¡Es hora de cambiar!

En los medios de prensa se ha planteado un intenso debate acerca de la reforma tributaria que, al igual que casi todos los grandes debates del país, se da también al interior de la izquierda. Pero, a no engañarse, este debate tiene los ingredientes necesarios para convertirse en elemento clave, decisorio, en la perspectiva electoral hacia 2009. A esta reforma tributaria regresiva se le ha sumado una implementación fundamentalista. Se ha abierto un flanco que la derecha intentará aprovechar para infligir el mayor daño posible al proceso de acumulación histórica de las fuerzas progresistas.

Uno. Esta reforma privilegia al capital y castiga al trabajo. Los trabajadores y pasivos pasan de pagar por IRP 150 millones a pagar por IRPF 280 millones de dólares. Los capitalistas por IRPF solamente pagarán 30 millones y los impuestos a las empresas se reducen en 89 millones de dólares. Pero no es eso solamente; la implementación de esta reforma genera irritación, cuando no indignación, porque ataca derechos adquiridos con gran esfuerzo por los trabajadores. En nombre de una equidad entre trabajadores ­que no se aplica respecto al capital­ se están gravando la comida, las guarderías, las cantinas, los servicios odontológicos y todos aquellos ingresos no salariales ganados por sindicatos en años de lucha. Y eso genera fuertes rechazos, incluso en aquellos que por ganar muy poco no deben pagarlo.

La solidaridad entre los trabajadores es un valor fundamental. Esa es una verdad histórica permanente. Bien lo saben los enemigos de las organizaciones del pueblo, que acusan de «corporativistas» a los trabajadores y a los pasivos por defender sus derechos. Si alguien apuesta a trazar una línea divisoria entre los trabajadores para que no actúen como clase sino como individuos aislados ­que sólo miran su propio bolsillo­ para obtener el respaldo de los que obtienen menores ingresos, está atentando contra la unidad del movimiento sindical y contra el proyecto estratégico que expresa el Frente Amplio. Lo sucedido en la Confederación de Funcionarios del Estado (COFE) es una demostración de la enorme reserva de unidad que hay en los trabajadores uruguayos: la asamblea nacional de delegados integrada por sindicatos con salarios muy bajos ­los «beneficiados» ­ votó por unanimidad el rechazo a la reforma tributaria. (1)

El Banco de Previsión Social emite una propaganda equívoca sobre los efectos de la reforma tributaria. Bajo el título «El 83% de los pasivos y el 65% de los trabajadores no pagarán IRPF», presenta la información, por departamento, indicando el número de pasivos y trabajadores que no pagarán IRPF, sin considerar otros ingresos, ni deducciones. En el caso de los pasivos señala, además, los que pagarán menos de lo que pagaban por IRP y los que pagarán más. En el caso de los trabajadores indica los que ganan más y menos del mínimo no imponible.

¿Por qué no informa el BPS quiénes pagaban el IRP en cada uno de los casos? Eso permitiría descubrir que más de la mitad del total no pagaban tampoco IRP, es decir que no ganan nada con esta reforma. ¿Por qué no informa el BPS cuánto es el monto que se pagaba por IRP y cuánto se pagará por IRPF? Eso lo puede calcular perfectamente y las diferencias serán gigantescas. De algún lado sale el incremento de 130 millones de dólares que pagarán activos y pasivos. Es importante destacar, además, que estos datos no consideran ingresos no salariales, por lo cual el número de trabajadores afectados por el IRPF es sustancialmente mayor. La Asesoría Económica de la DGI estima ­considerando los ingresos salariales y no salariales incluidos en la Encuesta de Hogares­ que pagará un 46% de los trabajadores, no un 35% como señala el BPS.

Dos. El diputado Alfredo Asti ha pretendido desmentir, sin lograrlo, las afirmaciones que ha realizado la Rediu sobre la reforma tributaria: pero los porfiados números son irrefutables. Más allá de las imprecisiones y medias verdades a las que recurre para defender su posición, apela a lo que se ha transformado en una recurrente «descalificación»: «las posiciones de aparente izquierda coinciden con la derecha» (2). En todo caso corresponde preguntarse quién coincide con quién. Habría que definir, además, quiénes son los que están haciendo oposición al programa histórico del FA. La posición que sostenemos se basa estrictamente en cifras oficiales; quien recurra a esos datos coincidirá, si es objetivo, en la descripción de los mismos.

Más allá de que se pretenda descalificar a compañeros y organizaciones que actúan con espíritu crítico ­defendiendo las propuestas programáticas del Frente Amplio­ es imprescindible redoblar esfuerzos en esa dirección para avanzar hacia una sociedad más justa, transparente y democrática.

Vale la pena destacar las profundas diferencias entre el pensamiento económico de la derecha y el de la izquierda. Para un economista de izquierda el análisis de la equidad a través de deciles de ingresos oculta las relaciones distributivas entre las clases sociales. El tema fundamental es que cada uno de esos deciles agrupa ingresos provenientes del trabajo junto con los de quienes se apropian del trabajo de los demás; es decir, la explotación. Esto, que está en el corazón del capitalismo, ¿no importa? ¿Se puede hablar de justicia tributaria ignorándolo?

Donde se pueden percibir con claridad las diferencias y se puede saber qué intereses defiende cada uno es en la propuesta alternativa a esta reforma. Al respecto Javier de Haedo ­director de la OPP en el gobierno de Lacalle­ sostiene: «Un gobierno de los partidos tradicionales debería mantener todo lo bueno de esta reforma, que es mucho, y corregir sus defectos, en particular todo lo que se incluyó en el pasaje del proyecto de ley por Diputados. Debería derogar exoneraciones al IVA y el Imesi, igualar los aportes patronales independientemente de la forma jurídica de la empresa, reducir del 12% al 10% la tasa por la que se gravan las rentas del capital, reducir el impuesto al patrimonio de modo de dejarlo como elemento de control del IRPF, derogar la tasa del 7% a la distribución de utilidades. De este modo se volvería al proyecto original del Ministerio de Economía y Finanzas» (3)

Una propuesta de izquierda, en cambio, apuntaría a desmontar la dualidad de la reforma: por un lado, gravando más fuertemente al capital ­sin exoneraciones y con tasas crecientes que en ningún caso deberían ser menores que las de los trabajadores­; por otro lado, reduciendo los impuestos al trabajo ­aumentando el mínimo no imponible, las deducciones por hijo, el número de franjas, gravando el ingreso del hogar y no de la persona­ de forma tal que se reduzca el aporte, como mínimo, a la situación previa a la implantación del nuevo sistema tributario.

Tres. El entrañable compañero Hugo Cores cuestionó en profundidad esta reforma «dual» que privilegia el capital sobre el trabajo: «La temeraria invasión en el terreno de los valores éticos que propone el MEF no parece surgir de habilitaciones estatutarias ni constitucionales. (…) La propuesta de abdicar de la justicia social y doblegarse ante las reglas de juego de la globalización capitalista no es una determinación técnica ni el cumplimiento de una ley de la naturaleza. Es una decisión cargada de contenidos,
políticos y éticos. (…) Obreros y empleados que tendrán que soportar el grueso de la carga impositiva porque, a diferencia del capital huidizo, carecen de volatilidad, están amarrados al piso y nadie, en la tierra, en esta dulce tierra, estaría delineando un sistema tributario sustentado en los principios de la justicia social. De consagrarse la propuesta que criticamos, sería un avance. Pero no un avance de la izquierda. Sería una victoria de los que siempre han sostenido que la justicia tributaria no era posible.» (4)

Si pretendemos que el Frente Amplio vuelva a ser gobierno con el respaldo del pueblo es fundamental pasar a los temas que le urgen
a toda la izquierda. Hay que rectificar errores; es necesario cambiar esta reforma tributaria, hay que volver a poner la economía al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del capital. ¡Esa es la tarea! *

(*) Docente universitario, sindicalista, miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu).

1) Asamblea de COFE, 21-06-2007

2) Semanario «Voces del Frente», 12-07-2007

3) «El País», Economía y Mercado, 02-07-2007

4) LA REPUBLICA , 13-02-06.

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