Masones destacados en Uruguay y América Latina

Ftrater Hiram proporcionó a LA REPUBLICA una lista breve de los masones uruguayos y latinoamericanos, según afirmó. Muchos de ellos han sido reconocidos a lo largo de la historia como tales. Por razones de discreción, las personas mencionadas, sin excepción, han fallecido. Ellos son Bolívar, Sucre, O’Higgins, San Martín, Belgrano, Moreno, Rivadavia, Sarmiento, Mitre, Urquiza, José Martí, Benito Juárez, Andrés Bello, José Ingenieros, Augusto César Sandino y Salvador Allende, entre otros.

En el caso de Uruguay, nuestro entrevistado señaló que a finales del siglo XVIII ya se encontraban algunos francmasones en el Río de la Plata. Uno de ellos fue José Joaquín de Viana, o el español Francisco Ortega y Monroy, que dejó a Artigas una importante biblioteca liberal que fue, probablemente, «una de las fuentes inspiradoras de su pensamiento político, de acuerdo a muchos investigadores», según el maestro masón. También integran la lista del maestro masón Dámaso Antonio Larrañaga, Santiago Vázquez, Andrés Lamas, Gabriel Pereira, Manuel Oribe, Francisco Acuña de Figueroa, Leandro Gómez, Eduardo Acevedo, Juan Manuel Blanes, Florencio Sánchez, José Ellauri, Elbio Fernández, Pedro Figari, Elías Regules, Eugenio Garzón, Feliciano Viera, Duvimioso Terra, Manuel Herrera y Obes, Pedro Visca y Juan Paullier.

Por otra parte, en el libro «Carlos Gardel. Realidad de un mito», el escritor Juan Carlos Gallardo (Antonio Malaver Ruiz, Colección Idolos), en sus páginas 82 y 83, asegura:

«… Años después, en 1961, Roberto Crespo daba declaraciones a la revista ‘Cantando’ en el sentido que la noche del 24 de junio de 1935 un grupo de masones colombianos realizó una ceremonia de despedida con el féretro de Carlos Gardel, considerándosele integrante de la universal institución llamada Francmasonería.

Roberto Crespo, esposo de la cantante Marina Ughetti, conocido hombre de teatro, recordaba en aquella oportunidad que ‘la muerte imprevista de Carlos Gardel creo un problema; el de su velorio. Por aquel entonces era alcalde de Medellín el Dr. Luis Guillermo Echeverry, a quien le correspondió el levantamiento de los cadáveres. Un grupo de prestigiosos ciudadanos de Medellín, entre otros Jorge Isaza, mi cuñado Ughetti y Fernando Morales, todos miembros del masonismo colombiano, solicitó el cadáver para aquella ceremonia, la que se llevó a cabo en la casa quinta deshabitada de propiedad del canónigo Enrique Uribe, ubicada en la Avenida de la Quebrada, entre Junín y Puente Baltasar Ochoa’. El sepelio se realizó en la ciudad de Medellín en la tarde del 25 de junio, concentrándose una verdadera multitud, para exteriorizar por igual su dolor y su simpatía por el ídolo caído.

La Asamblea Legislativa de Colombia autorizó los gastos del entierro y el ataúd fue pagado por el representante de la Paramount en Bogotá. El cortejo fúnebre partió de la casa del presbítero Uribe a la iglesia de La Candelaria, trasladando luego el féretro en carroza hasta el cementerio San Pedro, en medio de un cordón humano que escoltaba los dos kilómetros de distancia. Dicha necrópolis recibió los restos de Gardel, por disposición del gobierno, a la espera de la respectiva solicitud que por vía legal era aguardada desde Buenos Aires…». *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje