Vacaciones para niños, ¿y para los padres?
Dos semanas significan quince días libres. Para muchos padres eso es una verdadera complicación, porque trabajan y no tienen con quien dejar a sus hijos. Las tías y las abuelas parecen ser una de las mejores opciones para cuidar a los chicos durante las vacaciones.
Carla es madre de dos niños de cuatro y diez años y trabaja todos los días durante las vacaciones. Con tono de resignación, comentó: «Voy a repartirlos entre las tías y abuelas».
Paola, madre de Agustina, de ocho años, dijo que recurrirá a la familia para dejar a su hija, pero explicó que eso no soluciona el gasto económico inevitable en esos días.
«Por más que yo deje a Agus con las tías, el gasto de plata es importante: las entradas, el transporte y la comida se multiplican. Ni te cuento si tenés que contratar una niñera», se lamentó.
Algunos padres aprovechan la ocasión para tomarse uno o dos días libres y realizar salidas junto a sus hijos. Carla, por ejemplo, va a pedir un día para ir al circo, y Paola pidió dos días para ir a Guazubirá. En ambos casos, las empresas les descontarán el salario.
¿Diversión es igual a gasto?
Si bien el descanso es necesario, tanto para los docentes como para los estudiantes, muchas veces los chicos se aburren sin ir a la escuela o al liceo, donde además de aprender juegan con sus compañeros.
El entretenimiento implica, en mayor o menor proporción, dependiendo de cada familia, el gasto en entradas a espectáculos infantiles, comer algo en las cadenas de comida rápida preferida por los chicos y el costo del transporte.
Patricia tiene tres hijos, una de un año y medio, otra de ocho y un varón de cuatro. Ella intentó planificar muchas actividades. Una salida prevista es ir al Jardín Japonés ubicado detrás del Museo Blanes. Dice que a sus hijos les encanta ese lugar porque «disfrutan de los puentes que hay».
Otro día lo va a dedicar a una recorrida por el zoológico, que «dentro de todo es bastante económico». A pesar del esfuerzo por no gastar mucho dinero, Patricia tiene pensado llevarlos, algún día, al cine a ver Shrek y a comer «donde a ellos les gusta».
Hay algunas madres muy afortunadas, como Natalia, que tiene una hija de 11 años a quien le encanta la lectura y puede pasar largas horas tras un libro.
Sin embargo, también comentó que va a tener que ir a ver Piratas del Caribe, además de llevarla a casa de sus amigas, para que no se aburra. Quince días es, en ocasiones, demasiado tiempo.
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