Tiene la palabra
Sobre pedidos de desafueros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* No puedo menos que adherirme a los términos de su muy fundado editorial, del pasado domingo 22 de abril; pues no puedo aceptar que triunfe la postura de quienes están amparados por ciertas normas que les brindan impunidad y tratan de eludir una acción judicial. Quitar los fueros a uno o varios legisladores, no es una condena, sino sólo habilitar que la Justicia de nuestro país, previos los trámites legales y con las debidas garantías, dicte una resolución fundada, que puede ser apelada. Dictando el procesamiento del indagado o el archivo de la causa si no hay mérito para lo primero.
Por lo que entiendo con Ud. que el propio legislador cuyo desafuero se solicita, debería ser el primer interesado en que se investigue a fondo su conducta, si es que nada tiene que ocultar. Y si no lo hace, agregará una nueva sospecha sobre su conducta.
Lo contrario, negarse a levantar los fueros, sería crear o otra forma de impunidad, contra la que se viene luchando favorablemente en otros ámbitos. Y quienes creemos en el principio constitucional de que todos somos iguales ante la Ley, no podemos aceptar –de ninguna manera– que haya personas, que como se dice popularmente, sean más igualitas que otras.
Como Ud. también lo dice:»Lo peor es el camino corporativo, de defensa a ultranza de una norma constitucional que de defenderse torcidamente, se convierte en una afrenta contra la igualdad de unos y otros ante la Ley».
Creo firmemente en la Justicia. Incluso el Dr. Edison Rijo, defensor de algunos procesados, en declaraciones públicas también se ha expresado en los mismos términos. Contrariando la opinión del ex presidente Dr. Jorge Batlle.
Llamando la atención que éste último se acuerde ahora, a más de setenta años de la sanción del Código Penal, que son normas fascistas. Su partido fue el gobernante en la mayor parte de esos 73 años y tiempo tuvo para derogar o modificar esas normas, sin hacer ni una cosa ni la otra. ¡Tarde piaste, don Jorge!
Creo con Ud. que no es posible saltearse un elemento ético imprescindible, y mucho más en un caso como éste, en que la impunidad, se extendería a acciones u omisiones, cometidas en tiempos en que no era legislador.
El juez competente Dr. Carlos García, que dictó varios procesamientos, ha dicho que «esta clase de delitos no puede quedar impune, se debe desterrar de raíz la esperanza de la impunidad». Agregando que son hechos más reprobables todavía, ya que se cometieron en plena crisis económica del país. Y que «la corrupción socava la democracia y los principios de legalidad»; y «la justicia social»; «El interés común»… «impidiendo el progreso» terminando por «destruir el consenso básico de la sociedad», y «afectando negativamente a la gobernabilidad». Por lo que entiendo que no puede impedírsele seguir investigando.
Por todo lo cual, aplaudo también la actitud de quienes se han expresado en sus páginas, afirmando su decisión de no volver a votar a legisladores que nieguen su voto para el desafuero.
Como votante del Frente tomé la misma decisión, en el mismo momento en que algunos legisladores adelantaron que votarían en contra. Acepto sí discrepancias internas en muchos temas, y no dejaré de votar por no estar de acuerdo con algunas decisiones de este gobierno. Pero lo primero es lo primero, y en materia de conductas hay que ser inflexible. Yo que voté a legisladores frentistas que dicen no votarán los desafueros, no volveré a hacerlo. Si prefieren un camino corporativo, yo elijo el mío que es votar de acuerdo a mi conciencia, esto es mi escala de valores , que por encima de todos pone la honradez administrativa, y negar mi apoyo a quienes decidan una nueva impunidad. Si algunos legisladores, antes de serlo, en provecho propio o para comprar votos, cometieron actos de corrupción, fraude y abuso de funciones, estafaron al Estado, y el perjuicio económico es para todos los mortales que vivimos en el país. Entre ellos el que a Ud. se dirige.
ANONIMO
Caso Nicolini: ser ventajero no es delito
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Y seguimos con el caso Nicolini: ¿hasta cuándo? Tan grave consideran algunos lo del caso del ex senador cuando se asistió con un Carné de Pobre en el Pasteur. ¡Vamos, en Uruguay ser ventajero si es que Nicoloni quiso serlo, ni ayer ni hoy ha sido delito!
Tenemos la impresión incluso (de buena fuente) que finalmente la Justicia archivara el asunto. Y que el Tribunal de Etica (?) del MPP no sabrá cómo justificar lo de la renuncia pedida al legislador.
Si quieren averigüen: ya que los Herreristas son los que más quieren perjudicarlo por el famoso caso Focoex, que le pregunten al actual senador Penadés, del Partido Nacional sector Herrerismo, porqué razón cuando hace tres o cuatro años se fractura una pierna, se hizo Fisioterapia en la Central de Servicios Médicos (BPS) que no le correspondía. Ni aún por haber sido su padre ex Gerente General de la institución. El tratamiento se lo hizo igual. Y también usaba (sin corresponderle) el estacionamiento que aunque tercerizado, sigue siendo para funcionarios del Banco de Seguros del Estado, en la esquina de Mercedes y Avda. del Libertador.
Todos los días, seguimos viendo autos oficiales usados para fines que no son los oficiales, un coche oficial días pasados, paró para que su chofer bajar a comprar una damajuana de vino en Las Duelas, de Bulevar España y Libertad. Ayer, vimos subir a un coche oficial en Constituyente y Eduardo Acevedo, a un ex consejero del Codicen que desde hace tiempo, nada que ver tiene con la enseñanza ni con el Ministerio de Educación.
Por favor, ¡no jodan más con Nicolini! y menos aún con honorarios de $ 24.000, que demás ya le pagó al MSP.
Salute
WALDEMAR GONZALEZ GARI
Carta abierta a la ministra Tourné
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sra. ministra del Interior,
maestra Daisy Tourné:
* Quienes a usted nos dirigimos somos madres de adolescentes que el 21 de abril fueron a bailar a Santa Lucía y regresaron a casa golpeados pues fueron atacados a la salida del baile por un grupo de jóvenes que dijeron confundirlos con otros. Claro, primero les pegaron, los lastimaron y luego se dieron cuenta de su «equivocación».
Absurdo, ¿no le parece? Para completar el cuadro, el agente policial que estaba en la puerta de salida de la sala de baile no se movió, los ignoró ante los requerimientos de que actuara. Quizás estuviera cumpliendo un 222 en el local pero… no podía llamar a un móvil para avisar de algo que sucedía a tan sólo 20 o 30 metros del local?
Nuestros hijos son jóvenes normales, unos trabajan, otros estudian, otros hacen las dos cosas, no se embriagan y no consumen drogas. ¿Es eso incorrecto?
Los adultos vivimos enrejados, no podemos salir en familia pues alguien debe quedarse a «cuidar la casa». ¿También los adolescentes deben encerrarse en casa haciendo «zaping» por los canales de cable y comiendo hamburguesas? No, no es esa la vida que queremos para nuestros hijos. No fue para eso que los trajimos al mundo y los educamos. Los formamos para vivir en paz, con libertad y respeto hacia los demás. Los jóvenes tienen derecho a salir, pasear, bailar, conocer a sus pares de otras localidades, compartir y es este un derecho contenido en el código de la niñez y la adolescencia en su Artículo 9º.
Señora ministra, son muchas las preguntas, las dudas que tenemos, sabemos de las dificultades dentro del Ministerio pero también queremos creer que nuestros hijos pueden ir a bailar sin que nosotras pasemos la noche sin dormir, preocupadas por lo que les puede suceder. Pensamos que usted quizás puede hacer algo para que e
stos atropellos no sucedan más.
Desde ya muchas gracias por lo que pueda hacer no solo por nuestros hijos sino por todos los jóvenes de nuestro país que desean vivir con tranquilidad.
Confiamos en usted como mujer y como Ministra.
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