Escrito por: Antonio Pippo
Hace bien el gobierno al impulsar la reflexión colectiva sobre temas esenciales a la sociedad. Eso sí, debería dejar claro, en particular a quienes invita a participar de ciertos debates, la verdad de la milanesa.
-Vengan, opinen, nos interesa. Pero sepan que hoy, y quién sabe hasta cuándo, todo dependerá de lo que diga Economía. Porque si las ideas son buenas pero los números no dan…
Ahora aparece la convocatoria a un “Diálogo Nacional sobre la Seguridad Social”, que llega envuelta prolijamente, como a su turno el Debate Educativo. Bueno, quizás con algún coqueto moño más que, a primera vista, impresiona.
Hay dos informes, de la Cepal y de la Udelar, se instalarán cinco mesas temáticas, se hará una conferencia de conclusiones y el proyecto de reforma de la seguridad social sería implementado tomando del diálogo nacional los aportes que sean considerables por los ministerios de Economía, Trabajo y Desarrollo Social, la OPP, el BPS, la Udelar, el Sistema de ONU para el área y la Asociación Española de Cooperación Internacional.
Pesa mucho un diagnóstico. Con los parámetros actuales de acceso a la seguridad social, en los próximos años apenas 15% de los uruguayos se podría jubilar. En otras palabras: nadie, en su sano juicio, osaría discutir la necesidad de cambiar esta realidad ni el valor de enriquecer el proyecto final con la mayor cantidad de ideas que ah, esto sí es inevitable- deberán no sólo recoger la experiencia del pasado sino impregnarse de realismo.
Pero a la gente hay que decirle las cosas como son y cómo pueden serlo en lo inmediato, de modo de no remedar al debate educativo, durante el cual miles de personas, con los docentes a la cabeza, se entusiasmaron, participaron y acordaron un rico bolsón de intenciones y ahora no saben si subieron al ómnibus equivocado o les cambiaron el recorrido sin avisarles.
O sea, no saben dónde están.
¿A quién le sirve regalar flores y que después le reclamen el florero? *
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