GREMIOS ESTUDIANTILES DESMIENTEN UNA PROXIMA OCUPACION

La Facultad de Humanidades y su constante lucha por sobrevivir

Los estudiantes que ingresan a Humanidades se sorprenden y desilusionan cuando se les comunica que podrán cursar sus materias en un solo turno, luego de que completen el semestre básico común. Tal vez por eso, las carreras de la facultad, de cuatro años reglamentarios, se duplican en el tiempo para la mayoría de los inscriptos.

Otra de las principales preocupaciones de los alumnos es percibir, ya en los primeros meses de clase, un clima enrarecido a causa de serias diferencias políticas entre los gremios estudiantiles, lo que provoca que el centro de estudios viva en un constante caos. Uno acusa al otro -y viceversa-, y las mismas acusaciones van destinadas al decano y sus colaboradores.

Hace un mes, una auditoría interna realizada por la Udelar reveló algunas irregularidades administrativas en la FHCE. A esto se suma el posible traspaso a una comisión especial de la fotocopiadora estudiantil, debido a que se registraron -según el decanato- algunas irregularidades en su funcionamiento y en el «reconocimiento de los derechos laborales» de los estudiantes que allí trabajan. La Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) observa atentamente la situación, y las autoridades universitarias aguardan la definición de la auditoría interna.

 

Gestión dudosa

Si se repasa la historia reciente de Humanidades, se encontrará, en 2006, la elección del actual decano, José Seoane. Previamente, había sido electo en una de las asambleas estudiantiles el candidato y ex decano Carlos Zubillaga, quien fuera apoyado por las agrupaciones 21 de Junio (21J) e Ibero Gutiérrez (IG), en una alianza estratégica para postular al historiador en el cargo.

Pero la situación no fue del todo normal. Un consejero del Espacio Estudiantil (EE) fue acusado por la coalición a favor de Zubillaga de «desobedecer el mandato de los estudiantes», ya que «se retiró del consejo» y, por la falta de su voto, el historiador no pudo asumir. Desde allí, los ataques de un lado y del otro se hicieron más frecuentes y más duros.

Los miembros de la agrupación IG, denominados despectivamente por sus opositores como «chinos», por su pensamiento maoísta, iniciaron junto a la 21J una campaña de información en contra del EE. A su vez, el EE comenzó la campaña a favor de la postulación de José Seoane.

El día de elección del actual decano, el clima de confrontación se vivía en cada rincón de la facultad.

A Zubillaga se lo cuestionaba por su gestión anterior y por no haber presentado una propuesta de trabajo firme. Entre tanto, cada uno de los gremios presentaban denuncian públicas por actos de «patoterismo» y ataques físicos de personas externas al centro de estudios a los integrantes de uno y otro gremio. A la tensa situación se sumó que la IG y la 21J acusaron al EE de «llevar ñoquis» a la elección del decano para «que votaran a favor de Seoane».

La elección del decano, a finales de julio de 2006, finalizó con algunos disturbios y el retiro de la mesa de la asamblea, lo que determinó que el último conteo de votos, entre gritos y acusaciones mutuas de «ladrones», fuera realizado por los representantes de la FEUU. Hasta hoy, la IG y la 21J afirman que elección fue ilegal, lo que es categóricamente desmentido tanto por el EE como por Seoane.

 

Acusaciones

El clima en Humanidades nunca es calmo en tiempos de definiciones. Los radicalismos se ven de uno y otro lado. El decano Seoane es constantemente criticado y acusado de «déspota» y hasta de «dictador». En el medio están los estudiantes que prefieren no participar de las decisiones en un ambiente constantemente caldeado.

El decano se defiende de las acusaciones, es apoyado por el EE y continúa con su gestión, a pesar de tener en su contra a varios docentes y una gran parte del estudiantado.

A finales del año pasado recibió otra acusación, luego de que se discutiera en el consejo la permanencia en su cargo de Francisco Sanguiñedo, profesor de la materia Introducción a la Universidad, del semestre básico común.

En esa oportunidad, la IG expresó que el motivo de la remoción de un «buen profesor como Sanguiñedo» se debía a «una persecución política», ya que el docente «estuvo en contra de Seoane en la elección».

Por su parte, los docentes a favor de que Sanguiñedo fuera removido, el EE y el propio Seoane explicaban que el motivo de la medida era que Sanguiñedo «no realizó los trabajos de investigación que debe hacer todo docente».

En medio de este conflicto, Rodrigo García, consejero estudiantil por la 21J, fue atacado por un consejero docente después de una reunión. Los miembros de la IG señalaron a Seoane como el promotor del ataque, ya que el consejero agresor, Edgardo Pérez, «respondía directamente al decano». Fuentes del decanato y algunos docentes acusaron al estudiante agredido de «provocador».

Los problemas en Humanidades parecen no tener fin. Actualmente, Seoane es nuevamente acusado de «intentar cubrir las observaciones y denuncias del tribunal de cuentas sobre la administración del decanato». Los estudiantes, por su parte, afirman que la fotocopiadora pasará a manos privadas, mientras que se encontraron irregularidades en los servicios terciarizados -la librería y la cantina- «y no se ha hecho nada».

En el medio del caos, las clases continúan. Algunos estudiantes hacen caso omiso de las riñas y las exaltaciones, y otros ven cómo acomodan sus horarios, en medio de una paz difícil de lograr.

 

La FEUU no opina

La FEUU recibió el pasado lunes en su consejo federal a los representantes de la agrupación IG, que explicaron su visión de los hechos. Martín Espósito, miembro de la directiva de la FEUU, dijo a LA REPUBLICA que el gremio estudiantil «no hace una consideración ni a favor ni en contra de la situación de los gremios en Humanidades», ya que los dos «forman parte de la FEUU». De todas formas, conocen el clima de rivalidad política que se vive constantemente.

Espósito desmintió además la versión publicada ayer en el diario «El País», que indicaba que la situación generada «enfrenta al decano con toda la FEUU». Espósito dijo que la FEUU no tiene ninguna opinión generada sobre Seoane ni su mandato. Por otra parte, fuentes de los gremios estudiantiles de Humanidades desmienten la versión de «ocupación», difundida ayer también en «El País». *

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