Prohibido para nostalgicos

Conozca su derecho

Todos los viernes, cuando apenas habían pasado las 11.00, la polémica llegaba a los hogares montevideanos. Terminaba el informativo de Teledoce, una corta tandita con avisos de Américo Torres y Lila González, y ya los televidentes escuchaban la clásica presentación de «Conozca su Derecho». Con la banda de sonido de la película «Exodo», aparecía el nombre del programa y de inmediato la obesa figura de su conductor, el abogado Eduardo Reisch Sintas. Había un conjunto de panelistas que representaban distintas profesiones, ideologías y enfoques de los temas que semana a semana surgían como hongos después de la lluvia. Era la fermental época de fines de los 60. La sociedad uruguaya crujía bajo el peso del autoritarismo, surgían las nuevas ideas y soplaba el levantisco viento libertario. «Conozca su derecho» fue la caja de resonancia de esos días y sus tradicionales polémicas televisivas aun resuenan en los vecinos que peinan canas. Sus principales panelistas fijos fueron el sicólogo Rossi, el pastor Castro, el padre Spadachino, el Dr. Liberoff, el conservador Sr. Pereda, el cura López García, el estudiante Milas Geladián, y una profesora de filosofía de infaltable boina. Temas conflictivos y las opiniones de personas de filosofías y razonamientos radicalmente opuestos. La memoria de este viejo escribidor rescata algunos momentos culminantes de ese ciclo que hizo historia en la televisión nacional. Quizás las noches más impactantes fueron cuando Reisch Sintas invitó en exclusividad al famoso sacerdote jesuita González Quevedo, una de las figuras pioneras de la parapsicología y un incansable luchador contra los mitos de la superstición. Ese religioso, autor de muchos libros, con su acento español, era una máquina de hablar y con gran convicción y conocimientos científicos demolía los miedos que causaban los macumberos, los brujos y otros charlatanes de la época. Aún se recuerda cuando parado frente a la cámara desafiaba, casi a los gritos, a todos los brujos orientales, brasileros o de donde fueran a que «demostraran sus poderes y le hicieran daño». Caminaba de un lado al otro del estudio, acribillaba con sus conocimientos y demolía los tabúes del miedo, así fue el recordado González Quevedo. Otros instantes que perduran fueron cuando Reisch Sintas logró pasar una película del mítico maestro Arigó que operaba sin anestesia y en condiciones de precaria higiene con unas rústicas cuchillas de cocina. Algunos panelistas lo consideraban un «sanador milagroso» y otros vociferaban que era un vulgar ilusionista de circo. La política siempre estaba latente en «Conozca su derecho» a pesar de las limitaciones a la libertad de expresión que imponía el gobierno pachequista. Con gran habilidad Reisch Sintas traía temas como la revolución universitaria del Mayo Francés de 1968 que hacían explotar a los panelistas en discusiones por momentos incontrolables. «¡A la tanda, a la tanda!» decía el conductor cuando el debate se convertía en un reguero de pólvora. También la más pura filosofía y hasta la metafísica aparecía en ese programa cuando se comentaban obras de arte como «2001, Odisea del Espacio» de Stanley Kubrick, estrenada por esos días. Discutían de lo lindo, golpeaban la larga mesa y por momentos parecía que estallaba la bronca. «Conozca su derecho» marcó un momento en que la polémica televisiva se realizaba sin libretos previos y sin audífonos que le dieran letra a los panelistas. Todo era a base de pura pasión y fe en las ideas que fluían espontáneas. Un cálido recuerdo a esos polemistas que supieron entusiasmar a los vecinos de aquel Montevideo del ayer. Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE. *

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