COMENZO "BOLICHES EN AGOSTO", AL RESCATE DE LA CULTURA DEL CAFE MONTEVIDEANO

Bajo el pretexto de la intimidad

Cada viernes de agosto, tres de los locales que conforman el grupo de cafés, bares y almacenes con historia que preservan y promocionan la Intendencia de Montevideo (IMM), el Ministerio de Turismo y Deporte (MTD) y Cambadu darán cita a diversos espectáculos culturales con entrada gratuita para todo público.

La intensa lluvia que no dio un solo minuto de tregua en la noche del viernes 3 no impidió que cientos de personas se acercaran a los bares Tasende (de Ciudadela y San José), Micons (de Miguelete y Constitución) y Su Bar (de Jackson y Maldonado). La programación, variada y atractiva, atrajo tanto a los parroquianos usuales de los boliches como a un nutrido grupo de personas que se arrimó a ellos tal vez por primera vez, para poder asistir a performances, música y poesía en un ambiente absolutamente diverso al de un teatro o una sala multitudinaria.

«Ese es el objetivo de ‘Boliches en agosto': convertir a estos lugares históricos en centros de difusión cultural y permitir, a la vez, que la gente los conozca», explicó a LA REPUBLICA el arquitecto Leonardo Gómez, coordinador del proyecto Cafés y Bares de Montevideo. «Boliches en agosto», además, es organizado por la el Ministerio de Educación y Cultura, «que no dudó en apoyar la iniciativa», según afirmó Isabel de la Fuente, encargada de la programación de la movida.

El asunto fue un éxito, y se espera poder reeditarlo cada año, como ha ocurrido con el Día del Patrimonio y la propuesta de «Museos en la noche», que se han convertido en mojones ineludibles de la agenda cultural montevideana.

 

Fidelidad a la consigna

El Tasende, un ícono de la Ciudad Vieja (en el límite con el Centro), fue uno de los encargados de inaugurar la propuesta. Poco antes de las 21.00, cuando Fernando Cabrera comenzaba su recital con «Morir en la capital», como homenaje a Pablo Estramín, una larga fila de personas se plantaba fuera del local ­a pesar de la llovizna y el intenso frío­ esperando poder ingresar. Dentro del histórico bar, que ha hecho de la misma esquina un lugar ineludible durante tres cuartos de siglo, no sobraba ni un espacio.

Cabrera, un experto en lograr espacios de intimidad, aun frente a una pequeña multitud, logró transmitir exactamente la consigna de «Boliches en agosto», esa que De la Fuente definió como «favorecer el encuentro entre artistas y parroquianos, la cercanía y el diálogo». En el Tasende también tuvieron su turno los escritores Henry Trujillo y Tatiana Oroño. Un poco más de poesía, sólo que sin guitarra.

Mientras tanto, las pizzas y los tragos no dejaban de circular. «Boliches en agosto» es un espacio para la cultura, pero también favorece el negocio, qué duda cabe.

 

Un viejo bar de copas

En La Comercial, el Micons es un clásico de la esquina de Miguelete y Constitución. Viejo bar de copas, era uno de los pocos exclusivos para hombres de toda la ciudad. Por eso, aun hoy, en el Micons sólo hay un baño público, exclusivo para uso masculino. Su inevitable reforma se enmarcará en un plan de mejoras edilicias que la comisión que apoya a los Cafés y Bares de Montevideo desarrollará este año, según adelantó Leonardo Gómez. «Vamos a reformar la iluminación, los baños y otros aspectos de estos bares, siempre respetando su dignidad histórica y procurando que las reformas no se vuelvan efímeras, como ocurrió en los ochenta», adelantó el arquitecto. Sin embargo, Gómez también fue contundente al aclarar que este proyecto de rescate «es muy distante de una actitud nostálgica». Pretende, en cambio, revalorizar la importancia de los cafés como centros de encuentro y cultura.

Más pequeño que el Tasende, su viejo mostrador de mármoles italianos y carpinterías de roble, reflejo de épocas de esplendor de nuestro país, alojó el viernes a habitués y no tanto que llegaron para escuchar a Sabela de Tezanos, Claudio Burgués y el músico Mauricio Ubal. El efecto de intimidad y la posibilidad del diálogo eran, quizá, más evidentes que en el Tasende, sobre todo a causa del tamaño del local. Idéntico efecto se logró en Su Bar, de Maldonado y Jackson, un boliche que cierra a la hora 19.00 pero decidió abrir sus puertas, por una noche, para albergar la nueva propuesta. Allí ofrecieron sus espectáculos Giovanna Facchinelli, Mariana Picart, Héctor Bardanca, María Gravina y Roberto Echavarren.

«Cada noche es única», afirmó Isabel de la Fuente mientras presentaba a Mauricio Ubal en el Micons, «y el éxito de esta propuesta está en manos de la gente».

El primer viernes de agosto, la gente decidió. A juzgar por los hechos, quedan por delante muchos agostos en homenaje a una parte central de la cultura montevideana, los viejos boliches. *

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