Tiene la palabra

A la izquierda radical sólo le interesa desestabilizar la democracia

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En la tarde del día 17 de junio, tuve oportunidad de escuchar la transmisión de CX 36 radio Centenario, previa y simultáneamente a la realización de la Marcha realizada por los llamados «grupos radicales». Marcha que primero se dirigió al Obelisco y posteriormente se incorporó a otros grupos en el acto verificado en ese lugar. Las opiniones transmitidas por ese medio radial: de los mismos periodistas de la emisora, dirigentes gremiales y otros adherentes de sectores políticos como ser 26 de Marzo, Corriente de Izquierda, Anarquistas, PT uruguayo, etcétera abarcaron los calificativos groseros a los que ya uno está habituándose.

Como yo concurrí al acto convocado a las 11 de la mañana en la Plaza Independencia pero a la vez soy partícipe de los principios de verdad y justicia, así como de cambios profundos y definitivos en la política económica y social del gobierno progresista. Me siento en función de ello comprendido por los términos de: suplicante, traidor, vendido, alcahuete de los civiles y militares involucrados o no con la pasada dictadura. También sería un obsecuente, adulón de la derecha, etcétera, etcétera.

No les debe importar a estos «esclarecidos del cambio» si muchos de nosotros nos la jugamos clandestinamente o en las calles, manifestando contra la tiranía y por el retorno a la democracia, en tiempos en que varios de ellos ni siquiera habían nacido. O acaso iban a la escuela. O simplemente no les dio el cuero para salir a la calle a quemar neumáticos, bajar vidrieras a pedradas… Ni siquiera tapándose la cara con pasamontañas o bufandas, como lo hacen ahora. También tuvieron la posibilidad de manifestar «democráticamente» su disconformidad en los gobiernos blancos y colorados que se sucedieron desde 1985 al 2004. Acaso esos gobiernos fueron de su aceptación.

Yo debo haber trabajado como delegado partidario unas 12 veces: por el Frente, en el plebiscito por el No a la Reforma de la Constitución promovida por la Dictadura en 1980, o por el Voto Verde en favor de la derogación de la ley de Caducidad. Como muchos uruguayos y uruguayas, no precisamos escondernos para que no nos vieran la cara.

Llovieron las críticas desde radio Centenario por la presencia de militares y ciertos sectores de los partidos tradicionales en el acto de la Plaza Independencia. Al parecer el criterio debió ser prohibirles la asistencia.

La mayor parte de los que concurrimos al acto, señor Director, no fuimos a hacer relaciones públicas con Pedro Bordaberry, Luis Alberto Heber, Stirling, Javier García, etcétera, etcétera. Ni con los uniformados de menor grado ni con los comandantes de las FFAA. ¡Muy bien los saben los ultraizquierdistas!

Pero ellos son así… En cualquier oportunidad, la izquierda radical se junta con lo más reaccionario de la derecha (ejemplo: los «amigos-enemigos» de la brigada «Palo y Palo» para comer un asadito.

Porque ambos sectores políticos tendrán objetivos y seguirán caminos diferentes, pero tienen su razón de existir y actuar estimulando el descontento de la población y procurando de esa forma desestabilizar la democracia…

Porque planes concretos y viables no tienen ni les interesa tener: viven y se alimentan chupando de la ubre del totalitarismo.

Atentamente,

JUAN GARCIA – C.I. 1.172.883-5

 

Que Amondarain vaya a escribir  a El País

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En mi calidad de lector de su prestigioso diario desde su fundación, me permito expresarle mi opinión respecto del columnista L. Amondarain.

Sin dejar de reconocer sus cualidades como periodista, y a pesar de ser el suyo un diario plural, no estoy de acuerdo en que se le permita publicar en él artículos en los que no hace más que criticar la gestión del gobierno actual, constituido hace solamente dos años. En mi opinión, y creo que en la de la mayoría de los lectores de LA REPUBLICA no es más que un pelotazo en contra, o una quinta columna, como se les llamaba a los infiltrados, en tiempos de la Segunda Guerra Mundial. No es que no le reconozca el derecho a expresar su opinión, como tienen todas las personas, pero creo que debería hacerlo en otro medio de comunicación, acorde a sus ideas, como por ejemplo el diario El País. Este señor, al criticar al gobierno actual, parece olvidar que los gobiernos anteriores de los colorados y los blancos y de la dictadura militar dejaron al país en completa bancarrota y a un tercio de la población en la pobreza. Dejaron fundidos al Banco República, liquidaron a los bancos de Montevideo, de Crédito, Caja Obrera, Pan de Azúcar, etc. Con su política de querer transformar al país en una plaza financiera, contribuyeron a que desapareciera casi toda la industria nacional, y por consiguiente las fuentes de trabajo. Por suerte no tuvieron tiempo de privatizar todas las empresas públicas, porque se lo impidió el pueblo con los plebiscitos. Para no cansar al lector no sigo enumerando la infinidad de perjuicios que ocasionaron a la economía del país con los acomodos, contratos de obras, préstamos del BROU concedidos por amiguismo, sin garantías solventes, por sumas millonarias, que luego se transformaron en los deudores contumaces, etc. En cuanto a lo que el Sr. Amondarain llama «claudicar con el imperio yanqui» por saludar a Bush y a Condoleezza Rice, no podían dejar de tratarlos con cortesía después de la mano que nos dieron con el envío de mil quinientos millones de dólares para evitar que el país caiga en defaut merced a la nefasta gestión de blancos y colorados. Lo cortés no quita lo valiente.

Agradeciendo la atención que pueda brindar a estas líneas, me es grato saludar a Ud. con la mayor consideración y estima.

Un lector

ANONIMO

 

Air Madrid perdió el juicio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* La prédica que en su momento llevó a cabo el matutino que Ud. conduce, no fue en vano. La empresa aérea española «Air Madrid» recibió en España un fallo desfavorable de un juez de la Audiencia Nacional, que permitirá a muchos hijos de españoles poder resarcirse de sus gastos de pasaje que parecían perdidos.

La nota, que adjuntamos, apareció el sábado 16 del cte. en el diario «Clarín» de Buenos Aires y es elocuente al respecto. Muchos podrán cobrar tras al cierre de esta empresa que había dejado un tendal de damnificados en varios países de América.

LA REPUBLICA en su momento mucho se ocupó del caso y por eso le hacemos llegar en nuestro nombre y de nuestros hijos un total agradecimiento.

Reciba nuestro apoyo y saludo Sr. Director. Atentamente,

ALFONSO CAJALES GARCIA

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