Tiene la Palabra

No a la reparación económica

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* «Habla con su propia palabra sólo la herida».

Antonio Porchia

La copa se colmó. Indignación y dolor por «los» que creí nos iban a representar con dignidad en «todos» los actos de gobierno.

La única reparación válida es la verdad y la punición de los genocidas que implementaron el terrorismo de Estado que digitó el Plan Cóndor pues, en la década del 60, EEUU, ya había planificado implantar en Latinoamérica, a sangre y fuego, la operación Cono Sur y era contra la instauración de ese programa que se luchaba en esa época.

Dejo constancia que yo, y sólo yo soy responsable de haber optado, con absoluta conciencia de los riesgos que corría por sentir, pensar y actuar de acuerdo a una ideología que al igual que mi vida no se cotiza en el mercado al igual que las pérdidas, los miedos, los dolores, las persecuciones, la vivencia constante de lo ominoso, las amputaciones físicas y/o psicológicas, el tiempo de encarcelamiento o las traiciones pasadas y presentes que sabíamos podíamos padecer.

En nombre del sabio refrán «No hay cabellera más famosa que la del finadito el calvo», ¡por favor! no santifiquemos a los muertos porque estoy absolutamente convencida que los que estuvieron al servicio del plan genocida conscientemente dieron rienda suelta a sus más atroces perversiones amparados en la impunidad que reina triunfante, desde la noche de los tiempos, en donde exista un conflicto entre los seres humanos.

C.I. 1.472.705-0

«No es posible perdonar aquello que no podemos castigar». Hannah Arendt

¿De qué se quejan en El País?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Un preocupado editorialista de El País, el Sr. Alvaro Casal, bajo el título «Prensa libre de hoy» la emprende (¡una vez más!) contra la decisión del presidente Chávez, de Venezuela, de no renovar la licencia al Canal de TV RCTV. Tema al que ahora definen como «clausura indirecta». Que sepamos, dicho editorialista, nunca se ocupó ni en su momento ni después, de la clausura (clausura con todas las letras) de la inolvidable Radio Panamericana.

La queja de falta de libertad de prensa se extiende a otros gobernantes de países hermanos, no salvándose ni Lula, Kirchner, Bachellet, Evo Morales o Rafael Correa. Obviamente, también se ocupan de la aparente poca pelota que el Dr. Tabaré Vázquez da a la prensa, que hoy por hoy salvo honrosas excepciones, ejerce una crítica despiadada al gobierno que ganó limpiamente las últimas elecciones.

La nota en cuestión, mantiene una línea casi similar a otra escrita por Ceferino Reato en Perfil de Argentina, el último domingo, bajo el título «Crece la presión contra la Prensa en Sudamérica». Refrendada en la última página de dicho periódico dominguero, por una titulada «La 60ª Conferencia Mundial de Diarios en Sudáfrica», firmada por Jorge Fontevecchia, director de dicho diario, el que mantiene una puja feroz con el gobierno de Néstor Kirchner por el hecho de que el mismo no le confiere publicidad oficial.

A uno y otro lado del Plata, estas quejas contra la libertad de prensa resuenan en medios hermanos de la derecha más recalcitrante. A los que se acusa incluso, de connivencia sin problemas de ningún tipo, durante las sendas dictaduras que asolaron casi simultáneamente a Argentina y Uruguay.

Si El País en el momento actual no disfruta de libertad de expresión (con la serie de bolazos y barbaridades que suelen leerse en sus páginas, un veneno permanente donde se critica al gobierno desde todo ángulo) ¿quién la tiene?, debemos preguntarnos.

Hace poco tiempo, vale la pena recordarlo, cuando Fidel Castro dejó el gobierno de Cuba temporariamente en manos de su hermano Raúl, dio asco la forma de tratar la enfermedad de aquél, hablando de «su cáncer y la poca vida que le quedaba», con una falta de ética periodística total, amén de una carencia de humanidad que llamaba la atención aún de sus lectores.

El País, habría que preguntarle al Sr. Casal, que no sólo goza de libertad y espacio para decir lo que se le antoja, aún mintiendo muchas veces, exagerando o dando a sus lectores un panorama tremendamente equivocado en tren de perjudicar a un gobierno que no le gusta (pero fue elegido por un pueblo soberano) sino que, además, nunca ha visto retaceada su publicidad oficial ni siquiera por el BROU, al que según gente bien informada, el matutino caganchero le debe una suma realmente exorbitante.

Al buen callar ya no le llaman Sancho. Ahora le dicen Casal, Reato, Fontevecchia o… lo que venga.

EL WALTER – C.I. 890.65F6-7

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