Tiene la Palabra

Sres. ministros… ¿y la Constitución?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Lamentablemente nos estamos enterando de las varias demandas judiciales que le caerán al Estado por la tragedia de Young a dilucidar en algún momento y de acuerdo a lo que indiquen las normas judiciales y de lo que realmente dice la Constitución.

Como cosa prioritaria deberíamos entender todos los uruguayos que la obligación de atender la Salud Pública corresponde al Estado y dentro de ese Estado al Ministerio de Salud Pública y que hace añares no se ve que cumpla con su misión, pues los legítimos aportes que tendría que hacer el Ministerio de Economía se retacean o directamente se niegan.

Vemos entonces que lo que realmente es necesario para la salud, como ser la atención preventiva, los medicamentos, los estudios técnicos requeridos, las urgencias, los servicios de ambulancia y el no tener que hacer colas torturadoras para conseguir un número para especialistas de 5 o 6 cuadras bajo lluvia o frío y que dejan al 60% de las personas sin su correspondiente número para atenderse, no se realiza.

Esto da una idea de la muy poca preocupación por estos muy graves problemas y pinta la paupérrima situación económica de más de un millón de ciudadanos.

Sra. ministra: Ud. tendría que reclamarle al tan austero súper ministro y todopoderoso contador Astori, los rubros que realmente serán necesarios para la salud y que la Constitución marca que deben aportarse para no violarla pensando en lo que fueron las promesas preelectorales que nos hicieron y que se cumplen sólo por cuentagotas (cuando se cumplen).

Sabiéndose todos los problemas que se sabe había antes de asumir el gobierno y que siguen habiendo ¿quiénes son realmente los responsables de esta situación?

Y también hay otros ministerios a los que se les retacean los recursos y a los cuales también habría que preguntar: ¿cómo se soluciona la situación de deterioro en la educación con locales que se llueven, que no tienen vidrios, instalaciones eléctricas a reparar, etc.?

¿Y la situación de los asentamientos que son focos de infección y de enfermedades al estar muchos de ellos al costado de cursos de agua súper contaminados?

¿Todavía no se le ocurrió nada al arquitecto Arana por esta situación? ¿Quiénes fueron y son los responsables de la proliferación de esta clase de viviendas que ya rayan con lo inhumano?

¿Cómo se pretende y efectivamente ya lo hacen aplicar un impuesto a los sueldos y jubilaciones que tienen remuneraciones que no llegan ni a la mitad o cuarta parte de la canasta básica y que por lógica es inconstitucional pues no da ni para la comida?

¿Dónde está la justicia para los pobres de la que tanto hablaron? ¿Qué hace el Poder Judicial en estos casos? ¿Defiende al que no le alcanza el dinero para comer o defiende a este Estado que le retacea los magros recursos que reciben trabajadores y jubilados?

Los recursos que niegan a la salud, educación, vivienda o jubilaciones tarde o temprano los vemos a utilizar en más cárceles, más represión, más gastos de salud, correctiva física y/o mental.

Entendemos la solidaridad de la ciudadanía que siempre lo hace en forma urgente, lo que no entendemos es que un solo ministro que se ufana del aumento de la recaudación del PBI, los récords de exportaciones, niegue los ya mencionados justos aportes que deberían hacerse.

Viva la manera de dirigir «su» Ministerio de Economía, pero váyase, para ver si tenemos la suerte de que mejore nuestro poder adquisitivo… Sin más saluda muy atte.

LIDER UBOLDI – C.I. 942.138-6

 

Sobre «el héroe de dos mundos»

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Los uruguayos de hace, digamos, un siglo atrás, eran capaces de juntarse alrededor de fastos comunes. ¿Acerca del homenaje a que figura histórica descollante podrían coincidir, por ejemplo, batllistas, socialistas y libertarios junto a librepensadores, anticlericales, intelectuales de avanzada, intelectuales liberales y poetas más o menos revolucionarios?

Un decir: Batlle y Ordóñez, Domingo Arena, Luisa Luisi, Emilio Frugoni, Angel Falco, Belén Sárraga, Alberto Lasplaces, José Enrique Rodó y Leoncio Lasso de la Vega, entre otros?

Unos de los pocos sería, sin duda, José Garibaldi, el «héroe de dos mundos», el bicentenario de cuyo nacimiento en Niza se conmemora este 4 de julio.

Muy probablemente, la fecha pase casi inadvertida para los uruguayos de hoy, tan inmersos en este ambiente de «posmodernismo new age» que nos agobia con su secuela de glaciación moral.

De allí la necesidad de estas parcas líneas.

No nos interesa, en la ocasión, destacar los perfiles más relevantes de su biografía. ¿Qué decir, que no se haya dicho ya?

Su adhesión temprana al ideal republicano de la «Joven Italia» inspirado por José Mazzini; su pasaje por América, donde militó primero a favor de la revolución de los «farrapos» riograndenses en Brasil, y más tarde, en nuestro país, por el gobierno de la «Defensa» de Montevideo, agredido por el tirano Rosas; su lucha por unidad y libertad de Italia contra el papado inicuo y los monarcas usurpadores; su defensa de Francia, en el año 70, frente a la invasión prusiana.

Pero es de justicia observar que lo mejor del pensamiento hispanoamericano de la segunda mitad del siglo XIX -sus contemporáneos de lo más granado de esta «Nuestra América» de que hablara, auroralmente, Torres Caicedo- le prodigó su elogio.

Veamos, a modo de tenues gotas exudadas a voluminosos odres, la opinión de algunos de ellos.

Nuestro José Pedro Varela -nacido en el Montevideo de la «Defensa», de padre expatriado por Rosas- le admiró. Así se lo manifestó a un eventual compañero de viaje, rumbo a Madrid, en 1867: «Yo, como era natural, hablé con entusiasmo de Garibaldi y demostré el deseo de ver triunfante a la revolución y vencido para siempre al papado».

José Martí, el apóstol de la independencia de Cuba, escribió: «De una patria, como de una madre, nacen los hombres; la libertad, patria humana, tuvo un hijo, fue Garibaldi».

El patriota y educador portorriqueño Eugenio María de Hostos -tan emparentado, en muchos aspectos, con el anterior- expresó a raíz de la muerte de Garibaldi acaecida en 1882: «… no hay uno sólo… que haya tenido brazo, voluntad y corazón para la propia y para la patria ajena, para la liebertad de los suyos y de los hombres todos, para el conflicto de los pueblos cercanos y lejanos, para odiar, y perseguir y combatir con igual ímpetu, con igual desinterés, con igual impersonalidad, en dondequiera que las ha encontrado, la tiranía y la injusticia».

El librepensador peruano Manuel González Prada, le ubicó, entre los grandes de Italia: «Al triunvirato de Dante, Petrarca y Bocaccio, a los hombres que en el Renacimiento fijaron la lengua nacional, debe oponerse el triunvirato político de Garibaldi, Cavour y Mazzini, de los hombres que en el siglo XIX contribuyeron más a la consumación de la unidad italiana».

A su vez, el americanista chileno Francisco Bilbao, escribió: «El pasado, la monarquía, la aristocracia, la teocracia, la institución de la explotación de las masas, todas las doctrinas de esclavitud… han armado el nudo gordiano de su imperio. Y es por eso que tú, genio del buen sentido, personificación del pueblo, la espada del pueblo levantaste, para cortar el nudo de la historia moderna».

Sobre su inmensa popularidad expresó el ecuatoriano Juan Montalvo; «Cuando Garibaldi fue a Londres, viviendo José Mazzini, el gobierno de Lord Derby le notificó su inmediata salida…

Era tal la popularidad del conquistador de Nápoles, tanta prisa de los ingleses a ver y a vitorrear al viejo italiano, que los ministros de la reina tuvieron a bien estorbar esas demostraciones gigantescas», sin embargo que a
cababa de entrar «a Milán, como no hubiera entrado Víctor Manuel, como no entraron Napoleón III y Mc. Mahón después de las batallas de Magenta y Solferino».

¡Viva Garibaldi! El hombre que dijo: «¿Qué diferencia hay entre un americano y un italiano? Son hombres iguales, y moralmente deben ser hermanos. He tenido la buena suerte de combatir por el pueblo americano como por mi propio pueblo; y por eso estoy por la hermandad de la raza humana».

NELSON DELLEPIANE – C.I. 1.636.592-3 [email protected]

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