EL 75% DE LOS CASOS DE MALTRATO INFANTIL SUCEDE EN EL AMBITO FAMILIAR

El INAU recibe 10 llamadas por día y los protagonistas son niños con problemas

La iniciativa que se firma hoy entre el INAU, el Ministerio de Salud Pública (MSP), el Ministerio del Interior (MI), la Administración Nacional de Educación Publica (ANEP) y el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) busca articular los esfuerzos de estas instituciones en el tratamiento del maltrato infantil.

«El Sipiav surge de la preocupación de las instituciones del ámbito gubernamental ligadas a la niñez acerca de las situaciones de maltrato y violencia hacia los niños y adolescentes. En estos casos, las respuestas son parciales o insuficientes», dijo a LA REPUBLICA el presidente del INAU, psicólogo Víctor Giorgi, quien presidirá el comité coordinador del nuevo sistema.

 

Setecientos niños atendidos

Desde mediados del año 2005 hasta diciembre de 2006 se atendieron 700 niños en los tres centros de atención «Casa Amiga» del INAU, ubicados en Montevideo y Canelones. El 70% de ellos llegó hasta allí por casos de maltrato físico, el 25% por abuso sexual y el resto por abandono. En las situaciones de abuso sexual, en el 80% de los casos se logró detener la situación; el resto de los niños obtuvieron un mejor tratamiento por parte de sus padres.

El tiempo que llevó la atención de cada caso fue, en promedio, de ocho meses de trabajo con las familias. Actualmente, los miembros del Sipiav piensan atender un promedio de 70 casos por mes en cada local. «Vamos a financiar estos centros de atención y nos encargaremos de los indicadores de seguimiento y evaluación de todo el sistema», dijo a LA REPUBLICA el director del Programa Infamilia del Mides, Julio Bango.

Un tema que preocupa a las autoridades del INAU es la sobrevictimización del niño. «Cuando el adulto descubre la situación de violencia, sobre todo en los ámbitos familiares, se siente indignado y va en búsqueda de la sanción del adulto maltratador; el niño queda como rehén», dijo Giorgi.

Comúnmente, lo que sucede luego de que se descubre un episodio de violencia es que la intervención de los adultos lleva a una actuación policial en la que el niño que denunció espera en la comisaría junto con el adulto que lo maltrató.

«Cuando un niño es maltratado o sufre abuso sexual por parte de un adulto ­en la mayoría de los casos personas de su confianza­ se atenta contra su autoestima, su integridad, su desarrollo físico y sexual y su capacidad de decidir respecto a lo que es conveniente para él», dice el informe anual 2005 de Unicef.

 

Un mapa de ruta sobre la violencia

«Estas situaciones no son las más adecuadas, y llevan a la necesidad de disponer de un mapa de ruta, una serie de pasos trazados previamente frente a un caso de violencia. También incluimos la ensibilización, o sea un mensaje a la opinión publica para que se rompa el silencio», afirmó el presidente del INAU.

«La intervención debe ser protectora, en el sentido de no continuar vulnerando y revictimizando al niño sino procurar reparar aquellos aspectos de su persona que han sido más afectados. Proteger no es sólo erradicar las conductas adultas que dañan a la infancia y la adolescencia sino también proveer procedimientos que solucionen estas situaciones de la manera adecuada», define el documento del organismo internacional de la niñez.

A través del Sipiav se implementarán tres líneas de acción. En primer lugar, se buscará «la formación y sensibilización sobre la temática, que comprenderá acciones de capacitación dirigidas a los operadores institucionales y fortalecimiento de las redes interinstitucionales a nivel territorial», según indica el convenio al que accedió LA REPUBLICA.

Para ello, se propone la capacitación de «todos aquéllos que están en contacto con niños y adolescentes, para poder tratar estas situaciones y manejarse de la mejor manera posible ante ellas», dijo Giorgi.

En segundo lugar se implementará un «modelo de atención, el cual contendrá un sistema de atención a niños/as y adolescentes que sufren o han sufrido situaciones de violencia, que contemple responsabilidades en cada una de las instituciones firmantes, con sus respectivos instrumentos de seguimiento y evaluación».

 

Faltan cifras

En resumen, la segunda línea de acción prevista por el Sipiav consiste en la evaluación y la reorganización de los servicios ya existentes y otros que se puedan implementar. «Hay que actuar coordinadamente, con criterios similares, asistiendo desde una óptica familiar y comunitaria y pudiendo llevar adelante las estadísticas y los cálculos que hasta ahora no están ordenados», admitió Giorgi. «Este sistema implicaría en primera instancia un protocolo de intervención y todas las instituciones darían los mismos pasos. A su vez, esto llevaría a un registro real de lo que sucede».

Giorgi señaló que los números que se manejan actualmente «son como la punta del iceberg del problema». Subrayó que provienen de las consultas y servicios de pediatría, en casos en que los niños llegan con heridas importantes, como golpes. «Son las cifras que terminan en la comisaría», admitió Giorgi, quien concedió que constituyen «una pequeña porción de las situaciones de violencia que se dan».

Según el jerarca la mayoría de la personas no denuncian los actos violentos, en gran parte porque las víctimas, en general, los toman como algo natural, porque se criaron en ese contexto. Además, el miedo juega un papel relevante. Por otra parte, muchas veces cuando los niños o adolescentes denuncian al adulto abusador no son escuchados.

 

Cuando las paredes  son muy gruesas

«Es muy frecuente que cuando un niño denuncia un caso de abuso el adulto diga que son fantasías suyas. Los mayores tienden a descalificar tanto la información que dan los niños como la que dan los vecinos o allegados», dijo el jerarca.

Es habitual que las personas no hagan caso de las denuncias, ya que piensan que éstas son un reflejo de los conflictos entre vecinos o simples calumnias. Este problema ocurre particularmente en familias acomodadas, lo que demuestra «la doble cara de una familia que es vista en forma armónica desde fuera pero que viven situaciones de violencia interna. Esto hace que al adulto le cueste creer lo que está viendo y lo que está pasando», aseguró Giorgi

El 75% de los actos violentos hacia los niños se dan en el ámbito familiar. Este porcentaje es «preocupante», de acuerdo al INAU, más aún teniendo en cuenta lo frecuente que resulta la visión popular de no intervenir en lo que sucede dentro de los hogares de terceros.

«Si las situaciones se dan en los sectores más pobres parecería que los vecinos y el Estado se sienten con más derecho a intervenir. La privacidad de los pobres no es respetada, pero cuando la violencia ocurre en los sectores medios y altos surgen los tabúes», dijo Giorgi.

Los casos de maltrato ocurren en todos los sectores sociales, pero las denuncias que llegan a las instituciones provienen en general de los sectores más pobres. «Algunos dicen que las paredes de las casas pobres son más delgadas y se sabe todo lo que pasa dentro», comentó el presidente del INAU.

 

El maltrato de la calle

El tercer punto del convenio es la «revisión legislativa, a los efectos de contribuir al funcionamiento del sistema de atención. Resulta imperioso realizar un seguimiento sistemático de la normativa relacionada con la temática en el ámbito nacional e internacional», dice el documento.

Actualmente, las llamadas a la Línea Azul del INAU (0800), que recepcionan denuncias donde se vulneran los derechos de los niños y adolescentes, son alrededor de 70 por semana. Muchas de ellas son casos de maltrato, pero también se registran otros problemas vinculados a los menores de edad, como las situaciones de calle, las que podrían catalogarse teóricamente como maltrato por negligencia del adulto. Son casos en que los niños son abandonados de hecho y obligados, generalmente, a trabajar o buscar dinero. Al estar en la
calle, el chico está expuesto a la violencia de las personas, que se sienten amenazadas por su presencia. Por eso, éstas pueden llegar a reaccionar con agresividad.

 

Una nueva Línea Azul

«Estamos pensando en remodelar la Línea Azul, porque debe tener una capacidad de respuesta mayor. Hoy en día, responder una llamada de la Línea Azul implica realizar una visita a la familia, pero tenemos un solo equipo para todo Montevideo», explicó el jerarca.

Luego de que se recibe la denuncia, el equipo trata de abordar a la familia y conversar. Después, sus miembros retornan varias veces. «Es difícil, porque las familias generalmente se resisten a charlar con alguien de fuera. Un adulto maltratador o golpeador no suele reconocer su comportamiento y a veces tampoco es totalmente consciente de eso», indicó el presidente del INAU.

La Línea Azul está siendo reacondicionada con una propuesta de descentralización y organización por zonas. De este modo se busca lograr una mayor eficiencia y permanencia del equipo en el lugar para llevar a cabo el seguimiento de los distintos casos.

El INAU está elaborando un proyecto dentro del Sipiav para implementar una respuesta en conjunto a las denuncias, debido a que se reciben llamadas que deben tratarse en conjunto con otros organismos del Estado. Este es el caso de las denuncias por consumo de drogas, donde tiene que intervenir el MSP y la Policía.

«Estamos pensando en un organismo de coordinación con una recepción única de llamadas para los temas de infancia y una mesa de coordinación que evalúe cuál el organismo al que le compete la denuncia realizada. Esta es una de las propuestas que vamos a realizar en el Sipiav», adelantó el presidente del INAU. *

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