Una evaluación de la visita de Bush
La visita del presidente Bush no tuvo repercusiones relevantes. En esta nota, nos interesa evaluar sus resultados en función de los intereses de los principales actores nacionales e internacionales.
Para el presidente de Estados Unidos el viaje tenía objetivos básicamente políticos. Inclusive buscaba mayores repercusiones dentro de EEUU que fuera de su país. No olvidemos que perdió las elecciones parlamentarias de noviembre de 2005 y se inicia la campaña electoral para las presidenciales de 2008. En el séptimo año de su gobierno, decide viajar a una región totalmente olvidada en sus discursos y en sus decisiones centrales. La prioridad de su política internacional es el combate al terrorismo que lo llevó a injustificadas invasiones a Afganistán e Irak que terminaron aislándolo, tanto en el plano internacional como en el ámbito nacional. Su obsesión por el combate al terrorismo le hizo perder interés en los problemas básicos del subdesarrollo, como el hambre, la pobreza, el desempleo y la marginación. De aquí el olvido sobre los problemas de nuestra región. Esta visita trata de atender este déficit, de acordarse de la pobreza, pero con propuestas inadecuadas como el libre comercio, concepción que no aplica al mantener los subsidios agrícolas, las cuotas, prohibiciones y otras formas de protección que reflejan la inexistencia del libre juego del mercado. En su visita a Uruguay mantuvo una muy buena relación personal con nuestro Presidente. No trajo ninguna propuesta ni ninguna señal en materia comercial. Su secretario de Comercio permaneció en Brasil y sus delegados declararon que estudiarían todas las iniciativas de Uruguay cuando retornaran a su país.
No descartamos que entre sus objetivos buscara formas de contrarrestar el accionar del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. La elección de visitar Colombia, Brasil y México puede inscribirse, también, dentro de este objetivo. Su actitud de no nombrar a Chávez en las conferencias de prensa realizadas en Brasil y Uruguay, frente a preguntas concretas, marcan su preocupación. Mi impresión es que, en esta materia, no tuvo resultados positivos. Esto no significa que estemos de acuerdo con la actitud del presidente venezolano de participar en un acto masivo en el estadio de Ferro en el mismo momento en que Bush visitaba Uruguay. En múltiples oportunidades destacamos los aportes positivos del gobierno de Venezuela hacia el de Uruguay y su actitud favorable frente a la integración latinoamericana. Pero no concordamos con su presencia en ese momento en Buenos Aires ni con el apoyo implícito del gobierno de Kirchner a la realización de ese acto.
Por otro lado, Lula recibe a Bush y negocia sobre el etanol, que resulta de interés para ambos países. Pero no se plantea un Tratado de Libre Comercio. En sus declaraciones, el presidente brasileño sostiene la dignidad de su política internacional y de la región al afirmar: «Las relaciones entre EEUU y Brasil pasan por un excelente momento y van a continuar fortaleciéndose en la medida que se respete la soberanía de cada Estado… Todos los gobiernos sudamericanos son resultado de elecciones libres, con amplia participación popular y todos estamos en un proyecto de integración sudamericana: los países de la región asociaron su destino al Mercosur y a la Comunidad Sudamericana de Naciones». A su vez, acordaron avanzar sobre el futuro de la Ronda de Doha donde Brasil lidera el Grupo de los 20 contra los subsidios agrícolas de los países desarrollados. Recordemos que en los próximos meses el Parlamento norteamericano analizará la Farm Bill y allí se verá si se rebajarán sustantivamente o no los subsidios agrícolas.
El gobierno de Uruguay se desempeñó correctamente. El presidente Tabaré Vázquez se mostró afable, declaró con sobriedad en la conferencia de prensa, le agradeció a Bush el aporte financiero de 2002 y le planteó los problemas migratorios de los uruguayos en EEUU. Junto con sus ministros se plantearon demandas de acceso al mercado norteamericano de diversos rubros afectados por medidas proteccionistas o por subsidios por parte del gobierno norteamericano. Los sectores que dentro del gobierno impulsan un mayor acercamiento hacia EEUU junto a un mayor enfrentamiento con el Mercosur vieron limitadas sus acciones. En la agenda ya no está el TLC y la delegación norteamericana no trajo ninguna propuesta de carácter comercial y se limitó a recibir las demandas del gobierno uruguayo, estudiarlas y postergaron las respuestas. El diálogo fue positivo y sería muy importante encontrar caminos de entendimiento que permitan avances en la colocación de productos uruguayos en el mercado de EEUU.
El Frente Amplio, como fuerza política del gobierno, volvió a mostrar sus debilidades de conducción. Sus órganos de dirección no están en condiciones de tomar decisiones relevantes por su inadecuada composición y sus limitaciones de representatividad. No resulta positivo el otorgamiento de libertad de acción a los distintos grupos políticos y, mucho menos, que los propios organismos frentistas como las coordinadoras puedan gozar de esa misma libertad. La presencia de la fuerza política es indispensable en un gobierno de izquierda por su tradición, por su historia, por su capacidad de convocatoria y movilización. El gobierno de izquierda la precisa para que lo apoye y, a su vez, lo controle. Sin embargo, sus problemas estructurales fundamentalmente de carácter orgánico le impiden cumplir adecuadamente esta función.
La sociedad uruguaya participó activamente durante la visita de Bush como sucede en muchos países del mundo. La elevada asistencia de público a las manifestaciones convocadas, básicamente, por distintas organizaciones sociales mostraron que el antiimperialismo sigue siendo una concepción importante para nuestra sociedad. Pese al grado de unidad que caracteriza a las distintas organizaciones sociales al realizar este tipo de manifestaciones, hubo dos convocatorias. Una de ellas rechazaba la presencia del presidente Bush por su política internacional; se desarrolló con total normalidad y fue la más numerosa. La otra manifestación fue convocada con consignas anti Bush y anti Tabaré. Las organizaciones del Frente Amplio que convocaron a manifestar su repudio a Bush, y al mismo tiempo, atacar al gobierno de izquierda, se ubican en los límites de su pertenencia al Frente Amplio. Hubo que lamentar incidentes de exaltados que no ayudan a la convivencia democrática que, básicamente, debe ser pacífica y sin violencia.
La visita de Bush pasó sin pena ni gloria. Y el gobierno de Uruguay no va a cambiar su política internacional ni su actitud con respecto a la integración regional.
Terminó la visita de Bush y vale resaltar hechos nacionales que, de pronto, quedaron opacados. En el Día Internacional de la Mujer, Carmen Beramendi pudo expresar, por cadena de radio y televisión, los problemas de inequidad de género. Fue un acontecimiento relevante que marca un punto de inflexión en este tema y le da una nueva identidad al gobierno de izquierda. *
(*) Senador de la República. Economista.
Te recomendamos
disgusto
Qué es la “Guía Electrónica de Carga” que tanto rechazan los transportistas en Uruguay
El acuerdo entre el MTOP y la Intergremial del Transporte Profesional de Carga (ITPC) del 9 de junio dejó la obligatoriedad en suspenso condicional. Hoy, unos 100 camiones se concentran en Montevideo. Los transportistas exigen la derogación, no...
Compartí tu opinión con toda la comunidad