
El salón de actos de la Escuela Nº 319 de Casavalle se vistió de fiesta. La atención del barrio estaba puesta en lo que sucedía en el local, que por estos días carece de la presencia de los niños a causa de las vacaciones de julio. Sin embargo, vecinos y familiares de los ocho nuevos uruguayos alfabetizados gracias al programa “En el país de Varela; Yo sí puedo” esperaban con incertidumbre el gran momento. Zulli Da Cunha expresó con lágrimas en los ojos que no se puede “dejar de soñar”. Fue la maestra que compartió la capacitación de los alumnos, vecinos de Casavalle que se atrevieron a emprender un gran desafío: aprender a leer y escribir.
Varios vecinos y familiares presentes no pudieron evitar dejar escapar lágrimas de satisfacción por la alegría de ver a sus seres queridos obtener tan importante logro.
El programa “En el país de Varela; Yo sí puedo” fue implementado en una decena de puntos del territorio nacional. Ahora es el turno de Casavalle, y antes lo fue de Bella Unión, Cerro Largo y Las Piedras. Posteriormente, culminarán esta etapa del programa los alumnos de Toledo y el Cerro de Montevideo. En total, sumarán 168 personas que aprenderán a leer y escribir.
Con la colaboración de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) implementó este programa con el objetivo de disminuir la tasa de analfabetismo existente en nuestro país.
Según los datos proporcionados por el propio Mides, el nivel de aprobación de los inscriptos en el programa alcanza el 85%.
Ana María y Marisol quienes recién culminaron su alfabetizació fueron las encargadas de leer sus cartas de agradecimiento por el nuevo paso dado en sus vidas. Marisol dirigió su lectura, precisa y sin dificultades, a la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi. “Señora Marina Arismendi”, comenzó diciendo la misiva, que culminó con un “gracias” que se extendió a cada una de las autoridades presentes.
Anteriormente, reluciendo un tenue temblor en la voz debido a la emoción, Ana María leyó, en nombre de sus compañeros Nidia, Carlos, Irma, Graciela, Julio, Wilson y Marisol, el agradecimiento a las autoridades por implementar el programa en la zona, y a sus familiares por compartir la experiencia.
Inmediatamente después, cada uno de los nuevos alfabetizados recibió de manos de su propia educadora el diploma que certificó su paso por el programa, que se acompañaba por otro certificado de aprobación. Ambos contenían el nombre de los alumnos. Ellos lo leyeron algo sorprendidos, y luego se abrazaron con su educadora. *
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