos de los LGBT son derechos humanos»

Posteriormente se llevó a cabo el Panel de Derechos Humanos y Diversidad Sexual. Allí, representantes de Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina ofrecieron su perspectiva sobre el tema.

Beto De Jesús, activista de Brasil, dijo que a pesar de que persisten dificultades, algunas sociedades latinoamericanas han avanzado mucho en la tolerancia y el respeto de la diversidad sexual. Los derechos de los LGBT (acrónimo para referirse a las personas Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans) «son derechos humanos, y eso mucha gente no lo quiere entender. Todos los individuos merecen respeto por igual», enfatizó el brasileño.

De Jesús agregó que el tema de discriminación fue presentado por primera vez en un Congreso de las Naciones Unidas celebrado en Beijing en 2005, y manifestó que en 2003, con el apoyo de otros países, Brasil promovió la no discriminación por orientación sexual en las Naciones Unidas. Sin embargo, esto aún no ha sido aprobado, debido a «la resistencia de los países islámicos», señaló.

El activista del país norteño subrayó que los Estados deben actuar para reconocer las parejas LGBT y las familias no tradicionales. «Los gobiernos tienen que saber que el reconocimiento de nuestros derechos no tiene para ellos ningún costo económico. Es sólo voluntad política», sentenció.

 

Sin protección

Por otra parte, la representante de Paraguay, Verónica Villalba, resaltó la importancia de estos seminarios, «impensados años atrás», y afirmó que, a pesar de los avances, tanto en su país como en la región están desamparados. «No hay ningún marco legal que nos proteja. En el Mercosur no tenemos mucho, y en Paraguay, nada», sentenció.

Villalba aseguró además que la diversidad sexual es la relación que las personas tienen con su cuerpo. «El tener un deseo sexual diferente a la ‘norma’ correcta es discriminado. No existen derechos para las personas que viven y sienten fuera de esa norma heterosexual», manifestó. En su país no hay una ley que permita la adopción de niños por parte de una pareja gay, y citó como ejemplo el de unos escolares que fueron discriminados por sus compañeros y por los profesores al enterarse de que sus padres eran homosexuales.

 

Campero: «Acá se dice que no pasa nada, pero pasa»

El representante uruguayo, Ruben Campero, dijo que en Uruguay pasan muchas cosas. «Acá se tapa y se esconde mucho. Se dice que no pasa nada, pero pasa y mucho. Los trans viven en pobreza extrema, tanto económica como simbólica», subrayó indignado. Campero dijo que, pese a todo, existe voluntad política, económica e institucional. Agregó que es necesario difundir estos temas en los seminarios y a través de la prensa. «En Uruguay no hay asesinatos por discriminación, como en otros países de la región, pero existen otros tipos de ‘asesinatos’, como la discriminación en el lenguaje de la sociedad, que es violencia de los derechos humanos», manifestó. Subrayó además que se ha avanzado en el tema, por ejemplo en la elaboración de un proyecto de ley concubinaria para parejas de un mismo sexo.

Por último, Flavio Rapisardi, representante de Argentina, relacionó la discriminación sexual con la desigualdad de las clases sociales que existe en su país y en la región. Afirmó que la discriminación es un modo de regulación concreto, por lo que no constituye algo «aislado y esporádico». «El problema de la discriminación no es responsabilidad absoluta de la sociedad, como dice el Estado. Es un flagelo estructural y cultural», finalizó. *

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