PRESENTARON "DANIEL VIGLIETTI, DESALAMBRANDO", DE MARIO BENEDETTI

Benedetti y Viglietti ayer en la Sala Zitarrosa: desalambrando la memoria

Daniel Viglietti lo siguió rumbo al encuentro con su guitarra. Historias recorrían la Sala Zitarrosa, tantas narraciones como melodías. El mismo nombre de la sala significaba tanto, que no fue inadvertido para Viglietti antes de tocar la canción que le dio título al último libro de Benedetti: «Desalambrando». «Esta canción nunca pensó ser título de un libro, y menos en ser tocada en la sala que lleva como nombre el de Alfredo Zitarrosa», admitió. MR

Un tímido coro desde el público acompañó el estribillo del tema que dice, como un mandato de la historia de estos pueblos: «A desalambrar, a desalambrar». Antes, el musicólogo Corium Aharonian hizo referencia a la ineludible obra realizada por Benedetti y Viglietti años atrás, denominada «A dos Voces». «Esto no pretende ser otro ‘A Dos Voces’, ya habrá tiempo para eso», dijo Viglietti, y más de un espectador murmuró un esperanzado «ojalá».

La presentación del nuevo libro tuvo desde la sonrisa del público ante las bromas de Benedetti a las lágrimas del escritor cuando Viglietti cantó «Anaclara». «Le doy las gracias a Daniel porque ese es mi tema favorito», titubeó Benedetti emocionado.

La sala estaba colmada de público. La vista de Viglietti buscaba, mientras interpretaba la canción que lleva el nombre
de su hija Trilce, a la propia Trilce, que observaba a su padre contar la historia de aquella niña que «Tan chiquí, tan chiquita que es la niña, tan chiquita y ya creció». Benedetti se despachó con los poemas «Valentía», «Desdicha» y otros que gustoso pintó en el aire. Por último, todo terminó. Como el final inesperado de un cuento de Benedetti; como las consonantes de Viglietti, que le dejan a uno la espina en la garganta. *

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