Tiene la palabra

Maracaná no fue así

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Quisiera que se publicara esta aclaración, porque se han difundido datos muy equivocados sobre los campeones de 1950.

En efecto, en el programa «Pan y circo» del 11 de julio, una panelista, Adela Dubra, mientras comentaban que el fútbol uruguayo es malo actualmente, se refirió con una expresión muy segura, elocuente, como si estuviera expresando hechos verdaderos, a lo siguiente: «También en la concentración de Maracaná (no la hubo: era el Hotel Paysandú), los jugadores uruguayos se escapaban a tomar cerveza y compraban latas de sardinas que escondían bajo la cama. Eran todos panzones, y antes del partido con Brasil se durmieron la siesta», palabras más o menos. Esto es una injuria para con los excelentes deportistas campeones del mundo. Basta con mirar la foto, y se verá que eran todos delgados, con excepción de Tejera, de complexión gruesa por su biotipo. No es cierto que se escaparan, fue un comportamiento ejemplar, y lo que tenían como motivación principal era triunfar en la final.

Se les quiere presentar como irresponsables pero era todo lo contrario. El día del partido salieron poco más de las 8 de la mañana para el estadio Maracaná, para prevenir cualquier problema que les impidiera llegar a tiempo. Luego, en los vestuarios se dio la orden de descansar y se colocaron colchonetas en el suelo. Algunos, como Gambetta, durmieron profundamente, hasta que lo despertaron para iniciar los preparativos para el partido. Otros, como Julio Pérez y Gigghia, no pudieron dormir, por la preocupación del partido.

Además la preparación física era excelente, pude ver el partido y fue claro que los últimos 20 minutos los brasileños sólo atinaban a tomarlos de la camiseta a los delanteros uruguayos, especialmente a Gigghia. No podían con su velocidad y habilidad.

Qué injusta ha cometido esta persona al denigrarlos, y qué idea tan equivocada habrá dejado en la mente de los jóvenes que la han escuchado. Debemos lamentar que para justificar malas actuaciones del presente se recurra a denigrar infamemente a quienes nos dieron la última gloria mundial. Pero, claro, ya han muerto 19 de ellos y es fácil hacerlo. Lamentable.

JOSE EDUARDO PICERNO – C.I. 777.234-5

 

De vecinos angustiados

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Somos vecinos del barrio Inve 16 (Malvín Norte) Hipólito Irigoyen e Iguá.

Habitamos 272 viviendas y la mayoría somos jubilados o pensionados de muy bajos recursos, trabajadores y desocupados (un barrio pobre). Pagamos contribución, tributos domiciliarios y tasa de saneamiento. En cada uno de esos recibos todos los meses viene mayor cantidad para pagar.

Esto se nos está haciendo muy cuesta arriba, como casi imposible.

Nos cobran luz de gas a mercurio, pavimento, etcétera, es una zona que está totalmente a oscuras desde hace cuatro años, las calles intransitables por los pozos que existen, y así es todo. Por tres meses la IMM no envió los recibos correspondientes, y ahora en uno solo vino todo eso junto más multas y recargos por morosos.

¿Es posible entender esto?

¿Qué se pretende con esta administración? ¿Que nos unamos todos y dejemos de pagar?

Además en estos momentos y a partir de julio de 2006, a varios vecinos nos viene con la contribución; los que pagamos en tres cuotas por año, $1.000 pesos más por cada una, por una multa por no haber efectuado en unos de los edificios una reparación menor por una autodenuncia efectuada el año 1998. Dicho denunciante falleció hace 8 años.

La IMM nos informa que de no efectuarse dicha reparación, la multa se aplicará a todo el barrio ya que todo el predio es un único padrón. Hay vecinos que para cumplir con esto han tenido que sacar un préstamo, y otros solicitar convenios. Entonces nos preguntamos: ¿cuándo podemos llegar a realizar la reparación, si nos están sacando el dinero en todo lo que pueden? ¿Qué debemos festejar esta franja de uruguayos? Que no tenemos derecho a pedir nada, ni en el comunal ni en la Intendencia, porque según ellos somos predio-privado. Sin otro particular saludamos muy atentamente:

VECINOS DESCONSOLADOS

 

Nuevo proyecto de ley para viudas menores de 40 años

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Estimados amigos, después de tanto luchar para que un parlamentario modifique la Ley 16.713 (viudas menores de 40 años) realizando un nuevo proyecto de ley, gracias a dios lo pude lograr, ahora lo dejo en sus manos que lo aprueben, les pido toda la ayuda posible, mi pensión ya se termina, abogo por usted para que aprueben rápido esta ley, del diputado sólo pido que Dios guíe la pequeña voluntad de los hombres, y nos haga más humanos, sensibles y solidarios. Les pido a ustedes algo que para mí no fue muy sencillo sino horas viniendo a los cybers, haciendo cartas, llamando por teléfono, esperando horas en sus despachos, creo que todo ser humano hace, no sólo los parlamentarios, toda la vida con su bandera política hasta ver que su partido es elegido como gobierno y cada persona que trabaja por sí misma. Sé y he aprendido a mis 39 años que la vida no es fácil, yo quedé sola y mi sustento era mi esposo, y desde que él se marchó sigo peleando por sobrevivir, esa es la palabra, sobrevivir, queridos amigos. Señores parlamentarios del partido del gobierno, FA, EP, Nuevo Espacio, señores parlamentarios del Partido Colorado, y señores parlamentarios del Partido Nacional, les ruego, les suplico a todos que aprueben la ley, en estos días me queda poco tiempo para seguir cobrando, y con eso como y vivo.

Pensé en hacerlo más práctico poniendo un ejemplo al cual también cada hombre y mujer estuviera involucrado, pero creo que con mi ejemplo de tres años escribiendo, llamando, largas horas en los despachos de todos es suficiente, quiero descansar amigos, mi mente me pide paz, ya no doy más, sólo espero que se apruebe este proyecto y les juro que ese día será el día más feliz de mi vida.

Gracias a todos y perdón por ser tan pesada, pero entiendan que uno tiene que pelear por lo que quiere, y a veces las palabras no se conjugan como uno quisiera o no llegan a cada uno como yo lo siento. ¡Que dios los bendiga!

REINA PAMELA ARCOSA de CALERI – C.I. 1.886.006-6

 

Recordación del Dr. Eugenio Bonavita

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Con una misa en la iglesia Stella Maris de Carrasco, muchos amigos y familiares recordaron el 18 de julio los diez años de la desaparición física del Dr. Eugenio Bonavita Páez. Por supuesto que quienes tuvimos el gusto y honor de conocerlo, mantenemos viva su memoria con sincera admiración.

Eugenio más que un gran cirujano plástico fue, por su bonhomía y don de gentes, un tipo excepcional. A lo largo de su actividad no pudo sino cosechar afectos y reconocimiento a una labor que en el ámbito de la medicina fue reconocida dentro y fuera de fronteras.

Hijo de un genial historiador, su pasión por la profesión de galeno le valió en todo momento el cariño y la admiración. Típico playboy por su manera elegantísima de vestir, si bien solía frecuentar los más selectos ambientes, en el que a una legión de mujeres solucionó variados problemas estéticos, Eugenio supo también en su labor en el Sanatorio del Banco de Seguros, tratar a los más humildes obreros accidentados del trabajo, con el que mantenía el mismo trato cordial que con sus clientes de alta sociedad.

Hecho en la escuela de dos eminencias como los Dres. Pedemonte y Ardao, su perfeccionamiento en la cirugía plástica le valió honrosas distinciones. Y tuvo una faceta que en su vida privada, le valió en muchas opor
tunidades el mote de «un hombre de siete vidas como el gato». En cierta oportunidad, llegó tarde al aeropuerto de París a tomar un avión, que luego sufrió un grave accidente. En otra, viniendo por una ruta uruguaya a gran velocidad (era un apasionado de los coches supersport) aminoró la marcha porque llovía y por la escotilla del techo de su auto, el agua no lo mojaba. Cuando de 140 kilómetros por hora bajó a 80, hasta que la lluvia lo mojó, el reventón de un neumático le ocasionó un vuelco de gravísimas consecuencias, salvando su vida por milagro. Una tercera experiencia la vivió en casa de un amigo. En momentos en que éste le enseñaba un arma de poderoso calibre que había adquirido, se le escapó un tiro que alcanzó en el pecho entrando a la altura del esternón y saliéndole la bala por la espalda.

Como estaba muy cerca del Hospital Italiano, en momentos en que sufría una hemorragia de proporciones tuvo la suerte de poder ser llevado al quirófano, donde estaban por operar a un paciente que, créase o no, tenía su mismo tipo de sangre! Los transfusionistas aplicaron varios balones a Bonavita en tanto sus colegas cirujanos hacían el resto. El «milagro» hizo que Eugenio pudiera (¡una vez más!) salvar su vida luego de un trance realmente muy difícil. ¡Paz en tu tumba querido e inolvidable doctor y amigo!

G.G.

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