Prebístero Galdona: "Hasta una familia encerrada así terminaría a las piñas"
Galdona habló largo y tendido sobre la vida de encierro. «En la cárcel hay problemas entre los reclusos, como entre todos los seres humanos. Ellos tienen necesidades de alimentación, de ropa y de salud que son muy claras. También tienen grandes necesidades de atención jurídica, porque muchos de ellos ni siquiera han sido condenados. Pero existe otra dimensión importante, que tiene que ver con el espíritu humano: encontrar y poder construir un sentido de vida. En la situación en que ellos están las necesidades tienen que ver con los afectos, con el reconocimiento social y con la espiritualidad que cada uno desarrolla. Para muchos esto podrá tener un vínculo con lo religioso, y para otros no.
De alguna manera, ese desarrollo de la dimensión espiritual que se realiza dentro de la cárcel ayuda a la convivencia, una convivencia que es muy dura. Hay catorce personas dentro de una misma celda, donde ni siquiera cada una de ellas puede tener un colchón, porque no caben. Duermen como pueden y están doce horas encerrados en una misma pieza. Es muy difícil no agredirse. El tema no es que sean violentos: hasta una familia encerrada así terminaría a las piñas. Por eso es necesario que cada uno de ellos se desarrolle mucho interiormente, para poder soportar una convivencia tan dura». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad