Calendiario
1984.– La enseñanza durante la dictadura encontró un freno que trajo consigo un debilitamiento del aprendizaje. Todo comenzó por las persecuciones políticas a profesores y maestros, por el exilio de muchos. Eso fue determinante para buscar cómo llenar los vacíos que iban quedando. Como buena solución se les ocurrió que ello podía cubrirse con pseudodocentes, gente que estaba bien catalogada como defensora de la orientalidad pero que carecía de título habilitador del Instituto de Profesores Artigas.
En este año, cuando el panorama era de despedida, todos esos acomodados quedarían sin trabajo, abandonados al pasado, sin sus pesos mal ganados pero pesos al fin.
Ante ese riesgo, días atrás, el Consejo de Estado, presidido por el Dr. Hamlet Reyes, seguramente por unanimidad, había aprobado la ley Nº 15.601 y en esta jornada el dictador Gregorio «Goyo» Alvarez homologa esa generosa ley por la que otorga a casi 4.000 falsos pedagogos la calidad de titulares, asimilándolos a graduados del IPA.
El artículo 1º decía: » Los profesores provisionales de Educación Secundaria, Básica y Superior y de Educación Técnica Profesional Superior (Universidad del Trabajo), de los centros de formación docente de ambos Organismos y de los liceos militares que al 31 de diciembre de 1984 tengan por lo menos cinco años de actuación de docencia, directa, continua o discontinua, en una de aquellas instituciones o bien en la suma de actividades no simultáneas ejercida en las mismas y que además posean informes favorables (puntaje no menor de sesenta) de la respectiva Junta Calificadora o en su defecto de Inspección y Dirección Liceal respecto de sus actuaciones, de acuerdo con los criterios aplicados a la escala de valores determinados por las normas dictadas por el Consejo Nacional de Educación, adquirirán los derechos otorgados por la Ordenanza N° 28 (Estatuto del Docente) a los profesores titulados graduados en cuanto a la estabilidad funcional, quedando dicho derecho limitado al número de horas de clase que le hayan sido adjudicadas para el año 1984 o en su defecto para el año 1983«( el subrayado es nuestro ) . En la homologación también firmaron los ministros de Educación y Cultura, Juan Bautista Schroeder y de Defensa Nacional, Justo Alonso.
Sueños tranquilos, por tanto, para esos millares de enseñadores de la ignorancia.
FELIZ DIARIO
1924.- Nace Guillermo Vázquez Franco, historiador, profesor pero de los buenos, escritor de títulos alguno muy polémico: «La historia y sus mitos» donde registra su posición sobre un Artigas autoritario y obcecado «La conquista justificada», «Formas de vida en el latifundio criollo» y que ahora trabaja en documentos sobre la Convención Preliminar de Paz, tema que le lleva tiempo por la necesidad de precisión y mucha documentación.
1951.- Nace Raúl Vallarino, escritor, periodista, ex director de la Biblioteca Nacional. Entre sus obras se recuerda «Historias del Vapor de la Carrera», libro que le costó a un diario un juicio por plagio. Ha escrito bajo el seudónimo de Richard Durant.
Junto a Mercedes Vigil fue responsable de «Las aventuras de Bertoldo y Eulalio, los defensores de las letras». Otro título destacado: «Nombre clave: Patria, una espía del KGB en Uruguay».
1961.- Nace Miguel González, ex director de UTE.
1962.– Nace Walter Bordoni, pianista, guitarrista, compositor y cantautor. Creas tangos, candombes, rock y baladas. Algunos de sus discos: «Aguafuertes montevideanas», «El gol de la valija», «Gaviotas de fuego», «Flor nueva de películas
viejas», «Barrio virtual» y su último CD «Alter».
1964.- Nace Carlos María Garat Percovich, ingeniero químico, ex director de la Corporación Nacional para el Desarrollo.
LO PIENSO, LO DIGO
«La gloria huye de los que la buscan y sigue a los que la desprecian, porque aquellos se acomodan al gusto de sus contemporáneos y estos lo afrontan». Arthur Schopenhauer. *
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