CUENTA CON TALLERES DE EDUCACION INICIAL, CLUB DE NIÑAS, POLITECNICO DE FORMACION LABORAL Y CLUB DE ABUELAS

Un proyecto para los vecinos de Casavalle que sigue creciendo

Considerando las necesidades de la población del barrio Casavalle, a principio de los años 90 un grupo de vecinos se unió con la esperanza de crear un espacio propio donde se pudiera dar respuesta a alguna de las muchas carencias de la población de esa zona.

Fue así que con el empuje de la Asociación Cultural y Técnica ­organización sin fines de lucro­, la colaboración de estudiantes universitarios, donaciones del Estado y de la Unión Europea y el esfuerzo de los propios vecinos, hace 15 años se creó el CADI. El empuje de todos aquellos que participaron en el proyecto hoy se ve reflejado en la construcción de un gran edificio rodeado de un parque de juegos ubicado en Capitán Tula 5150 esquina San Martín.

Al comienzo funcionaban allí una guardería, un taller de diseño y vestimenta y otro de carpintería, así como servicios de asistencia social, jurídica y médica. Hoy la organización ha alcanzado un importante desarrollo, que contempla la situación de las personas que se acercan al centro y la de todo su entorno. Además, hace especial énfasis en el crecimiento integral de las mujeres, incentivándolas a retomar sus estudios para que, posteriormente, se incorporen al mercado laboral.

 

Un barrio con estigmas

Casavalle y sus alrededores son zonas de contexto crítico, con importantes carencias. Gran parte de la población ­aproximadamente un 40%­ vive en hogares pobres. La mayoría de los habitantes es joven y es muy frecuente el embarazo entre las adolescentes.

Asimismo, la zona se caracteriza por no tener locales de educación secundaria e instituciones de formación técnica o terciaria para cubrir la demanda educativa. La directora de CADI, Laura Zanolli, aseguró que este hecho «desmotiva a los jóvenes a seguir estudiando» una vez que abandonan el ciclo básico. Frente a esta situación, la institución fomenta el desarrollo integral de las personas y destaca el valor del trabajo y de la capacitación.

 

Educación recreativa

«La propuesta educativa del centro comienza a desarrollarse desde el nacimiento de la persona hasta su vida adulta», comentó Zanolli, quien aclaró que se trabaja «no sólo con quienes concurren al centro sino con todo su entorno familiar».

Básicamente, el CADI se propone crear opciones educativas alternativas que acompañen la formación curricular a lo largo de la vida, con el objetivo de reforzar los valores integrales de los estudiantes.

Las actividades recreativas son el principal recurso educativo que utiliza el CADI con este fin, explicó Victoria Gómez, integrante del centro. A través de ellas se compensa la falta de espacios para jóvenes en la zona, a la vez que se incentiva el aprendizaje a través de técnicas lúdicas y alternativas que entusiasman a los más chicos.

Actualmente, casi 350 familias forman parte de alguno de los programas que brinda el CADI. Uno de ellos, denominado Estimulación Oportuna, trabaja con las madres y sus bebés. Diversos profesionales orientan el estímulo psicomotriz de sus hijos de entre cero y dos años. A partir de esa edad, los chicos concurren a Educación Inicial, uno de los programas más antiguos del centro. En él, los chicos de dos y tres años se preparan para el ingreso a la escuela.

En el Club de Niñas se realizan talleres de apoyo a las chicas de entre cinco y 12 años, con el fin de combatir la deserción escolar. Entre los 12 y los 16 años las jóvenes pueden asistir al Centro Juvenil, donde un equipo formado por voluntarias y docentes del CADI desarrolla talleres recreativos y formativos e incentiva el gusto de los adolescentes por el estudio.

Además, este año comenzó a funcionar el curso Politécnico de Formación Laboral. Enfocado a las egresadas de tercer año de secundaria, busca dar respuesta a las necesidades de inserción laboral de los jóvenes de la zona. «El curso es una herramienta para que las chicas tengan un perspectiva distinta y busquen alternativas de estudio enfocadas al trabajo», dijo Gómez.

En la organización también se desarrollan talleres formativos para los padres y madres de las alumnas y existe un espacio para las personas mayores, el Club de Abuelas.

Por otra parte, ofrecen un servicio de consultoría jurídica gratuita para las familias del barrio. Este consultorio está integrado por estudiantes avanzados de la carrera de Derecho.

 

Seguir creciendo

Todos estos servicios son reconocidos y solicitados por los vecinos de Casavalle y sus alrededores. Funcionarios y voluntarios de CADI pretenden seguir creciendo para brindar sus servicios a cada vez más personas.

La directora del centro comentó que su sueño y el de las personas que colaboran para que CADI exista es «salir fuera de fronteras». Esto significa, en pocas palabras, poder llegar a gente de otros barrios. Zanolli dijo que pretenden que su «sólido proyecto de 15 años» siga adelante y se convierta en un referente para la capital.

Actualmente el centro se mantiene con pequeños aportes de los concurrentes, que se adecúan a las posibilidades de cada núcleo familiar. Otros ingresos provienen de proyectos puntuales desarrollados con fundaciones y organizaciones.

Los recursos más importantes los aporta el Estado, a través de la firma de convenios con instituciones públicas como el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) o los centros CAIF.

Las empresas y las donaciones particulares también representan un volumen importante del financiamiento del centro. En muchas ocasiones estos aportes exceden lo económico. Como ejemplo, algunas empresas ofrecen becas para los estudiantes que concurren al centro. *

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