Tabaré y el "Rata"
El «Rata» Barceló jugaba en Tito Borjas de San José. Solía recibir la pelota, adobarla un poco y dársela de pronto a uno de los punteros, como puñalada, entre zaguero y lateral rivales. Así, hubo goles frecuentes. El «Rata» era un volante pragmático; miraba toda la cancha antes de mover un dedo. Ese método le hizo repetir muchas veces la misma jugada. Claro, influía el pancismo de unos compañeros que en voz baja le decían «comilón».
Pues bien, Tabaré Vázquez como si nunca despegase los pies de la tierra hizo otra vez, como en tantas circunstancias, lo que hubiera correspondido hacer a otros. Asumió la realidad, que en un presidente significa aprehenderla a partir de lo que le pasa a la gente, y exhortó a investigar el desastre del supergás. Los responsables, el ministro Lepra y el Directorio de Ancap, enseguidita olvidaron disculpas insustanciales, medias verdades y la cómoda autocomplacencia. De apuro, pusieron proa hacia donde indicó Vázquez. Ahora sabremos si hubo imprevisión o no.
La macana es que esto encierra una paradoja.
Por un lado, estimula tener un presidente atento, sensible y decidido, más allá de su cortesía habitual, a la hora de tomar medidas sin importar a quién las transmite. Por otro, cada vez se advierte más que el único que pone sensatez y realismo alrededor es él, como si el resto del gobierno y hasta algunos parlamentarios estuviesen clavados en la cancha como un coronilla, mientras el volante la amasa, levanta la cabeza y la pone donde hay que ponerla.
Toda comparación es injusta, sí, pero esto me recuerda a Perón. Al providencialismo. Yo, como ciudadano responsable y ejerciendo la libertad de pensamiento crítico, creo que hay unos cuántos que siguen sin cambiar las pilas.
Tito Borjas, cuando el «Rata» saludó la bandera, cayó en picada.
En la próxima, el que te dije no estará para levantar los brazos en el balcón y arreglarlo todo. Y hará falta un equipo que juegue como tal.
Si es que quiere ganar. *
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