Las hermanas siamesas no podrán separarse
Jésica y Victoria nacieron unidas por su único hígado y sus corazones, que tienen graves malformaciones congénitas. Las bebés, hijas de Rosana Fregueiro, cumplieron ayer 20 días de vida, están estables y se alimentan por sondas orogástricas. El neonatólogo que las atiende, doctor Daniel Borbonet, explicó ayer, en conferencia de prensa, que uno de sus temores era que los ductus arteriosos de sus corazones no se cerraran, pero finalmente sucedió. Además, el único hígado que comparten las pequeñas tiene una única vena cava inferior.
«Las niñas están muy bien. Han superado la segunda etapa, que era el peligro de que los ductus no se cerraran», dijo Borbonet. Por el momento, los médicos están apoyando a los padres incluso con la intervención de una psicóloga. También intentan que las niñas se alimenten con autonomía y esperan que, a la brevedad, las puedan trasladar a un local apartado (boxes de alojamiento) dentro del hospital universitario, para que estén junto a sus padres y a un equipo de enfermeros.
La cirugía no es una opción
Los especialistas uruguayos han consultado a colegas referentes de todo el mundo para obtener información sobre la conveniencia de separar o no a Jésica y Victoria. «Le pedimos opinión al profesor Thomas Spray, cirujano en jefe del hospital de niños de Filadelfia, y su respuesta fue muy categórica: no existe la opción de una cirugía. No hay antecedentes en el mundo de operaciones de este tipo con resultado exitoso», explicó Borbonet.
El médico agregó que los únicos casos en que se ha podido separar a parejas de siameses son aquéllos en que sólo comparten vasos sanguíneos. Sin embargo, Jésica y Victoria también están unidas por los mismos ventrículos, lo que hace imposible su separación.
«La posibilidad de un transplante tampoco funciona en estos casos: el tiempo dirá, pero por el momento no hay otras opciones posibles», añadió.
Ayuda para la familia
El padre de las niñas relató a la prensa que no se encuentran muy bien económicamente. Se trata de una familia humilde, cuyos ingresos dependen de las horas de trabajo del padre.
No obstante, a causa de la atención que dispensa a las siamesas el tiempo dedicado al trabajo ha sido poco. Además de Jésica y Victoria, la pareja tiene tres hijos.
«No pierdo las esperanzas. Mientras ellas estén acá yo las acompañaré, y me siento el hombre más feliz del mundo por tenerlas conmigo», dijo el padre.
Por el momento se piensa implementar un 0900 para recibir donaciones.
También se solicita a alguna de las empresas de telefonía móvil que done un celular a los padres, ya que viven en El Pinar y carecen de medios de comunicación. *
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