Tiene la palabra
Hoy por ti, mañana por mí
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Leyendo la crónica legislativa del diario LA REPUBLICA del día jueves 14 de junio, nos hemos enterado de que se ha consumado la operación escudo: «hoy por ti, mañana por mí».
Es así que juntos, muy juntos blancos y colorados, como era de esperar, votaron por no, el desafuero del senador Juan J. Amaro, obstaculizando el juicio de la Justicia en democracia, que podría absolver o sentenciar al senador por las acusaciones de fraude y abuso de funciones, actos efectuados cuando aún no era senador (parecería que el hecho de ocupar una banca legislativa purifica la conducta y el comportamiento de toda una vida anterior).
Esto nos hace pensar que el ser senador o diputado modifica el status de la persona con respecto a sus conciudadanos y si no es así que lo diga el ex director de OSE Granucci que por actuar en forma semejante a Amaro se encuentra preso.
Es así que seguramente veremos -cuando le toque al diputado Casas en la Cámara de Diputados el voto por su desafuero- que se repetirá la escena del Senado y los colorados acudirán presurosos a conformar el escudo de la inmunidad al que están tan acostumbrados desde la dictadura hasta estos días.
Recordemos como ejemplo un caso anterior, el famoso enroque efectuado por el Dr. Julio M. Sanguinetti entre su hijo y el Dr. Yavarone, para que aquel no tuviese que presentarse ante la Justicia por el sonado caso del Cangrejo Rojo.
Para peor, a efectos de defender a Amaro no se les ocurrió mejor argumento que atacar y cuestionar al Poder Judicial en democracia.
No recuerdo que algunos de estos encumbrados líderes colorados y blancos hayan levantado su voz para cuestionar en dictadura la justicia aplicada por los Bayardo Bengoa o los Vázquez Ledesma.
Me causa pena todo esto pero no por ellos, pues sabemos lo que son y lo que pueden dar, sino por la franja ciudadana que los votó, transformándose algunos de ellos en víctimas ingenuas de sus representantes y otros en cómplices de esta situación.
Pero como dice la muchachada: «¡Es lo que hay, valor!»
JULIO DE POCITOS – C.I. 664.914-7
Discriminación
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Aunque cueste aceptarlo, siempre existió, existe y existirá, discriminación. Es algo no deseado pero absolutamente real y normal. Es inherente a la persona humana, de todos los tiempos.
Mientras exista el hombre sobre la tierra, existirá la discriminación. Tengamos presente que «todos, absolutamente todos, somos discriminados» y «todos, absolutamente todos, somos discriminadores». Quien diga otra cosa, está negando, rechazando, camuflando, la realidad.
Sucede que cuando hablamos de, o sobre discriminación, nos remitimos generalmente a dos o tres grandes y álgidas situaciones. De ahí la confusión y la sorpresa. Y voy a enumerar algunas «discriminaciones». «El flaco discrimina al gordo», «El gordo discrimina al flaco».
«La sociedad discrimina a los obesos» «El de derecha (sic.) discrimina al de izquierda y este última al primeramente nombrado. Los de un tipo de filosofía y/o religión discrimina al otro y viceversa. Un buen alumno discrimina a su compañero con dificultades, y éste a su vez hace lo mismo. Y esto sucede en política, religión, raza, color, etnia, países, estados, deportes, sexo, comercios, departamentos del interior, barrios, vecinos, amigos y parientes. La lista podría hacerla interminable. Las situaciones no tienen límites. Son infinitas. Y usted amigo, ¿qué piensa? ¿Le gustan los «marginales», ¿los del barrio de zona roja?, ¿la gente carenciada? (por supuesto no siendo usted quién está de ese lado del mostrador). No. No le gusta. Usted los discrimina. Admítalo. ¿Sabe algo¿ Ellos también lo discriminan a Usted. ¿Vio que claro? Sí. Usted dice que yo confundo «intolerancia» con discriminación» y «otras» cosas y casos. Pero analice usted, y verá que: «Lamentablemente y muy a mi nuestro pasar… por ahora, hay discriminación».
Atentos saludos,
CARMI RAUCH – C.I. 866.784-6
Carta abierta al señor Presidente de la República, Tabaré Vázquez
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Tabaré, indiecito querido:
En primer lugar te pido perdón por llamarte de esta manera (siempre lo he hecho así, aun antes de que fueras Presidente de todos los orientales. (Lo de «indiecito» obviamente es por el Tabaré de nuestro querido Juan Zorrilla de San Martín).
Desde mi humilde lugar de uruguaya quisiera decirte tantas cosas que no alcanzarían las páginas de todos los diarios. Por eso trataré de resumir lo que quiero expresarte.
Primero felicitarte por el acto de hoy en la plaza Independencia. Por tu humildad, por tu firmeza, por tu don de gente, por tu nobleza y por tu grandeza.
Una vez leí un testimonio de un amigo tuyo, sobre tu etapa de adolescente que decía que un día mientras esperaban juntos el ómnibus para ir al liceo tú le habías expresado: «Algún día quiero hacer algo grande por mi patria».
Y hoy te digo yo: ¡vaya si lo estás haciendo! Desde los tiempos de don José Batlle y Ordóñez, nuestro querido paisito no tiene la suerte de contar con un presidente que tenga porte de un verdadero estadista, como tú lo tienes. La virtud del olvido de ti mismo para pensar en tu patria, en tu gente, en lo mejor para todo tu pueblo.
¡Grandeza que no tuvieron los tres presidentes anteriores, que ayer brillaron por su ausencia!
¡Grandeza que no tienen los militares retirados y los ex dictadores, incapaces de reconocer las atrocidades que cometieron! ¡Grandeza que no tienen tampoco los militares en actividad, que se siguen manejando con heredados códigos incapaces también de hacer un acto de constricción y mirando a los ojos a los familiares de los detenidos desaparecidos, decir la verdad y pedir perdón por lo que hicieron sus antecesores! Grandeza que no tiene el hijo del dictador, aspirante a presidente, incapaz de pedir perdón en nombre de su padre ya que éste no tiene la capacidad de hacerlo!
No es bueno el rencor y a nadie hace más daño que al que lo siente. ¡Qué bueno sería que aprendiéramos a despojarnos de ese sentimiento!
¡Y cuán difícil pedir perdón, Dios mío cuán difícil! ¡Pensar que bastaría sólo eso!
¡Despojarnos de la vanidad, el orgullo, el egoísmo, arrogancia y podredumbre que llevamos dentro!
¡Decir la verdad, pedir perdón! Ayudar a que las madres no se mueran sin saber donde están los huesitos de sus hijos! ¡Que los hijos no se mueran sin saber dónde están los huesitos de sus padres! ¡Que los hermanos encuentren los huesitos de sus hermanos!
¡Por supuesto que no tendrán paz hasta no saber dónde llevar flores a sus muertos! ¡Pongámonos todos en lugar de ellos!
¡Aprender a pedir perdón sería lo único que podría salvarnos de tantas divisiones!
¡Bastaría sólo eso! Y después… ¡Comprometernos! ¡Nunca más uruguayos contra uruguayos!
Empezar de una vez por todas a mirar hacia adelante. Soñando con un país más desarrollado, más culto. Con esperanzas. Un país sin oprimidos, más justo y solidario. Con más trabajo y con mejores sueldos. Un país donde los jóvenes ya no tengan necesidad de drogarse, para olvidar sus padecimientos. Donde encuentren oportunidades y demostrar todo lo que pueden. Donde nuestros viejitos vivan con dignidad los últimos años de sus vida. Un país en donde los opositores, sin poner tantas piedras en el camino, tengan la grandeza de colaborar en su desarrollo.
¡Poder encontrar la alegría perdida! ¡Qué lindo que sería un país con gente de rostros sonrientes!
Nosotros sabemos «indiecito» querido, que tus sueños son iguales a los nuestros. ¡No desmayes que somos muchos los qu
e te comprendemos! ¡Sigue adelante, que la semilla está cayendo en tierra fértil! ¡No tengas dudas de que los frutos serán dulces y abundantes!
Un abrazo de uruguaya a uruguayo.
ARON – CI: 3.711.673-7
Compartí tu opinión con toda la comunidad