HAY QUE APRENDER A CONVIVIR CON EL CONFLICTO

La salud mental es la "Cenicienta" de la reforma

Para el coordinador de la salud mental y director del Hospital Vilardebó, doctor Lizardo Valdez, la integración de la salud mental al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS) será un proceso lento y trabajoso. «La medicina tradicional ‘rechaza’ la salud mental. Estas son cosas que no se pueden resolver sólo a través de un decreto», aseguró a LA REPUBLICA.

Para Valdez es preciso lograr una coordinación entre los diferentes actores de los equipos de salud y la comunidad, tomando en cuenta a las personas y sus caracteres.

 

Viviendo con el conflicto

«La salud mental es un concepto difícil de definir, aunque para mí constituye la capacidad de vivir con el conflicto, porque el hombre es un ser complejo. Esta es una responsabilidad de todos; de lo contrario, corremos el riesgo de psiquiatrizar el tema», dijo Valdez, refiriéndose a la amplitud de miras con que debe ser enfocada la salud mental.

El nuevo modelo que propone el coordinador apela a la responsabilidad de la familia y de la comunidad en el tratamiento de los enfermos mentales. Sin embargo, admite que la tarea no es fácil. Existen tres niveles de salud mental. El primero está formado por la rehabilitación y la prevención, sobre todo en la comunidad y en los hogares. Un segundo nivel se relaciona a los equipos de salud mental integrados por psiquiatras, enfermeros, psicólogos, asistentes sociales y otros especialistas que se encuentran en los hospitales públicos del país.

 

El tren de los «locos»

El tercer nivel es más especializado y compete a los hospitales psiquiátricos, como el Vilardebó y la Colonia Etchepare, que albergan pacientes crónicos. Antiguamente traían del Interior a los pacientes en ferrocarril. Ahora, en todos las capitales departamentales existe un Equipo de Salud Mental (ESM) que trabaja en los hospitales. No obstante, la situación es distinta en cada rincón del país. Todo depende de la actitud de las autoridades de los hospitales y la mayor o menor cantidad de prejuicios que se tengan frente a las enfermedades mentales. Actualmente, la actividad del ESM es realizar un seguimiento del paciente del tercer nivel y controlar a los que abandonan los hospitales. Para ello, efectúan consultas y llevan a cabo tratamientos psiquiátricos.

Un tema que está en discusión dentro del nuevo SNIS es la integración de las unidades de área. Estas contarán, por lo menos, con un médico general, aunque lo ideal es que se trate de equipos multidisciplinarios. Las unidades serán apoyadas por equipos de especialistas mentales.

La idea es que el médico general resuelva el 80% de los casos en su área, pero con el apoyo de especialistas, que podrían trabajar en las policlínicas. Por ejemplo, si el médico necesita un análisis podrá solicitarlo en el centro de salud más cercano. Si el caso es más complejo lo derivará a una instancia superior.

 

Cursos mentales para médicos

En este marco, el médico recibirá talleres, cursos y el apoyo de especialistas en salud mental, pero todo tiene que tener una base de trabajo en equipo. Es imprescindible que no existan prejuicios entre el médico y el psiquiatra ­subrayó Valdez­, porque en caso contrario el trabajo «no funciona».

Para el director, el menor desarrollo de la salud mental está en el primer nivel. «Me imagino que allí van a poder trabajar mejor los psicólogos y las enfermeras, porque tienen una mejor preparación social. Sin embargo, también algunos psiquiatras tienen vocación por esta área», explicó.

Dentro de este marco, relató que es relevante terminar con la discriminación que sufre el enfermo mental, incluso por parte de los propios médicos. Por ese motivo, el director del Vilardebó hizo hincapié en la importancia de que los especialistas reciban una actualización constante en materia de salud mental.

 

Menor uso del psiquiatra

Es importante que los médicos estén capacitados para detectar precozmente las principales patologías mentales, para controlar a los pacientes luego de que éstos visiten al especialista. «La idea es que la persona que pasó por un psiquiatra no necesariamente debe seguir con él. Lo puede seguir atendiendo un médico general, y cada seis meses o un año visitará al especialista», afirmó Valdez.

Para llegar a ese punto es necesario que los médicos sean capaces de contener a un psiquiátrico y no opten por «sacárselo de encima» derivándolo, cuanto antes, a un psiquiatra. «Los médicos generales tienen que poder manejar esa situación y las herramientas que precisan se las tenemos que aportar nosotros», sostuvo el experto.

Otro punto que resulta básico, en opinión del director, es ofrecer apoyo a las familias para que éstas actúen como agentes de control. Por eso, el psiquiatra defiende la educación constante para los familiares, a los cuales les cuesta reconocer que conviven con un paciente psiquiátrico.

A lo largo de la historia, siempre se encerró a los «locos» lejos de las familias y de la sociedad porque despiertan el miedo de los otros. Por eso Valdez señaló que es sumamente importante que los familiares estén involucrados en la tarea y se generen ámbitos de participación. *

 

Papel poco claro

El doctor Luis Alberto Puerto, presidente de la Sociedad de Psiquiatría del Uruguay (SPU), explicó a LA REPUBLICA que el papel de los psiquiatras en la reforma de la salud es todavía confuso. Relató que, excepto contadas ocasiones, no se los ha consultado.

Por su parte, el presidente de la Asociación Uruguaya de Psicoterapia Psicoanalítica (Audepp), Rafael Cibils, dijo que la psicoterapia es una prestación que debería estar presente en los servicios de salud. Afirmó que en las mutualistas ha funcionado mal y que «no está ni bien pagada ni bien instrumentada». Además, aseguró que debería formar parte de todas las instancias de la reforma de la salud mental. *

 

Máximo treinta días

Alfredo Silva, secretario general de la Federación de Funcionarios de Salud Pública (FFSP), explicó que el plazo máximo para que un trabajador con patologías psíquicas permanezca internado en un sanatorio especial es de 30 días. «Cuando se termina, salvo excepciones de extensión que hace Disse, el paciente termina en el Vilardebó o en la Colonia Etchepare», dijo Silva. Para el dirigente sindical es inaceptable que una persona que paga su cuota durante años no pueda acceder al tratamiento de su patología mental en una mutualista. *

 

Patologías mentales

Afecciones

* de pensamiento: esquizofrenia y otros cuadros delirantes.

* afectivas: trastornos bipolares y otros.

* de conducta: suicidas, trastornos de personalidad y adicciones.

* de inteligencia: debilidad mental y demencias.

* trastornos de ansiedad.

* en niños: autismo y otros problemas. *

 

Personas internadas con trastornos mentales en Uruguay

* Colonia Etchepare y Santín: 900 personas internadas.

* Hospital Vilardebó: más de 300 pacientes internados, de los cuales el 42% son judiciales.

* Hospitales del Interior: capacidad de 188 camas para internación. *

pag 26 prontaEl Hospital Vilardebó, símbolo de los problemas que existen en la atención de pacientes psiquiátricos en Uruguay.

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