PRODUCTOS TIPICOS Y ORIGINALES SE DAN CITA

Una recorrida por la feria de artesanos de la Criolla del Prado

Ayer salió el sol, y esa fue la excusa para que mucha gente se acercara a la Criolla del Prado. Padres con hijos pequeños, personas mayores, liceales que están de vacaciones y público en general fueron llegando, desde temprano, al predio donde se desarrolla el evento.

El optimismo de los comerciantes y artesanos reinaba por la tarde, ante la salida del sol y la llegada de los visitantes, que días antes, a causa de las intensas lluvias, no se planteaban aún la posibilidad de salir de sus casas.

Hasta ayer las ventas no eran buenas, pero todas las personas consultadas por LA REPUBLICA coincidieron en que a partir del jueves van a mejorar.

 

Turismo en el Prado

En el pabellón «Muestra de la cultura, el comercio y el turismo», algunas zonas del interior del país exhiben sus productos tradicionales, con el fin de darlos a conocer. Tal es el caso de Canelones, Lavalleja, Florida y Rocha. Las intendencias de cada departamento presente colaboraron para que los productores y artesanos del Interior pudieran exponer en la feria de la Criolla del Prado.

Marta, comerciante que representa al departamento de Florida, comentó que participar en la 82ª edición de la fiesta sirve porque «es como una vidriera para mostrar lo que hacemos». Explicó que su presencia en la capital es útil «para comercializar con otros colegas y conocer otras cosas que se están produciendo dentro del país».

Los productos elaborados en el departamento de Florida que hoy se están exhibiendo son buzos y sacos hechos de lanas puras, alhajas, artesanías en cerámica, hongos en conserva y manualidades en general.

En representación del departamento de Lavalleja, «Peca», uno de los comerciantes, destacó: «Vale la pena exponer acá, por el contacto que tenemos con el público, aunque las ventas no están siendo como esperamos que fueran».

Una funcionaria de la Intendencia de Rocha llegó a Montevideo para promover su departamento en los niveles turístico y productivo. «Es una manera de mostrar el departamento y de vender no sólo el turismo, sino también el trabajo de los artesanos», dijo Noemí.

Paraguay y Perú también participan en la Criolla. Ambos países manifestaron que su presencia en el Prado sirve para dar a conocer sus países, desde un punto de vista que Uruguay desconoce.

Sully trabaja en el stand paraguayo, y dijo que la Criolla es una buena oportunidad para dar a conocer el trabajo de los artesanos guaraníes. Aunque no consiguen ventas importantes, su presencia en la Rural es una estrategia de marketing muy fuerte para promocionar la mano de obra paraguaya en el Uruguay. En el local se venden manteles, individuales y servilletas con bordados y tejidos característicos de cada región paraguaya, creados por un grupo de mujeres artesanas. Asimismo, están a la venta las clásicas hamacas paraguayas.

En un rincón de la mesa hay una bandeja con chipás, una comida tradicional de Paraguay. «Allá es algo típico ver a las mujeres de vestidos blancos, muy bien arregladas, con una canasta grande vendiendo chipás por la calle», comentaron los presentes. Las roscas de chipás están hechas con almidón de mandioca, queso, huevos, margarina y un pizca de anís, para darles un aroma especial.

El puesto peruano, por su parte, es atendido por Alejandro. «Sirve mucho venir a este evento, porque la gente conoce poco de la cultura de Perú, y a través de las artesanías la explicamos», manifestó. Las caravanas hechas con alpaca, piedras naturales y artificiales, o con escamas de pescados que habitan en el Amazonas son características de ese país.

 

Lo más extraño de la Criolla

Las jineteadas, degustar comidas típicas y recorrer la feria artesanal forman parte de las actividades tradicionales que la Criolla del Prado ofrece a los visitantes.

Los productos clásicos que están a la venta son los elaborados con cuero, como las monturas para caballos o los mates, termos, zapatos, carteras y camperas. En un lugar también se venden juguetes, ropa y artesanías en general.

Sin embargo, también existen locales muy originales. El que vende horóscopos personalizados es uno de ellos.

Diego, quien estaba a cargo del stand ayer por la tarde, contó que con la fecha de nacimiento y el nombre de la persona se obtiene el horóscopo personalizado. Manifestó además que Luis Caviglia, que estudió sobre el tema, es el encargado de elaborar los horóscopos. Aclaró que si bien los estudios se extraen a través de una computadora, ésta no está conectada a Internet, lo que garantiza que ningún pronóstico se toma de la Web. «Se trata de un programa que se actualiza año a año, explicó Diego.

Según el joven, a través de este mecanismo las personas pueden conocer todo acerca de «trabajo, salud, dinero, amor, consejos para el futuro, defectos y virtudes propios, el número de la suerte o la piedras que corresponde a cada signo». Para muchos, la oferta es tentadora.

La Rural tiene otros atractivos curiosos. En Semana Santa, los huevos de Pascua son clásicos. Ana elabora huevos de chocolate artesanales, que tienen una particularidad. «El atractivo es que yo les agrego el nombre de la persona que los compra en el momento», explicó la artesana. Quienes adquieren el producto también pueden optar por escribir «Te quiero mucho», «Para mamá», «Con todo mi amor», o cualquier otro mensaje. El costo es de 65 pesos por el huevo de Pascua de 120 grs y de 99 pesos por el familiar de 240 grs, al cual es posible escribirle al apellido de la familia, para que no haya inconvenientes entre los comensales.

La historia también tiene su lugar en la Semana Criolla. Una artista oriunda de Tacuarembó se dedicó a reconstruir, a través de la pintura, el árbol genealógico del cacique Sepé, quien vivió hasta 1864 en las sierras de Gauna, en los campos de José Nadal. Nancy Ramos, realizadora de la obra, recibe personalmente a la gente en su stand y conversa con los interesados. Si bien la creación sobre la familia del cacique no está a la venta, Nancy realiza reproducciones para que los interesados las conserven. El objetivo de la artista fue demostrar que «no mataron a todos los indios, y que hay mucha sangre indígena en Uruguay, aún hoy».

 

Paseos particulares

Los hurgadores y recolectores que circulan por la ciudad con carros tirados por caballos también están de parabienes por esta semana. En los alrededores del predio de la Criolla, más precisamente en el parque del Prado, cobran 15 pesos por dar una vuelta a caballo. Antiguamente, los niños disfrutaban de una recorrida montados en un pony. Hoy es posible encontrar caballos, lo que amplía las posibilidades. Grandes y chicos pueden pasear brevemente por el lugar a lomos de un equino, como lo hacen los gauchos, los jinetes y, en este caso, los hurgadores.

 

La salud importa

Un sitio poco convencional es el que se enfoca a la Rehabilitación Integral de Patología Mamaria (Ripama). Gladys, una voluntaria de la organización, informó a LA REPUBLICA que el objetivo «es ayudar a las mujeres que han sufrido una extirpación de alguna de sus mamas por problemas de cáncer».

La tarea de apoyar a quienes se encuentran en esa situación o recientemente han recibido la noticia de que se les debe extraer una mama es realizada por mujeres que hace años padecieron la misma enfermedad y pudieron salir del shock que genera la noticia en las pacientes. La frase que identifica a este grupo de voluntarias oncológicas es «Vamos que se puede, que de un cáncer nadie se muere».

La presencia de un stand con estas características en la Criolla es importante porque, según comentó Gladys, «la gente de la campaña desconoce mucho el cuidado y las medidas de prevención que existen para las enfermedades oncológicas». *

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