Prohibido para nostalgicos

Radioteatro Musical

Por los inicios del 50, las enormes radios «de capilla» comenzaban a ser un recuerdo. Habían llegado unos modelos marca Geloso que junto a unas compactas General Electric eran el furor entre aquellos montevideanos. Los grandotes aparatos de veteada madera pasaban al cuarto de los abuelos y en el comedor, sobre un coqueto mantelito con puntillas, hacía su aparición la nueva radio. Sonaban mucho mejor que sus antepasados modelos y su excelente sonido fue utilizado de inmediato por los exitosos radioteatros uruguayos. Aparecieron argumentos de neto cuño musical con pegadizos acompañamientos y bandas sonoras.

Uno de los más importantes escritores de radioteatros, el recordado Walter Mancebo, captó esa moda y avance tecnológico de los nuevos aparatos. Escribió una obra que sería de antología por su raíz e impostación musical. Esa pieza radiofónica tuvo por título «Concierto Infinito» y fue uno de los impactos de la década del 50. Un numeroso elenco dirigido por Luis Vega tomó la responsabilidad de llevar esa pieza teatral «al éter» como decían en esos tiempos. La excelente actriz Celeste Plada colaboró en la dirección y en la puesta en escena radial. El creativo Mancebo había escrito una especie de biografía de uno de los músicos americanos más conocidos de la época, el gran George Gershwin. Había sido el compositor de obras tan populares como «Rapsodia en Blue», «Concierto en Fa», «El Hombre que amo» y la mítica «Un Americano en París». Esas piezas de Gershwin fueron exitosas comedias musicales que los montevideanos disfrutaron en las salas de estreno y luego en las matinés barriales. El mérito de Mancebo fue captar ese gusto popular y plasmarlo en todo su potencial con el excelente sonido de los nuevos aparatos de radio que inundaban los barrios. Ese radioteatro salió al aire por la vieja emisora Radio Sur, todo un bastión en lo referente al arte popular. Los distintos capítulos de ese radioteatro llamado «Concierto Infinito» tenían como telón de fondo la poética y hermosa música de George Gershwin. Al cierre de cada episodio «los escuchas» se deleitaban con un tema íntegro perteneciente a la «Rapsodia en Blue» o de «Un Americano en París». Ese radioteatro de Mancebo tuvo también el mérito de ser de los pioneros en el uso de novedosos efectos musicales que utilizando pistas de sonido originales se intercalaban con música del Uruguay. Eso fue una virtud del técnico-operador Néstor Fressola que hacía maravillas desde la consola de Radio Sur.

A la hora de la siesta, en todos los barrios los vecinos escuchaban esa obra creada por la exquisita pluma de Walter Mancebo y representada por un gran elenco dirigido por Luis Vega. Muy pronto en todas las esquinas de la Vieja Capital se comenzó a hablar de la vida de aquel músico que luchó por interpretar el arte que amaba. Y los acordes de «Un Americano en París» suavemente inundaron los hogares donde las nuevitas radios hacían sonar las melodías que ponían a Montevideo en sintonía y a la par de las principales capitales del mundo. *

Con más recuerdos y música los esperamos en la 1410 AM LIBRE.

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