SE BAJO EL TELON TRAS LA ACTUACION DE LOS PRIMEROS PREMIOS

Premios y emociones bajo el agua

Cuando llegamos todavía estaba actuando Yambo Kenia; sonaba su cuerda, se apagó la luz y, al encenderse, apareció en medio de la escena «Kanela», vestido de negro, bailando al son de los tambores. Sobre el final le regaló un dominó de su comparsa al responsable de Yambo Kenia, Carlos Larraura, a quien le escuchamos decir que «todo fue un milagro». Después de un año muy difícil que tuvo en lo personal, por razones de salud, los resultados «fueron fruto del esfuerzo de todos los muchachos. Nosotros siempre respetamos a los rivales y nuestros rivales a veces no nos respetan». Mientras tanto, seguía lloviendo.

 

El triunfo de los gauchos

En el intervalo, y mientras se preparaba para su actuación, conversamos con Carlos Barceló, director responsable de Sociedad Anónima, y Cléber «Pato» Esteche, figura popular del Carnaval. «Estoy contento, muy contento. Un abrazo para todos los amigos, para toda la gente que nos esperaba, y a nuestros queridos gauchos. Renovamos el compromiso de trabajo porque así lo han querido todos, dijo Carlitos, entre otras cosas. Se estableció una relación afectiva con el público y después de la actuación, cuando nos abrazamos, no es porque estuvo bueno sino por que nos queremos».

Al mismo tiempo, Esteche nos manifestaba que estaba «muy pero muy contento», y que para nada se creía la mejor figura del Carnaval. Después, en la actuación, entre las innumerables mechas que metió dijo, al interpretar al plancha que vende los championes robados, que se iba para Asaltantes porque por lo menos ellos tienen patente, y él estaba trabajando en negro.

Sociedad Anónima la volvió a romper, así, literalmente. Con gran emoción recibieron sus trofeos con todos sus colaboradores en el escenario. Le dedicaron el triunfo hasta al perro. Sin duda fue una conquista totalmente justificada; ojalá haya gauchos para rato.

 

Con Nazarenos

Estaba llegando la hora de la actuación de Nazarenos. La lluvia había amainado un poco y pudimos conversar con su responsable, Miguel Villalba, quien nos manifestó que estaba «todo muy bien». «Siempre salís para ganar, pero bueno, está bien», dijo Gerardo Bechi, y el «Colorado» Aulet nos dijo que estaba bien, «pero vos sabés cómo es».

En esos momentos, en el escenario estaba pasando de todo. Mientras se terminaban de aprontar, casi todos jugaban a saltar con la cama elástica. Probaron suerte Mario Ríos ­que lo hizo dos veces­ y el presidente del Jurado. El ambiente era distendido y todos disfrutaban.

Cuando comenzó la actuación llovía otra vez, y faltando poco para terminar la primera parodia ya la lluvia se tornaba insoportable. La gente abrió sus paraguas, algunos nos corrimos un poco, pero nadie se fue.

La actuación fue propicia para meter una cantidad de mechas, y por ahí Carballo tiró que ya había arreglado para el año que viene. También metió un «chivito» de su futuro programa en Canal 4. Finalmente, Miguel Villalba recibió su trofeo y agradeció de corazón: «Sólo tengo agradecimiento para todos. Este espectáculo para nosotros es maravilloso», agregó, y volvió a saludar «a toda la hinchada sana que tenemos, que cada vez es más. Les decimos hasta el año que viene». Eran casi las tres de la mañana. Fue poca la gente que se retiró, aunque algunas gotas seguían cayendo y faltaba Asaltantes.

 

Cerró Asaltantes

La actuación fue distinta, pero demostraron que su triunfo fue inobjetable. Sobre el final, al recibir los premios, hubo emocionadas palabras del «Puchero» Piazza, quien dijo que ganaron «por merecimiento y porque la murga quiso ganar».

Destacó el esfuerzo de todos los muchachos, habló de Marcel y del «Pitufo», quien a pesar de tener a su padre internado desde hace dos meses -dijo- nunca aflojó ni un cachito.

Antes de retirarse, y bajo lluvia, cantaron el saludo cordial y la despedida de los pájaros con los instrumentos de batería vieja, causando sensación. Mientras todos disfrutábamos a más no poder, un desubicado quiso aguar más la fiesta, pero por suerte no pudo contra la corriente. Una firme Rosario Vignoly fue de las muchas personas que se lo impidió, y con el «se van, se van, se van, se van, se van. Fugan del tiempo por el balcón que abre a la ciudad. Cuando la noche tienda su manto regresarán para asaltar la soledad» fueron bajando los Asaltantes, aplaudidos por la gente empapada, con frío, pero muy entusiasmada.

Vimos el espectáculo junto a Mario Carrero, por suerte libre del dengue, ya que estaba sin «larba». Nos contagiamos del Carnaval. *

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