Etica y moral
Este asunto de los fueros de dos legisladores, cuya suspensión fue pedida por el Poder Judicial, me obliga, dadas las características que ha adquirido la polémica, a insistir en algunos aspectos.
En mi humilde opinión, hay dos valores que, no obstante su clara definición, se confunden.
La moral, que tiene que ver con las acciones o caracteres de las personas, en su relación con la bondad o la malicia. Y la ética, una parte de la filosofía que trata de la moral y de las obligaciones del hombre.
La diferencia puede parecer sutil, pero no lo es tanto.
Hay una moral individual, por supuesto. Pero también hay una moral social suma de hábitos que, al hacerse comunes en una sociedad en una época determinada, la caracterizan que es definida por la cultura de esa época. ¿Más claro? Puede haber, desde esta perspectiva, hasta una moral parlamentaria, empinada sobre la moral individual.
La ética es intrínsecamente personal, aunque también pueda ser influida por la cultura. Se trata de una suerte de tensión moral entre el «debe ser» y el «puede ser», que cotidianamente enfrenta y resuelve el hombre consciente de sus obligaciones.
Lo que digo, con profundo respeto y aceptando la posibilidad de estar equivocado, es que, en el asunto que nos ocupa, debería imponerse una decisión ética, y por tanto individual, y no moral, ya que ésta la convertiría en corporativa.
¿Qué haría yo? Si quien me requiere es uno de los poderes del Estado, justamente el fiel de la balanza en el equilibrio democrático, renunciaría a mis fueros y me presentaría ante el magistrado que corresponda, seguro de mi inocencia y de mi consiguiente exculpación.
Pero, claro, cada cual es cada cual. Hay quienes viven la vida misma, sin espejismos, y hay quienes viven profundamente el mundo de las representaciones.
Le preguntaron una vez a Verdi: -Maestro, ¿cuál de sus obras considera la mejor?
Y Verdi dijo: -El hogar de ancianos para músicos jubilados que mantengo en Milán. *
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