Buenas noticias
Confesamos que para nuestro gusto la mejor noticia de los últimos días fue la del éxito de nuestros liceales de Maldonado en los Estados Unidos.
Traemos hoy otra. Este julio helado vino con «buenas nuevas» para la juventud y los que quieren vivir de su trabajo.
Resulta que un estoico equipo que sufre en las desvalidas dependencias de la Dirección Nacional de Energía y Tecnología Nuclear del Ministerio Postergado, entregó el resultado de un decisivo trabajo.
Se trata de un concienzudo informe acerca de nuestros «esquistos bituminosos»: según él somos felices propietarios de un hidrocarburo abundante y de fácil explotación.
Conocido hace tiempo, acaba de ser «redescubierto» por la juventud. Uruguay es lento…
Habremos de pedirle a la poca gente joven restante que revise nuestros cajones y carpetas… Las de cuando éramos como ellos pero abundantes.
Igual que cuando nos recuerdan el número de nuestro teléfono o el de la puerta de nuestra casa… Somos ya la República del Bastón.
Un «esquisto bituminoso» es realmente «lutita pirobituminosa. Una roca sedimentaria que contiene en su matriz mineral, materia orgánica de tipo querógeno, compuesta principalmente por carbono, nitrógeno, hidrógeno, oxígeno y azufre. De alto peso molecular, heterociclos de cadenas alquídicas o asociados a ciclos saturados aromáticos» (¡sic!).
Si alguien no lo entiende que haga como nosotros: disimularlo. Pero eso nada importa a los defectos de nuestra formación ni a los efectos del Uruguay Productivo (que yace allí aunque no lo queramos ni podamos entender a causa de la mutilación sufrida).
Esa roca, calentada, da petróleo (¡Teníamos petróleo!). Tal proceso de destilación se llama pirólisis o retortaje.
Pero también puede ser utilizada como combustible en forma directa: triturándola y metiéndola en un horno sin más trámite como ya se hace con la cáscara de arroz o la madera.
O pueden hacerse ambas cosas.
Se trata de una fuente de energía abundante en el mundo.
Existen países como Estonia en los que TODA su matriz eléctrica está basada en estas rocas (más de 2.900 MW: casi el doble de todo lo que hoy tenemos acá) o como China que la explota hasta hoy desde 1920, o Brasil que para ella tiene, además de tecnología propia (elaborada desde 1953), un yacimiento en Iratí, cercano a Sao Mateus do Sul, del que la formación uruguaya «Mangrullo» en Cerro Largo es una prolongación.
Pero a diferencia de nosotros (que somos ricos) ellos lo explotan desde 1972 (a pesar de tener petróleo)…
Además, queman allí las cubiertas usadas de autos y camiones, eliminando esa basura y obteniendo luego de la «quema», residuos exportables de altísimo valor.
«En Uruguay, los esquistos bituminosos son la única reserva probada de roca carbonosa. El conocimiento de su existencia data del siglo XIX pero no fueron efectivamente exploradas para su cuantificación hasta el año 1975, cuando Ancap inició un trabajo de evaluación y cuantificación de reservas que finalizó en 1981″.
Ancap, en esa primera crisis del petróleo, realizó en Tacuarembó, Rivera y Cerro Largo, la friolera de unos 400 pozos exploratorios, unos diecisiete quilómetros de agujeros, más nueve mil análisis de laboratorio de las muestras extraídas y por fin, y en consecuencia, científicos mapas horizontales y verticales acerca de la existencia (enorme) de tamaña riqueza.
Estos preciosos mapas olvidados vienen publicados en el Informe de marras al que pertenecen también las comillas del texto.
La juventud encontró en qué lugar habíamos dejado el dinero.
Los uruguayos y uruguayas teníamos, y tenemos (nos habíamos olvidado):
93 millones de barriles de petróleo en Mangrullo, Horno, Barón y San Diego.
49 millones en Llanos de Noblía, Los Molles y Cruz de Piedra.
25 millones en Viñoles e Isla Zapata
Hasta aquí: 167 millones de barriles de petróleo en Cerro Largo. ¡Felicitaciones intendente Barreiro!
Pero además hay 110 millones de barriles en Cerros Blancos, Hospital y Vichadero. ¡Felicitaciones intendente Viera!
277 millones de barriles de petróleo, a 12 millones de consumo actual por año (que pagamos en dólares que van al extranjero), son más de 20 años sin importarlo.
Obviamente, esta cuenta es grosera pero elocuente.
Lo más grave y bueno: la tecnología para poder «destilar» estas rocas y producir petróleo puede ser nacional.
Pero si decidiéramos usarlas trituradas para quemar, podríamos cubrir con ellas todas las necesidades térmicas de generación eléctrica durante doscientos años… ¡Dos siglos usando estas rocas y las represas que ya existen, sin necesidad de ninguna otra fuente! La tecnología para ello también puede ser enteramente nacional y los costos son largamente menores a los conocidos hasta la fecha.
Pero además: para solventar el tratamiento de los humos y otras agresiones al medio ambiente, tenemos, a poca distancia, potentes yacimientos de calizas imprescindibles en esta industria: en Quebrada de los Cuervos (Treinta y Tres) y en el Tacuarí (Cerro Largo).
Pocos países del mundo, tal vez ningún otro, disfrutan esa ventaja.
Hace ya mucho que Ancap y otras industrias utilizan hornos parecidos (queman carbón por ejemplo) por lo que existe vasta experiencia nacional en su tratamiento «ecológico». Lo mismo sucede con la recuperación ambiental de los yacimientos en explotación (calizas por ejemplo).
Como subproducto de dicho «tratamiento» obtendríamos yeso (hoy lo importamos).
Hay entonces tres departamentos del país que tienen un claro destino minero, industrial y energético. Picapedrero y hornero. Metalúrgico y albañil. Ingeniero y tecnológico.
En la Batalla por la Energía, el Interior ya era decisivo: ahora lo es más que nunca.
El Informe que venimos festejando, parte también de esa Batalla, nos muestra anchas avenidas para el Uruguay Productivo.
Los «esquistos bituminosos» constituyen concluye el Informe – uno de los componentes más claros de una Estrategia Nacional de Energía.
Lo apoyamos plenamente. Y lo aplaudimos.
Y repetimos que los cálculos «económicos» hacen ventajosa, y por lejos en materia de costos, la explotación de este recurso.
Ahora la palabra la tenemos los que podemos decidir o influir en las decisiones. Ello incluye al pueblo, que en nuestro leal saber y entender debe arropar, acunar y defender este sueño tangible.
El histórico Informe se llama: «Esquistos Bituminosos Aporte a la Robustez Energética Fuente de Energía e Hidrocarburo Nacional»; fue producido en julio de 2007 por el «Grupo de Trabajo Acceso a Recursos Energéticos Fósiles» creado el año pasado por Resolución Ministerial 158/006 Dirección Nacional de Energía y Tecnología Nuclear del Ministerio de Industria, Energía y Minería (el Postergado).
Su lectura y estudio resulta ineludible. *
(*) Senador de la República. Escritor.
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