El Heraldo de Goes
Los vecinos que pasaban por aquella casa de balcones verdes, en la calle Rivadavia casi José L. Terra, miraban entrar y salir muchísima gente. Había un cartel de madera sobre la pared que decía con orgullo «El Heraldo de Goes». Fue el periódico del barrio, que se vendía en todo Montevideo. Nació a finales de la década del 20 y llegó a durar casi 30 años. Era una época en la que abundaban diarios y semanarios que informaban sobre la guerra de Europa, las victorias celestes y una jugosa crónica policial. También había mucha política, y los blancos y colorados se enardecían en discursos, mientras el anarquismo y el socialismo llegaban hondo a todos los proletarios corazones.
Todo ese caldo de cultivo hizo que una barra de soñadores que se reunía en el viejo Café Caballero tuviera la idea de sacar un pequeño diario que informara a todo el barrio y a los cercanos Reducto y Villa Muñoz. Comerciantes de la zona, como el señor Recupido, dueño de la sastrería Goes Palace, el mueblero Ojeda, el entrañable Pirulo de la confitería La Platense, el ferretero Padilla y el farmacéutico Iturralde les dieron su apoyo publicitario. El abanderado de esa noble causa periodística fue el recordado Luis Gandolfo, dueño del periódico y por mucho tiempo su secretario de redacción.
Los más viejos vecinos del barrio aún recuerdan con emoción cuando en un caluroso fin del verano de 1928, los canillitas que inundaban la Estación Goes de tranvías comenzaron a gritar muy fuerte: «¡Salió ‘El Heraldo’, el diario de Goes, cómprelo señor, que ya salió!» Y todos muy orgullosos, porque la barriada tenía su propio periódico, que aunque chico en cantidad de hojas, comparado con la gran prensa, igual estaba hecho con un gran nivel de profesionalismo.
La crónica deportiva de los periodistas Montedónico y Scapinachis se inflamaba de pasión cuando ganaba la querida Institución Atlética Sud América. El cronista de espectáculos, Américo Zafaroni, escribía con brillante pluma, y sus juicios y críticas muchas veces fueron transcriptos por el suplemento cultural de «El Día» de los domingos. Los jóvenes judíos que se reunían en los billares del sótano del Café Vaccaro se acercaron a ese periódico para escribir como desinteresados colaboradores y columnistas. La llamada Asociación Juvenil Israelita, integrada por judíos del barrio Reus al Norte, siempre tuvo en «El Heraldo» de Goes un gran divulgador de sus actividades sociales, en una época más que difícil para esa colectividad.
Por esos tiempos, el barrio estaba más que agitado por unos vecinos que se reunían a discutir en una placita de Inca y Arenal Grande. Eran una peña callejera que se autodenominó Centro de Estudios Sociales, y los movía un espíritu justiciero. Entre sus integrantes había anarquistas, socialistas y hasta batllistas libertarios partidarios de Domingo Arena. «El Heraldo» de Goes recogió en sus páginas esa leyenda de jóvenes apasionados y laburantes, en la que se destacaban Adrián Troitiño, Carlos Balsán y la valiente María Collazo, entre otros. La crónica de esas turbulentas reuniones, donde los ideales del anarquismo gremialista chocaban contra algunos vecinos retrógrados que se acercaban a desafiarlos, fueron recogidas por «El Heraldo», que mostraba su perfil de diario independiente. Románticos periodistas que desde su querido barrio Goes hicieron un periódico que llegó a venderse en toda la vieja capital. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE. *
COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE
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