Una frontera encorsetada pero rebelde
La ministra de desarrollo social, Marina Arismendi, organizadora del seminario celebrado en la ciudad de Rivera, realizó un resumen al final de las dos jornadas de trabajo. Indicó que se han constatado avances desde la realización del primer encuentro, llevado a cabo en Artigas. Sin embargo, sugirió a los participantes «llevar soluciones» al tercer encuentro, que se desarrollará en el departamento de Cerro Largo.
«Es difícil vivir en las diversas fronteras. La complejidad es muy grande, pero también rica, debido al aspecto multicultural en el sentido más amplio, que pueden y deben aportar también al resto del país», opinó la ministra.
Consejo Social del Mercosur
Dentro de un mes se reunirán los ministros sociales del Mercosur en Asunción. Al respecto, Arismendi sostuvo: «El Mercosur social funciona bien, pero necesita una normativa específica. El consejo social no tiene autoridad formal, pero está muy activo y unido, no sólo por parte de los países miembros sino también por los países que se han ido incorporando al final».
La jerarca añadió que van a llevar las inquietudes que surgieron en el seminario para exponerlas en la reunión que mantendrá con sus colegas sudamericanos.
Arismendi agregó que el eje central que ha estado presente en Rivera es el tema de los derechos, «de todos los compatriotas de la Patria Grande, de esa que soñaron nuestros próceres y que hoy hemos aprendido a mirar en Uruguay».
Los derechos de todos están atravesados, en opinión de Arismendi, «por el concepto de dignidad».
«Es preciso aumentar el conocimiento y la difusión de los derechos. Que los derechos se conviertan en hechos: esa es nuestra tarea», planteó la ministra.
Leyes fuera de la realidad
Pero al parecer, las leyes en la frontera son más un problema que una solución. Ellas ponen, por ejemplo, trabas a todas las actividades diarias de los fronterizos. El mismo Ministerio de Desarrollo Social tuvo varios dolores de cabeza a la hora de implementar el Plan de Emergencia Social en estas regiones. Muchas veces se le planteaban dificultades con las familias que vivían a un lado del límite y trabajaban del otro, entre otros casos posibles. En algunos casos, esta población ni siquiera tiene documentos de identidad (la cartera lleva entregadas 20.000 cédulas de identidad gratuitas a los beneficiarios del Panes en todo el país).
Las leyes se han vuelto un corsé, una estructura rígida y autoritaria, opinó Arismendi. «Se trata de que si la realidad no se ajusta al derecho es porque está mal. Una ley se cambia por otra, un decreto también. A veces son sólo puntitas de la norma lo que tenemos que modificar, pero algunos cambios son necesarios», admitió la jerarca.
De inundaciones y otras plagas
Según Arismendi las situaciones de emergencia que vivió el país en los últimos días demostraron la rigidez de algunas normas para resolver urgencias del momento.
«Desde el temporal del 23 de agosto de 2005 demostramos que hemos avanzado, porque el Sistema Nacional de Emergencia funciona, gracias a los comités departamentales. El sistema respondió a tiempo ante la urgencia, porque se puso a la gente bajo techo, con frazadas, con ropa seca, a salvo», aseguró la ministra.
Sin embargo, la secretaria de Estado explicó que a la hora de pasar a la segunda etapa, que es la reconstrucción de todo lo destrozado, las normas pusieron trabas a la inmediatez de la urgencia. «Anoche (por el jueves) en el informativo el ministro de Transporte (Víctor Rossi) decía que había pedido permiso al Tribunal de Cuentas para poder contratar rápidamente empresas para construir maquinarias. La ministra de Desarrollo Social no pidió ningún permiso, preguntó ¿si no consigo chapa en Uruguay, la puedo comprar en Brasil? Me dijeron verbalmente que sí y después vemos cómo hacemos el papeleo», afirmó Arismendi. Otro tema relacionado que se planteó fue sobre la burocracia que puede entorpecer hasta en las cosas más sencillas, «es la que a cada solución encuentra un problema, cuando se trata de que a cada problema tenemos que encontrarle una solución», dijo la secretaria de Estado. Y de allí deviene el problema del poder y de la delegación de este hacia la comunidad.
«A los que tenemos determinado margen de poder y a los que tienen un poco como por ejemplo tener un expediente y sentarse arriba, les cuesta abandonar su chacra y delegar parte de este poder. Transferirlo a la población es parte de la transformación democrática del Estado y allí tenemos la descentralización», explicó.
La descentralización para la ministra es que el gobierno central se haga responsable de esas decisiones que se toman a nivel local y también que sea al revés. Esto a su vez iría enraizado con la colaboración entre todos los actores para no malgastar fuerzas en las mismas tareas. «No vamos a hacer diagnósticos triples, cuádruples, sino que es preciso optimizar los recursos, hacer lo que cada uno sabe mejor. Optimicemos a su vez lo que hace mejor Brasil o Uruguay, lo que tienen de mejor unos y otros, esto es posible y nos ahorraría mucho esfuerzo», indicó Arismendi. *
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