LA REFORMULACION DEL CODIGO DEL NIÑO PROVOCA LA REFLEXION DE AUTORIDADES Y ESPECIALISTAS

Adoptar es tener derechos

Temas como el aborto, la violencia doméstica y la calidad de vida de los niños y las mujeres están cada vez más presentes en el Parlamento. En este incremento de propuestas no sólo influye la presencia de las legisladoras sino el interés creciente en el ámbito nacional e internacional en mejorar la calidad de vida de ese sector de la población.

La adopción de niños también está en el tapete, a raíz de la reforma del Código de la Niñez. El pasado jueves, en la sala Paulina Luisi del Palacio Legislativo se realizó la presentación del libro «Adopción. Los niños, las niñas y sus derechos», escrito por Eva Giberti, una psicóloga y asistente social egresada de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Durante la conferencia estuvieron presentes el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa, el presidente del Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), Víctor Giorgi, y Ton Bergma-Haris, representante de Unicef. Todos transmitieron su apoyo a las políticas sociales que se están desarrollando desde el Parlamento, sobre todo por iniciativa de las senadoras Margarita Percovich y Diana González Perret. Además, agradecieron la presencia de Eva Giberti y su colaboración para lograr una legislación coherente en el delicado tema.

 

Adoptar no es sólo  recibir un niño

Eva Giberti recordó, durante la presentación del libro, varios aspectos referentes a la adopción que la mayoría de las veces no son tenidos en cuenta por ninguno de los actores que participan en el proceso: las autoridades estatales, las parejas que desean un niño, las madres que deciden no criar a su hijo e incluso quienes intervienen en forma ilegal. Es necesario que los padres adoptantes cuenten con «un buen equilibro psicológico», dijo Giberti, porque de ellos dependerá la salud mental del niño. Los trámites legales que muchas veces enlentecen la adopción son más importantes de lo que la familia en espera considera, ya que en muchas ocasiones la investigación realizada por el INAU previene que los niños caigan en un núcleo conformado por «maltratantes, homicidas y agresivos», destacó Giberti. Incluso afirmó que «hay casos que no son adopciones, son apropiaciones de niños», en los cuales, a pesar del sufrimiento que padece el integrante que llega de fuera, la madre y el padre viven felices porque tienen su propio hijo.

 

El rol de la madre biológica

Otro punto que no es tenido en cuenta en las adopciones es el rol de las madres que no quieren o pueden tener a un niño a su cargo. Esa mujer queda relegada de la sociedad, a pesar de tomar la decisión que le pareció más correcta para el bienestar de su hijo. Existe un plazo de 30 días desde el nacimiento del niño para arrepentirse de la propuesta de adopción. Pero después de concretada, aunque suene drástico, sus derechos cesan. «No deja de ser una ciudadana por salirse del canon de la sociedad y entregar a su hijo», comentó la autora del libro.

 

Verdad y derechos

El respeto de los derechos de los niños adoptados es lo más importante. Uno de ellos, si el niño así lo desea, es el que le permite conocer la verdad de su condición, su lugar de origen y la procedencia de sus padres y las personas que lo habrían rodeado si su madre hubiese actuado dentro de los cánones establecidos. La adopción no logra la renuncia a la pertenencia. *

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