Escrito por: ANTONIO ELIAS (*)
Nuevamente está en discusión la intervención de las tropas uruguayas en Haití a raíz de un proyecto de ley que prorroga por un año el mantenimiento del contingente militar en dicho país. Cómo olvidar que el 2 de diciembre de 2005, el diputado socialista Guillermo Chifflet provocó una conmoción política al renunciar a su banca, en desacuerdo con el envío de nuevas tropas uruguayas a Haití y ante la imposibilidad de votar favorablemente de acuerdo al mandato imperativo resuelto por la bancada frenteamplista: “Yo no puedo votar contra lo que son las convicciones más hondas de mi conciencia”. Sus argumentos no han sido refutados y, sin embargo, los soldados uruguayos no vuelven a casa.
Uno. En una entrevista otorgada una semana después (1) Chifflet desarrolla las razones que motivaron esa decisión: “Yo había confirmado muchos aspectos sobre este problema de Haití; por ejemplo ahora nadie niega que a Bertrand Aristide que era el presidente en ese momento un grupo de marines de Estados Unidos lo obligó a renunciar. Todos sabemos que en Haití la situación se ha agravado a tal punto lo dice el propio Aristide que una competencia deportiva termina en una matanza; que Lavalas, el partido de Aristide, está prohibido; y que hay familias enteras presas por razones políticas. Siendo que las circunstancias no habían variado, teniendo en cuenta que a Haití no se lo va a ayudar como se debe económicamente, sino que en todo caso van fuerzas de ejércitos latinoamericanos cuya presencia consolida el régimen de transición que quiere el amo, yo no tenía ningún argumento para votar a favor. Por supuesto que soy partidario de la disciplina partidaria, pero en este caso no estaba dispuesto a dejar de lado lo que yo sé que la gente siente como un principio y que si lo incumplimos estaríamos desdibujando las posiciones del Frente. Uno a veces tiene un diálogo interno con quienes han sido sus maestros. Yo pienso qué hubieran sostenido sobre esto Quijano, Frugoni, Trías, y me siento tranquilo. Dormí 11 horas seguidas después de esa noche terrible”.
La oposición a la participación en las maniobras Unitas, al envío de tropas a Haití y a la firma de tratados con Estados Unidos son parte del universo simbólico antiimperialista de la izquierda uruguaya. Todos ellos fueron vulnerados en el primer año de gobierno. Luego hubo avances y retrocesos en todos los frentes. En la relación con Estados Unidos, debe destacarse, que no se firmó el TLC, aunque los partidarios de ese tratado pretendan utilizar el TIFA como punta de lanza para volver a incluir el tema en la agenda. En las maniobras Unitas se dejó de participar por decisión del Dr. Tabaré Vázquez (2) La intervención militar en Haití, en cambio, se sigue sosteniendo con el discurso impresentable del “mantenimiento de la paz” a pesar de que el envío de tropas se realizó de acuerdo al Capítulo 7° de la Carta de Naciones Unidas que se refiere a la “imposición de la paz”. La diferencia no es menor. Al respecto decía Chifflet: “Este antecedente de la participación con tropas de acuerdo al Capítulo 7° para la imposición repito y no para el mantenimiento de la Paz, implica acompañar una decisión del Consejo de Seguridad en Naciones Unidas que no se ajusta al interés nacional y resulta además un pésimo precedente”. Los graves hechos sucedidos posteriormente reafirman la posición sostenida por Chifflet.
Dos. El contingente militar de la ONU comandado por Brasil se desplegó en Haití, en junio de 2004, cuatro meses después de un golpe de Estado que constituyó una flagrante violación de la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos. No era esta la primera intervención de la ONU en la isla, pero la gran diferencia estriba en que ahora están fuertemente implicados gobiernos “progresistas”, tales como Argentina, Brasil y Uruguay, cuyas tropas son parte fundamental de las fuerzas de ocupación, al punto de comandar las fuerzas de la Misión de Naciones Unidas.
La primera matanza luego que el parlamento nacional (con mayoría progresista) aprobara el envío de más tropas a Haití se produjo en enero de 2006, la segunda fue en diciembre del mismo año y la tercera en enero de 2007. En todos los casos no hubo heridos en los ejércitos ocupantes, pero se registraron muertos haitianos que las fuerzas de la Misión de Naciones Unidas califican siempre como “criminales”.
“El 22 de diciembre a las tres de la madrugada, 400 soldados bajo el mando de oficiales brasileños asaltaron con blindados Cité Soleil, barrio de Puerto Príncipe, apoyados por helicópteros que disparaban sobre la atemorizada población que se refugiaba en sus precarias viviendas. La excusa fue combatir “las bandas criminales” que operan en el barrio, pero la intervención de los soldados de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah o cascos azules) dejó entre 30 y 70 muertos según las diversas fuentes. Mujeres y niños fueron muertos en sus casas mientras dormían. La Agencia Haitiana de Noticias aseguró que las víctimas eran inocentes y el coordinador de la Cruz Roja, Pierre Alexis, dijo que los soldados de la ONU impidieron la entrada de sus vehículos para asistir a niños heridos.” (3)
Cité Soleil es un inmenso barrio de viviendas informales donde se hacinan 500 mil personas, en medio de enormes charcos de agua sucia y de excrementos humanos y animales. Dos activistas estadounidenses vinculados al Haiti Action Comitee (David Welsh de Berkeley y Ben Terrell de San Francisco) comprobaron en Cité Soleil la forma como operan los soldados de la Minustah. “Disparaban hacia la calle y hacia el interior de la casas”, asegura Welsh. “Dicen que la población de los vecindarios dispara primero. Eso no es lo que vimos y no es lo que aquí se nos dijo. Las llamadas ‘fuerzas de paz’ de la ONU están desempeñando un papel muy destructivo”, apunta Terrell (4).
El 24 de enero de este año dejaron otro tendal de víctimas, sobre todo niños (5) El ensañamiento con las criaturas ha sido objeto de una denuncia internacional específica: “El terror de la ONU asesina niños haitianos por la noche”. El comando militar de la Misión precisó que las muertes fueron “involuntarias” y “en el marco de operaciones para delimitar el terreno de acción de las bandas armadas y criminales”, pero los pobladores denuncian que no hubo tales enfrentamientos y que los helicópteros ametrallaron las casillas mientras dormían. Las fotos de hileras de chicos despedazados no llegan sin embargo a la prensa internacional, que ha hecho suya la versión del “enfrentamiento” con bandas de delincuentes. Los graves hechos señalados confirman que los cascos azules de la ONU, de los cuales forman parte las tropas uruguayas, violan los derechos humanos y asesinan inocentes en Haití.
Tres. A partir de estas constataciones se imponen algunas preguntas fundamentales: ¿Por qué nuestro gobierno sigue manteniendo soldados en Haití? ¿Por qué compañeros que vivieron bajo el despotismo militar y se definen contra el terrorismo de Estado pueden avalar tanta barbarie? Acaso se pueden contestar estar preguntas olvidando que en la discusión parlamentaria de julio de 2004 el Frente Amplio se opuso claramente al envío de tropas propuesto por el presidente Jorge Batlle. En aquel momento el senador Reinaldo Gargano, hoy canciller, fue tajante: “Las fuerzas de paz van a convalidar a un usurpador del poder y se enfrentarán a situaciones peligrosas”. El senador Eleuterio Fernández Huidobro, a su vez, sostuvo: “Estados Unidos lanza la guerra y después llama a la ONU para que arregle las cosas. En Haití es lo mismo, Estados Unidos fomenta el derrocamiento de Aristide y ahora pretende que otros resuelvan el entuerto”.(6) Ahora que vuelve la discusión al Parlamento, no habrá llegado la hora de revisar lo actuado y retirar inmediatamente las tropas de Haití. El respeto a los derechos humanos, la autodeterminación de los pueblos, la dignidad nacional y lo concepción antiimperialista de la iz
quierda uruguaya así lo exige. *
(*) Docente universitario, sindicalista, miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu)
(1) Semanario “Brecha”, 9-12-2005.
(2) “La República”, 07-08-2006
(4) Judith Scherr, “Horror en clave ONU”, publicado en Znet, citado por Raúl Zibechi, ibid.
(5) El País de Madrid, 27-01-2007.
(6) Semanario “Brecha”, 4 -07-2004
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