A POCOS PASOS DE LA RUTA 8, LA FIGURA DEL MAGO LANGUIDECE

Antigua estatua de Gardel en Villa Margarita resiste en soledad el paso del tiempo

El 26 de octubre de 2007 cumplirá 48 años la estatua de Carlos Gardel ubicada a la altura del kilómetro 24, a pocos pasos de la ruta 8 y a una cuadra de la ruta 74 que va hasta la localidad de Suárez. Estamos en el departamento de Canelones, en paraje conocido como Villa Margarita. Precisamente allí asentó sus reales el creador de la obra, que hoy es parte del imaginario cultural de los uruguayos, aunque las nuevas generaciones lo ignoren. Américo Masaguez ­el «artista pintor de mentiras», al decir del periodista Diego Bernabé­ había nacido en 1913 en Montevideo, pero se afincó para siempre en ese sitio, que fue su hogar por más de medio siglo.Masaguez era un admirador del «Zorzal criollo», al punto de que un buen día decidió erigir una estatua en su honor, y no dudó en colocarla al costado de su casa, en la Villa Margarita. El autodidacta artista popular terminó su trabajo el 26 de octubre de 1959; la obra contaba originalmente con un sistema de sonido que Masaguez había incorporado y todos los domingos los vecinos del lugar y visitantes curiosos se detenían a escuchar la voz del «Mago» entonando sus tangos, milongas y «canzonettas».

En la soledad y el silencio

Hoy, el Carlos Gardel de don Américo Masaguez está mudo, y a pesar de ello resiste con hidalguía el inexorable paso del tiempo. La calle de la que fuera la residencia del pintor Masaguez ­ «la primera en llamarse Carlos Gardel», según afirman­ se encuentra en pésimo estado, y la obra y su entorno denuncian un absoluto abandono.

Nada tiene que ver con aquel día de 1959 cuando Donato Raciatti, Pintín Castellanos y artistas de Argentina y Brasil llenaban la casa de Masaguez, junto a familiares, amigos y vecinos, para asistir al acontecimiento: la inauguración de la que sería la primera estatua de cuerpo entero de Carlos Gardel en el país y, probablemente, en el continente. La escultura fue dañada en 2004, cuando se le arrancó un brazo y se la pintó de otro color, desvirtuando el legado del artista. En la actualidad, desafía la desidia, el olvido y el vandalismo. Con motivo de la puesta museográfica «Como el Uruguay no hay», en el Museo Blanes, desde el 8 de setiembre al 29 de octubre del año 2000 el periodista Diego Bernabé dialogó con la historiadora Milita Alfaro.

Bernabé expresó en aquella ocasión: «En el orden de las imágenes, hay nombres que no pueden faltar: está Figari, la serie famosa del almanaque Alpargatas, que es de Molina Campos y que, aunque argentino, tuvo gran incidencia en el Río de la Plata. Hay una serie de cabezudos de carnaval originales. Y aparecen algunas de las creaciones de este señor que se llama Masaguez: ‘Artista pintor de mentiras’, entre comillas. ¡Un personaje!».

Alfaro expresó: «Es un personaje impresionante», y añadió «que ha hecho (cosas) como estatuas de Gardel, por ejemplo, entre otros mitos; hay una sala dedicada a Gardel ­en la Muestra­, con su banda de sonido propia y en la cual Masaguez no podía no tener una presencia absolutamente clave. Es muy difícil describir su obra: hay que verla. Hemos logrado evocar parte de ella a través de la muestra. Otra parte es imposible, porque su propia casa era el ámbito en el que creaba. Pero, por cierto, está muy, muy presente, y es a través de él que llegamos a esa figura absolutamente clave para el imaginario uruguayo como es Carlos Gardel».

Precisamente, en el guión de aquella exposición, el historiador Gabriel Peluffo Linari escribía: «Podríamos traer el monumento a Gardel de Masaguez. Ese monumento de cuerpo entero en tamaño natural tiene dentro del cuerpo un parlante conectado a un tocadiscos, de manera que Gardel canta y el barrio de Barros Blancos le pone flores todos los años».

Américo Masaguez falleció el 29 de julio de 1999, y en su obra ya no hay flores ni suena el viejo tocadiscos. *

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