Un fin de semana entre chapa, madera, clavos y martillos
Ayer por la mañana casi 700 jóvenes voluntarios integrantes de «Un techo para mi país», realizaron una nueva jornada de construcción.
Familias de los asentamientos Los sueños y 3 de Enero en Montevideo y Granja Cuñeti en Maldonado fueron las beneficiadas.
Las cuadrillas de trabajo, al igual que en construcciones anteriores, previeron la realización de las viviendas en dos etapas. El sábado, los pisos de las casas, y hoy van a finalizar las viviendas, una vez que levanten paredes laterales y coloquen los techos de chapa.
Mañana los jóvenes voluntarios volverán a sus tareas diarias: estudio, trabajo, salidas con amigos, pero con la experiencia y la satisfacción de haber colaborado, incentivando una nueva calidad de vida entre quienes se encuentran socialmente marginadas.
Montevideo y Maldonado
La zona de construcción en la capital, es la misma donde se trabajó el año pasado. La diferencia es que esta vez fueron otras treinta las familias beneficiadas.
En cambio en Maldonado, es la primera experiencia de construcción en el interior del país. Además tiene la particularidad de tratarse de un predio descampado, donde los jóvenes voluntarios y los futuros propietarios empiezan de cero. Se trata de un traslado de cincuenta familias, que actualmente residen en un predio de la Intendencia Municipal de Maldonado que deberá ser desalojado.
Victoria Blanc, vocera de «Un Techo para mi país», comentó a LA REPUBLICA, que la experiencia de construir en Maldonado, «está muy buena». Destacó además que al ser un predio descampado, «se ve a toda la gente y a las cuadrillas trabajando», lo que genera «mayor entusiasmo».
El Batallón militar del departamento de Maldonado, también participó, preparando comida para los casi 400 voluntarios que están allí. En esta ocasión, a diferencia de lo que ocurre siempre, las familias no pueden cocinar para los jóvenes. Porque el predio en el que están construyendo se encuentra a una cuadra de los ranchos que actualmente habitan.
Colaboración de otros países
La jornada de construcción contó con la presencia de integrantes de «Un techo para mi país» de Córdoba. Virginia contó que además de venir a colaborar con la construcción «la experiencia está buena para conocer las realidades de ambos países de quienes viven en condiciones de pobreza».
La principal diferencia que destacó la cordobesa es que en Argentina existe más desconfianza por parte de las familias a las que se pretende ayudar, «siempre piensan que venimos de parte de un partido político y tenemos que explicar que no».
En Uruguay «es diferente», afirmó la joven, «es más fácil ingresar al barrio y la gente enseguida acepta y se entusiasma con el proyecto. Supongo que en algún momento en Argentina van a desconfiar menos y nos den fácilmente la bienvenida».
Por otra parte la voluntaria de la vecina orilla, dijo que la pobreza «es igual» en ambos países, la gente tiene la «misma calidad de vida» y «vive en las mismas condiciones».
Educación para el futuro
Las familias pagan un 10% del valor de la vivienda, el resto de los materiales los consiguen a través de donaciones de empresas. El hecho de tener que pagar 2.000 pesos en cuotas, un mes antes de la construcción, genera «el sentimiento de pertenencia» en las personas y de alguna manera «siente que no les están dando nada de arriba», comentaron los integrantes de «Un techo para mi país». Además los dueños de las casas deben participar de las tareas de construcción, junto a las cuadrillas.
Por otra parte la presencia de los más pequeños está contemplada, es por eso que los jóvenes se dividen las tareas y siempre alguien queda libre para realizar actividades recreativas. *
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