Gremios de la enseñanza esperan respuestas del FA por Rendición
Las bancadas de diputados y senadores del FA recibirán mañana a los gremios de la enseñanza para escuchar sus reclamos en materia presupuestal, de cara a la Rendición de Cuentas 2006. Los sindicatos esperan una respuesta positiva al mensaje diferencial que envió el Codicen y que podría lograr un 20% de aumento en los salarios. Si bien los gremios son optimistas en cuanto al avance de las negociaciones, el FA se muestra cauteloso.
Según el diputado de Asamblea Uruguay Alfredo Asti, «no hay nada definido aún». Asti, quien integra la Comisión de Hacienda de su cámara, dijo que se está recibiendo a las delegaciones de cada institución. Ayer concurrieron integrantes del Ministerio de Educación y Cultura (MEC); anteriormente había sido el turno de la ANEP y la Udelar.
El anuncio del adelanto de la fecha de la entrega de la Rendición de Cuentas puso en marcha toda una serie de reclamos, que comenzaron con los de los gremios de la educación, a principios de este año. Enero dio un respiro a la tensa relación entre el Codicen y la Coordinadora de Sindicatos de la Enseñanza (CSEU). Eran tiempos de anunciados aumentos en los salarios de los directores de formación docente, lo que provocó la cólera de los trabajadores. Luego, se generó una disputa por la asignación de recursos para el aumento de sueldos que solicitaban los funcionarios. Este rondaba el 31%, incluyendo los acuerdos previos y los aranceles compensatorios ya aprobados. A su vez, el pedido de los trabajadores apuntaba a un tema no menor: el incremento de la partida presupuestal para la enseñanza.
La promesa
El Congreso Nacional de Educación Maestro Julio Castro, realizado entre el 29 de noviembre y el 3 de diciembre, analizó los documentos del Debate Educativo y propuso un 6% del Producto Bruto Interno (PBI) para la enseñanza. En varias ocasiones se mencionó con optimismo la promesa realizada por el Poder Ejecutivo de asignar el 4,5% del PBI al área. El 6% podría equiparar y hasta superar el promedio ideal en materia educativa, pero el 4,5% no era una cifra despreciable para un país que durante décadas dedicó una parte mínima de su productividad a la enseñanza.
Los comentarios
La piedra la tiraron los propios actores del Poder Ejecutivo. Los rumores indicaban que si bien la propuesta era llegar al 4,5% del PBI, los indicadores económicos concluían que al año 2009, fecha límite para alcanzar el propósito presupuestario, se estaría algunos puntos decimales porcentuales por debajo del monto prometido.
En el medio de esa situación se vivió un extraño episodio en el cual los protagonistas fueron el propio ministro de Economía y Finanzas, contador Danilo Astori, sus asesores y los representantes sindicales de la CSEU. Según los gremios, en una reunión mantenida entre una delegación de la CSEU y el equipo económico a pleno se dijo a los trabajadores que la enseñanza contaría con una partida presupuestal extra que se aproximaba a los 70 millones de dólares. Semanas después, el Codicen comunicó a los gremios que la partida ya estaba asignada en la Ley de Presupuesto anterior. A partir de entonces, el plan de lucha de los gremios se enfocó a la solicitud de una partida presupuestal que solucione sus reclamos presupuestales.
Soluciones
Los gremios unieron sus fuerzas para solicitar más presupuesto. Cada uno de los sindicatos agregaba sus pedidos particulares. Magisterio denunció la falta de materiales de aula y mobiliario, la Educación Técnica y Secundaria la de horas docentes y aulas; los trabajadores de la educación privada pidieron que los patrones respeten sus derechos laborales. A la CSEU se sumaron los trabajadores no docentes de la Universidad de la República (Affur), que reclaman mejoras salariales, mejoras edilicias y mayor presupuesto.
Más tarde, los gremios cambiaron su estrategia. Desde el Codicen se recibían mensajes claros y positivos. Uno de ellos fue un pedido extra de presupuesto diferenciado del mensaje que había enviado el Poder Ejecutivo. Affur contaba además con el pedido realizado por el propio Consejo Directivo Central (CDC) de la Udelar, que solicitó 520 millones de pesos por año. Según el rector de la Udelar, Rodrigo Arocena, mejorar el presupuesto «nos ayudará a concretar la reforma que aspiramos para la Universidad». *
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