Un gran operativo político
Cuando un sector político monta un operativo que aún no ha finalizado tan aceitado y tan a fondo como el que hilvanó el Partido Nacional contra el ministro de Industria, Energía y Minería y del Directorio de Ancap, que tuvo su máximo punto de tensión en el reciente llamado a sala, el gobierno debería realizarse varias preguntas.
Habiendo varios temas de mucha mayor sensibilidad para la ciudadanía, en donde cuestionando con dureza el accionar del gobierno se puede obtener mayor acumulación política en el corto plazo, los nacionalistas decidieron dar la batalla y jugar a fondo precisamente en la superficie de la política energética, tema si lo hay escabroso y difícil de comprender para la opinión pública.
Es necesario para el gobierno y la fuerza política que lo sustenta desentrañar los porqués.
El proceso
Hace unos tres meses, legisladores blancos comenzaron a instalar en la opinión pública un fuerte cuestionamiento a la estrategia de Ancap de adquirir unas 90 estaciones de servicio del sello Texaco. Las críticas no se centraban en la oportunidad del negocio ni si éste era bueno o malo para los intereses de Ancap y del país, sino echando sombras sobre la relación del ministro Lepra con la firma transnacional, dado que en su pasado éste fue gerente general y vicepresidente de la misma.
A continuación, comenzaron a llover pedidos de informes acerca de los acuerdos comerciales alcanzados y de los estudios entre Ancap y Petróleos de Venezuela, cuestionando la falta de información que existía en el Poder Legislativo acerca de los eventuales negocios de la empresa.
La tercera etapa del proceso, previo al llamado a Sala de Senadores, consistió en una serie de editoriales domingueros del diario El País, en los que indudablemente quien a la postre sería el miembro interpelante marcaba el rumbo y el acento en las críticas, ya que estas son copia fiel de la posterior interpelación, aunque se hubieran publicado con anterioridad al llamado al ministro.
Con menor insistencia pero colaborando en la estrategia aparecen los editoriales de El Observador, con llamativo escaso rigor y reiterando conceptos de editorialistas del otro matutino.
Estos editoriales reiteraban una y mil veces una serie de falacias, que con solo leer el informe enviado días antes por el propio ministro al Honorable Directorio del Partido Nacional (que el Senador Abreu integra) quedaban claramente desvirtuadas.
Sin embargo, el Partido Nacional resolvió continuar adelante con su estrategia de fustigar la figura del ministro, la política del Ministerio y la que se lleva a cabo desde Ancap reafirmando una interpelación que no traería consecuencias políticas pero que amplificaría los cuestionamientos, y sembraría dudas en la opinión pública, con la ayuda de un poco comunicativo ministro de Industrias y la circense intervención del senador Heber, siendo el presidente de Ancap el único que pudo responder conceptual y técnicamente los dislates nacionalistas.
Los cuestionamientos
Tanto en sala como a través de los editoriales se manejaron una serie de cuestionamientos que fueron respondidos en innumerables oportunidades por las autoridades de Ancap, especialmente por su presidente, en diversos medios de prensa.
Que los acuerdos comerciales con Venezuela son negativos para la empresa y el país y que no se sabe cómo Ancap gastó los ahorros.
Sin embargo han sido extremadamente beneficiosos ya que se paga el 75% de cada embarque de crudo a 90 días (ahora a 30) y el 25% restante a 15 años con dos de gracia y a una tasa anual del 2%. Esto hace que con el 25% que se difiere el pago (hoy son unos 200 millones de dólares) Ancap pudiera cancelar deudas con el BROU (unos 26 millones), Aduanas (unos 28 millones) con las empresas que prestaron el dinero para remodelar la Refinería de La Teja en 2003 (por unos 14 millones). Todas estas deudas se arrastraban desde anteriores directorios integrados exclusivamente por colorados y nacionalistas.
Además se incrementó el stock de crudo (por más de 80 millones) dando una mayor seguridad de abastecimiento al país, y se aumentó el dinero en caja por más de 50 millones de la moneda estadounidense, lo que permitió financiar durante 2006 la compra de fueloil a UTE durante la crisis energética sin que ésta debiera aumentar las tarifas por esta causa.
El modificar el acuerdo original con Pdvsa de pagar a 30 días en lugar de 90, permitió a Ancap ahorrar unos 600 mil dólares por embarque (casi 4 millones en el período) y la cancelación de deudas financieras un ahorro de casi 3 millones.
Además el 75% se puede pagar con exportaciones a Venezuela. Hoy ya se ha exportado lácteos, software, viviendas, etc.
Ancap ha pagado más caro un crudo de menor calidad
De todos los estudios que realiza Ancap antes de comprar un embarque surge que el precio más bajo es el ofertado por Pdvsa, por lo que solo puede tener un fin político afirmar reiteradamente que el petróleo venezolano es más caro.
Sin perjuicio de lo anterior y debido a que el Ente sigue una política de diversificación de proveedores, no se ha comprado la totalidad de crudo a Venezuela sino solo 2 de cada 3 embarques de crudo.
Con respecto a la calidad del crudo (todos licitan crudo de similares características) es el mismo que se ha procesado en diferentes ocasiones en La Teja, incluso cuando la empresa era presidida por el ingeniero Andrés Tierno Abreu, de notoria filiación nacionalista e ideológicamente algo alejado del chavismo.
Según técnicos del organismo (y el Partido Nacional aún tiene unos cuantos) con este crudo se puede extraer derivados de la misma calidad que con otros de diferente origen, hecho que da por tierra la alarma pública que pretende sembrar entre la población el Partido Nacional, aunque a la hora de fustigar para conseguir determinado fin lo m[as importante no suele ser la verdad.
Que para participar junto Venezuela y Argentina en la producción de crudo en la Faja del Orinoco y reconvertir y ampliar la refinería de La Teja se debe llamar a licitación.
El planteo es casi cómico.
Ancap participará en la producción de crudo en un país extranjero invitado por un gobierno extranjero para extraer 50.000 barriles diarios para procesar en una Refinería nacional que va ser acondicionada para poder procesar ese tipo de crudo y que va a ser gestionada por Ancap, como hasta el momento.
¿Licitación para que debe llamar Ancap?
Salvo para las propias obras de ampliación que se pagaría con derivados como en la ampliación de 2003 y que no las hará Ancap pues esta no fabrica refinerías no se hace necesaria ninguna otra licitación.
Por otra parte cabría que el Partido Nacional respondiera en cuántas ocasiones de las asociaciones que actualmente tiene Ancap (que son varias) ésta llamó a licitación.
Los directores nacionalistas de la época no lo entendieron así, sus legisladores tampoco.
Ni siquiera sus ministros, pues Abreu ocupó Industria y Relaciones Exteriores y no se percató de que Ancap se asociaba con terceros y extranjeros como Sol Petróleo o Loma Negra en ruinosos negocios para el país.
¿Entonces porqué la gran operación política?
A juzgar por la importancia que históricamente le ha dado, debemos concluir que no es preocupación por la política energética del país lo que mueve al Partido Nacional sino más bien objetivos políticos muy concretos.
El operativo, tal partida de casín es a tres bandas.
1º- Cuestionando los acuerdos con Venezuela se cuestiona la relación con uno de los gobiernos que ha apostado más fuerte al Mercosur y que por razones geopolíticas se encuentra en fuerte disputa ideológica sin cuartel contra Estados Unidos y su proyecto para América Latina.
2º- Cuestionando la gestión en Ancap se golpea a una figura que claramente surge como presidenciable para dar continuidad y profundizar en un segund
o gobierno de izquierda la gestión emprendida por la Administración Vázquez, con el agregado nada despreciable de que encarnaría un necesario recambio generacional que muchos consideran imprescindible y que no aparece en otros candidatos «naturales» de la izquierda.
3º- Cuestionando la figura del ministro Lepra y vinculándolo a su pasado en Texaco se debilita la compra de Ancap y se favorece a otras multinacionales interesadas en expandir sus negocios en Uruguay y que manejan la posibilidad de adquirir las 90 estaciones. *
(*) Analista y periodista
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