Calendiario
1972. Día de sangre. Ataques en la mañana por los tupamaros y revanchismo posterior de las Fuerzas Conjuntas. El Comando 15 del MLN había decidido llevar adelante una jornada violenta contra lo que se conocía como «El Escuadrón de la Muerte». Sería una acción que marcaría el poder, la vigencia del movimiento. Según investigadores y estudiosos de ese día, las Fuerzas Conjuntas estaban preparando el exterminio de los sediciosos y esperaban una motivación que justificase el fin de lo que se llamaría «estado de guerra interna», una especie de «vale todo», como se dispuso al día siguiente por el Ejecutivo, con su flamante presidente Juan María Bordaberry. Por parte del gobierno se habla de un conmoción grave que vive el país. Tan grave que nadie sabía que pasaba ya que había censura total en los medios de comunicación, los que debían silenciar toda información sobre huelgas, ocupaciones, movilizaciones peajes, huelgas de hambre y estar solo a lo que oficialmente se dijera A tal extremo se había llegado que los golpistas hasta habían elegido los acordes de la marchita que nos aturdiría durante tantos años y que sería el anuncio de cada comunicado oficial. Sólo estarían esperando un pretexto -dice Samuel Blixen en su libro «Sendic»- para desencadenar la represión sin límites.
En la mañana, a las 08.00 horas, en pleno Pocitos, en el cruce de Rivera y Soca, desde un auto disparan unos 50 balazos y matan al subcomisario Oscar Delega y al agente Carlos Leites.
Al mismo tiempo, otro comando llega a la ciudad de Las Piedras donde vive el capitán de Corbeta Ernesto Motto. Cuando abandona su casa en la avenida Roosevelt es baleado y muere instantáneamente.
Más tarde, cerca de las once, varios militantes copan la Iglesia Evangélica Metodista de Constituyente y Barrios Amorín y desde la azotea trasera, francotiradores disparan hacia la casa de Armando Acosta y Lara, en la vereda de enfrente, ya en la calle San José. El ex subsecretario del Interior y ex interventor de Secundaria recibe heridas graves por las que muere antes de llegar al hospital. Su mujer y un escolta resultan heridos. Fracasa un cuarto golpe contra el paramilitar Miguel Sofía al encontrarse una camioneta con otro comando tupa y allí tras el tiroteo mueren Nicolás Gropp y Norma Pagliano, del MLN. De inmediato, los militares realizan un operativo rastrillo y ocupan casas donde se suponía vivían tupamaros. Hay dos procedimientos en Malvín. En una casa de la calle Amazonas son asesinados el periodista Luis Martirena, al abrir la puerta de su casa, y su esposa Ivette Jiménez, que se entregaba, manos en alto, pero no sirvió de nada. Las metralletas dispararon hasta cansarse. Allí fueron heridos Eleuterio Fernández Huidobro y David Cámpora, ocultos en un «berretín» en el techo, quienes se salvaron porque antes de ser acribillados llegaron las autoridades judiciales. El procedimiento fue dirigido por Hugo Campos Hermida. En otra casa, en la calle Pérez Gomar, entran disparando contra todos los que encuentran y allí matan a Jorge Candán Grajales, Armando Blanco, Gabriel Schroeder y Horacio Rovira. Hay otras cuatro personas en la casa pero los dejan en libertad. El ataque era dirigido por otro integrante del «Escuadrón de la Muerte», el inspector Víctor Castiglioni.
Eso no terminó. En el final de la tarde, las fuerzas conjuntas irrumpen en la sede central del Partido Comunista en la calle Sierra 1720 casi Uruguay. Comienzan a disparar al techo, todos se tiran al suelo, son golpeados, maltratados, y los atacantes destrozan el local. De la pesquisa realizada resulta que no había armas en la vieja casona y sí hay huellas de disparos efectuados desde la calle.
1940.- Nace Fernando Cardani, actor y director teatral, fiel a su Colonia donde vive y dirige la Comedia Municipal departamental
1949.- Nace Ignacio Iturria, uno de los pintores uruguayos más cotizados internacionalmente. Otras memorias señalan que nació el 1º de abril.
1960.- Nace Gustavo Guarino, político dentro del Frente Amplio y diputado por Cerro Largo.
» Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida: esos son los imprescindibles». Bertoldt Brecht.
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