La radio ataca
En la televisión «El Club del Clan» hacía capote. También Juan Carlos Thorry con su popular «Dr. Cándido Pérez, señoras» atraía enorme audiencia, lo mismo que la muy porteña «Familia Falcón». Algunos conductores de la vecina orilla cruzaban el charco para realizar acá programas de gran atracción. El pequeño gigante Héctor Coire conmovía a todos con su «Show de la Alegría», donde tenía un segmento llamado «El Club de los abuelos» que demostraba su cariño hacia los más veteranos. Con el removedor «Yo y un millón» el polémico Jolivet rompía tabúes en la TV, demasiado conservadora. Hasta nos llegaba, desde Venezuela, «El Show de Renny Ottolina» con su conductor y periodista de inolvidable voz caribeña y unas chicas que parecían las espectaculares mujeres que dibujaba el gran Divito.
La radio enfrentaba a esos gigantes de la pantalla hogareña. Y su fuerte eran los radioteatros, ya fuera en estudios o en las míticas fonoplateas. En la CX 30, estaba la Compañía de Tito Serrano acompañado por Lolita Blasi y Lucha Gutiérrez con su ciclo nativista llamado «Brochazos Camperos». En esa misma emisora brillaba Mora Galián acompañada de profesionales como Rubén García, realizando excelentes piezas teatrales por episodios. Siempre en esa Radio Nacional, también hacían emocionar a los escuchas los elencos encabezados por Julio Alassio, Blanca Burgueño y Aurora Rodríguez, lo mismo que otro dirigido por Mónica Landó y José Luis Gutiérrez. Por el centro del dial, en la Radio Universal, estaba esperando a su multitud de admiradores el gran actor Mario Rivero y su llamado «Radioteatro Nativo», donde había muy buenos actores como Luis Fontana, José Escobar y las hermosas Lupe Cruz y Pilar Alvarez.
El director Rivero también colaboraba con Donato Racciatti y tuvieron su momento culminante al realizar en el viejo Stella D’Italia la comedia tanguera titulada «Muchachos que peinan canas». Las noches de Radio Carve de antaño tenían un gran atractivo con sus radioteatros de gran calidad. A eso de las 10.30 horas aparecían los personajes interpretados por maestros como Juan Casanova, Violeta Ortiz y Marisa Paz. En esos programas de la vieja Carve se destacaban las adaptaciones y excelentes versiones que hacía Humberto De Feo de obras importantes como «Lampeao», de Esther de Queiroz. El mismo Casanova, también en Carve pero en horarios de la tarde, fue el responsable de un éxito como «Barranca abajo», que había sido adaptada por un luchador incansable llamado Walter Di Leva.
Por la enorme fonoplatea de la CX14, El Espectador, también el género dramático tuvo grandes intérpretes como Julia Amoretti, Núbel Espino y Carmen Díaz. Radio Sur, que antes había tenido a un pionero del género como Walter Mancebo, ahora en esos inicios de los años 60, comenzó con otra estrella, como lo fue «el actor de los humildes»: Julio César Armi. Fue tremendamente popular y a las 2 de la tarde las doñas del barrio lloraban de lo lindo con melodramas como «Dos madres y un calvario», con las voces del mismo Armi, Isabel Giffoni, Mónica Gálvez y los relatos del inolvidable Taño Bermúdez.
Esos radioteatros tuvieron hasta una audición especializada en la cual se les realizaba un crítica muy profesional de sus virtudes y defectos. Se trataba de «Teatralerías», a cargo del movedizo Nelson Nelson, muy respetado en el ambiente radial. Chelita Linares y Rómulo Boni hacían «La Chimba» y Juan Casanova, con el libreto de Oldoine, presentaba a «Los Paredes». Es que cuando la radio ataca, no hay TV que pueda enfrentarla. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE. *
COORDINACION – ANGEL LUIS GRENE
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