Bibliotecas nacionales buscan bibliotecólogos
Autoridades de la Biblioteca Nacional presentaron ayer los resultados del Primer Censo Nacional de Bibliotecas. Desde marzo de 2006, la dirección de Cultura del MEC, la Biblioteca Nacional y el Organo Coordinador de Bibliotecas Públicas, trabajaron en conjunto para realizar este censo.
La socióloga Alejandra Erramuspe explicó que este censo es una descripción elaborada por los propios encargados de casi 400 bibliotecas de todo el país, aunque los investigadores suponen que existen más de 650 en total. Integran el circuito de bibliotecas censadas las municipales, las públicas dependientes de la administración central y las privadas con acceso restringido al público y con libre acceso, incluidas las populares. De éstas, corresponden al interior del país un 63%.
Falta de personal capacitado
Una de las principales conclusiones a las que arribaron los organizadores del censo luego de obtenidos los resultados es la falta de personal capacitado, además de la cantidad de recursos humanos, en la mayoría de los casos.
Por lo general, las bibliotecas son atendidas por pocas personas, lo que conlleva no sólo a una mala atención y poco asesoramiento a los lectores a pesar del esfuerzo que realicen los empleados frente a las situaciones adversas sino también a un descuido de los materiales con los que cuenta cada institución.
«El tema clave es conocer la realidad del sistema bibliotecario, para superar las deficiencias y cumplir con el objetivo de lograr cultura y educación para todos, durante todo el tiempo», dijo Tomás de Mattos, director de la Biblioteca Nacional. Una de las carencias que destacó fue «el porcentaje escasísimo de bibliotecólogos, cuando hay abundancia en nuestro país. Tenemos el recurso humano disponible pero no lo estamos utilizando».
A pesar de que la Escuela Universitaria de Bibliotecología y Ciencias a fines no se caracteriza por el elevado número de estudiantes, y por lo tanto de egresados, las cifras de personas inscriptas asciende cada año. A modo de ejemplo, en el 2005 se inscribieron 152 personas, mientras que este año la cifra superó los 200 estudiantes. Según las estadísticas, existen aproximadamente 800 bibliotecólogos, por lo que la falta de egresados o estudiantes avanzados no sería la excusa principal para que las más de 600 bibliotecas existentes no cuenten con su presencia.
Tomás de Mattos reflexionó al respecto: «El gran drama de nuestra sociedad es que disponemos del potencial y formación pero los desaprovechamos». La situación de escaso personal capacitado se agrava aún más en el interior del país. En el total del país, incluyendo Montevideo, un 70% de los locales carece de personal capacitado.
Las autoridades nacionales aseguraron que su intención no es que todo recaiga sobre una persona especializada. Por el contrario, se busca que los bibliotecólogos, además de asesorar, sean capaces de crear, paulatinamente, catálogos completos, para que cuando esa persona no esté presente la biblioteca pueda seguir funcionando.
«Lo que se intenta es tener personal capacitado en todo sentido, para que asesore y sepa catalogar el material bibliográfico, porque no podemos depender de la memoria de una funcionaria. Si un día no estuviera, no le podríamos ofrecer nada a los lectores», dijo De Mattos.
Lo bueno y lo malo
A corto plazo, y luego de obtener los resultados del censo, las autoridades culturales de nuestro país prevén la creación de un proyecto de ley de bibliotecas. De esta forma, se espera mejorar la situación de las bibliotecas del país, sobre todo las que dependen de la administración pública.
Sin embargo, señalan que esa no es la solución para todos los problemas. Se espera conformar un sistema de donaciones para que el abastecimiento de las bibliotecas sea constante. El intento de regular las donaciones es una de las preocupaciones principales, teniendo en cuenta el grave déficit de recursos tecnológicos que padecen los locales. Un escaso porcentaje cuenta con computadoras para sus empleados (52%), y un número más reducido aún tiene ordenadores con acceso a internet para los lectores (24%). Para solucionar los problemas de mantenimiento de las locaciones, se creó un acuerdo con la Dirección Nacional de Cárceles, gracias al cual los presos fabricarán los estantes de madera necesarios para archivar los libros, con los insumos que brinden las propias bibliotecas.
De Mattos dijo que lo más positivo del relevamiento fue saber que existen locales «líderes» que están en muy buen estado y disponen de mucho material bibliográfico, para poder auxiliar a los que se encuentran en mal estado. Por lo tanto, el trabajo, de aquí en más, «no es crear bibliotecas públicas, sino fomentar que los múltiples centros se retroalimenten».
De Mattos concluyó que el censo constituye una radiografía para, a partir de allí, comenzar a trabajar para que las bibliotecas tengan una buena estructura tecnológica. «Fomentar esas mejoras es una forma de democratizar el acceso a la lectura y la sociedad», sentenció. *
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