Escrito por: MARIO DELGADO GEREZ

Sabemos que hay preocupación en Cambadu por la inauguración de un nuevo supermercado y la presentación de otro proyecto para construir un comercio de grandes superficie en la zona de La Tablada.
Lo que hay es malestar porque se han dado o mantenido ciertos permisos, como el del viejo edificio de los talleres de Barreiro, en San Quintín y Trías. Ese permiso estaba hecho desde 2001. Estamos en 2007: parece que entran a jugar y se retiran cuando quieren. Nadie hace estudios serios. Parece que esto más va a ser un daño para la zona, como ocurrió en Sayago. Palpamos y conocimos lo que sufrieron muchos socios de Cambadu. Al final, no sé lo que se busca. Deberían haberse fijado en el tema de los derechos humanos. No lo vemos bien y lo decimos con respeto, porque siempre desde Cambadu hemos tratado de apoyar la modernidad. Estas cosas nos hacen entrar en la modernidad, pero por la calle de la injusticia. Hemos recorrido todos los caminos que había parar recorrer, pero, lógicamente, las disposiciones del señor intendente de Montevideo ya están firmadas. Nosotros integramos la comisión de asesoramiento para la defensa de la pequeña y mediana empresa, y ahí trataremos de ser estrictos. Si hubiera demanda insatisfecha no nos opondríamos. Pero esto sólo beneficia a una empresa y es el derrumbe y la muerte de cientos de pequeñas empresas que forman el entretejido social que tan orgulloso exhibimos en Montevideo. Le decimos al señor intendente y a las autoridades municipales que sin negocio no hay barrio. Y sin barrio no hay familia, y sin familia no hay ni ciudad ni país.
¿Cuál es la información que manejan con respecto al gran centro comercial que construirían en Ruta 5?
Tenemos la información que tienen todos. Tendría un impacto que iría hasta la ciudad de San José y todos los barrios de los alrededores. Entre el Géant y esto se comen Montevideo. Creo que hay que defender más a la ciudad, y no lo decimos por mal, porque son comercios legalmente establecidos. No criticamos a quien pone ese tipo de comercio; sí criticamos, y duramente, a quien hace posible que eso siga adelante, las autoridades son quienes tienen que velar por los ciudadanos. Si no velamos por la gente, estamos de más. De esta manera cada vez se va a ahondar más la brecha entre los grandes y lo que han sido pequeños o medianos comerciantes, que pasan a desaparecer.
¿Ya hay autorización para este emprendimiento?
No. Se presentó el proyecto y alertamos a algunos que están mirando para otro lado. Sería exterminar toda esa zona.
En otro orden, ¿cómo está evaluando Cambadu la puesta en práctica de la reforma tributaria?
Sin duda con un poco de esceptisismo, aunque tratando de colaborar, como siempre. Pero vemos que en las mismas filas del gobierno hay divergencias, y divergencias profundas. Eso nos pone nerviosos, porque pienso que un grupo político tiene que tener las cosas claras. Si hay tanta divergencia es porque habrá dificultades. Esperemos que esto sea al principio, porque hay que tener en cuenta que en este país siempre estamos reacios a los cambios, y más cuando tocan el bolsillo. A Cambadu recién le está llegando la información. Consideramos que tendríamos que haber accedido a ella meses antes.
Desde Cambadu vamos a hacer todo lo posible para encaminar la cuestión. Estamos dando charlas a nuestros socios y capacitando a nuestros funcionarios. Hemos tenido buena recepción, tanto del director de la Dirección General Impositiva, Nelson Hernández, como del presidente del Banco de Previsión Social, Ernesto Murro, del cual apreciamos su trabajo, que ha sido extraordinario. Hemos estado ahí, hemos compartido horas de trabajo con este directorio y sabemos de su preocupación. Desde el Banco de Previsión Social se ha dado toda la información posible.
¿De qué manera cree que va impactar esta nueva tributación en los socios de Cambadu?
Nuestros socios son en un porcentaje mayoritario pequeños comerciantes. Aparentemente, por todos los titulares que uno ha leído en la prensa, los pequeños van a pagar menos. Por ahí lo salimos a festejar, pero no creo.
Desde el gobierno se ha señalado que se monitorearía el precio de algunos artículos de primera necesidad. ¿Cuál es su opinión?
Básicamente no será un monitoreo. Van a publicar los precios de los productos. En Cambadu llevamos esto muy al día, porque hacemos monitoreos quincenales de 120 artículos de las cadena de grandes superficies que les pasamos a nuestros socios para que, sin salir de sus comercios, tengan eso al día. Por eso estamos tranquilos con nuestros precios. También estamos tranquilos porque los dirigidos por el doctor Antía saben que monitorear es una cosa y tarifar es otra. Tenemos la experiencia de cuando existieron en nuestro país la Coprin y la Dinacoprin. Había que presentar una paramétrica para decir en cuánto se vendía un café o un pancho. Saben por experiencia que la tarifación sólo trae mercado negro, desabastecimiento y malestar entre la población. Con muy buen criterio han dicho que no va a haber tarifación y sí seguimientos de precios, para que la gente vea cuáles son los mejores y opte adónde ir a comprar. Hemos apoyado esto, como todo lo que va en dirección de lo que es la cordura y lo que deje que el mercado se regule. Que no haya temor, porque el que suba los precios la queda.
En los últimos tiempos ha habido una fiscalización severa de la Dirección General Impositiva sobre comercios y otro tipos de negocios. ¿Cuál es la repercusión que ha tenido esto sobre los pequeños y medianos comerciantes?
Tanto en tiempos del director anterior, Eduardo Zaidensztat, como del director actual, Nelson Hernández, la DGI ha sido, diría yo, medida en cuanto a los procedimientos. Si una cosa tiene valor es que no ha habido ni grandes, ni chicos ni medianos. Quien ha pasado la raya de lo que no se debería hacer ha sido sancionado.
¿Cuál es la cantidad de socios que actualmente tiene Cambadu. ¿Ese número va en aumento?
Son 3.300. El número se mantiene, porque en esto es todo muy dinámico. Van cerrando y abriendo negocios. Hemos parado en ese número en 2002, a partir de lo que fue el Programa de Fortalecimiento del Comercio Minorista, que fue el primer convenio que firmamos con el Banco Interamericano de Desarrollo.
Tenemos estadísticas que nos dicen a las claras que quienes participaron de la capacitación y recibieron asistencia técnica han tenido un “porcentaje de mortandad” muy pequeño. Sin duda, cuando uno nace y empieza a caminar y tiene a alguien que lo guíe y oriente va a tener la posibilidad de crecer más sano. Esto ha sido una muestra irrefutable de lo que es crecer comercialmente sano en este país, bajo la tutela de Cambadu.
La institución integra a los pequeños y medianos comerciantes, principalmente de Montevideo, ¿qué pasa con el resto del país?
Trabajamos fundamentalmente en Montevideo. Pero Cambadu tiene amistad con todos los Centros Comerciales del Interior, porque tiene una rica y larga historia de gremialismo. Desde la época de la Coprin y de la Dinacoprin mandaba a su costo, por el solo amor al gremialismo y el interés de colaborar con los gremios del interior del país, las tarifas de precios. Los centros comerciales han tenido nuestro apoyo en la capacitación.
En el período pasado hemos estado prácticamente en todos los departamentos.
Y con un nuevo convenio de tecnologías de la información que hemos firmado vamos a ir a todo el Interior.
Ya estamos recibiendo pedidos de capacitación.
Tenemos abocado a ello a nuestro gerente de relaciones institucionales, José González, que recorrerá el país para ir h
aciendo alianzas estratégicas con todos los centros comerciales, a los efectos de darles capacitación a sus socios.
No aterrizamos en el Interior como salvadores de la patria. Somos simplemente gente que trabaja honorariamente, en pos del pequeño y mediano comerciante.
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