La mosqueta
Un paciente aguarda el diagnóstico. El médico llega preocupado y le dice:
-Lo lamento. Usted tiene la enfermedad de Paparamborda.
-¿Es muy grave?
-Hay que seguir investigando, señor Paparamborda.
Recordé este chiste, muy viejo, al leer una excelente investigación de LA REPUBLICA sobre la creación de una Unidad de Información en el ámbito de la Mesa Política Nacional del Frente Amplio. Según lo averiguado, hay una mayoría que opina que se comunica mal al menos desde el movimiento, ya que no se habla del gobierno a los militantes y al resto de la población.
A riesgo de errar, postularé algunas ideas.
Toda información centralizada y difundida institucionalmente no cala lo necesario en la ciudadanía. Es así desde siempre. Es cultural.
Si pensamos en el gobierno, y aun aceptando el aporte de un servicio que distribuya noticias para su mejor comprensión, quienes deben informar son los actores: ministros, legisladores, funcionarios. Cada cual por su aire. Si alguien se equivoca y causa efectos nocivos, ahí estará la autoridad del Presidente a fines de corrección, que para eso no le tiembla el pulso. Si, en cambio, pensamos en el movimiento, parece claro que el mecanismo natural de comunicación deben seguir siendo los comités de base. Si esa tarea ha languidecido, quizás no sea porque carecen de qué informar sino por razones más complejas y profundas. ¿Esta hipótesis no convence? Entonces habría que recordar el trabajo del grupo que el Frente Amplio creó en esta área, y cuyas conclusiones fueron incorporadas al programa de gobierno. ¿Adónde fue a parar todo eso?
Por último, una fuerza política no es el gobierno. Sin embargo, al ser presidida por un ministro de Estado de quien dependerá el nuevo servicio se expone al riesgo de mezclar lo que, tampoco en información, conviene mezclar.
Con todo respeto, se está dejando la impresión de que alguien juega solo a la mosqueta y, aunque siempre sabe dónde está la pelotita, se miente.
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