La gripe aviar avanza sobre América Latina
La infección de este virus causa varios síntomas en las aves. Estos pueden ser leves -plumas erizadas o disminución en la producción de huevos-, o más fuertes, lo que evidencia una forma de la enfermedad fatal y altamente contagiosa. Esta variante se caracteriza por un comienzo súbito y una evolución fulminante, y su mortalidad es muy cercana al 100%. Las aves pueden morir el mismo día en que aparecen los síntomas.
Para el especialista nipón, la mejor manera de prevenir es exterminando las aves, aunque también se las puede vacunar. «El problema de la eliminación de los pollos es el alto costo económico que tiene, por eso hay que evitar que las aves migratorias se acerquen a las de corral», dijo Izuchi.
Para ello es necesario instalar techos y otros elementos que sirvan para separar los gallineros y las granjas de pollos del exterior de los recintos. «Además es preciso realizar una esterilización de todos los materiales que se utilizan en el lugar y en los traslados de las aves. Finalmente, los seres humanos que están en contacto con ellos -por ejemplo los cuidadores o quienes efectúan los traslados de las aves- también deben tomar sus precauciones», advirtió el experto.
Claves de la enfermedad
La gripe aviar se está diseminando en muchos países de Europa, Africa, Asia y el norte de América, a excepción de Canadá. También ha llegado a México, lo que aumenta las posibilidades de que se expanda, en cualquier momento, hacia el sur del continente. El problema más grave al que se enfrentan los científicos no es, sin embargo, su ataque a las aves, sino que el virus mute y se contagie a los seres humanos. Las aves acuáticas migratorias, principalmente los patos, constituyen el reservorio principal de las distintas cepas de la gripe aviar, y son también las más resistentes a la infección. Aunque todas las especies de aves son susceptibles de infectarse, son especialmente vulnerables las de corral domésticas, en particular los pollos y pavos. En estos casos, las infecciones pueden alcanzar rápidamente proporciones de epidemia.
La gripe aviar ha causado la muerte de cientos de personas desde su aparición en el año 1997, cuando se detectó el contagio de las aves a los seres humanos, en Hong Kong. Como enfermedad de las aves, este tipo de gripe fue descubierto hace ya 100 años en Italia.
Los síntomas de la gripe aviar en humanos varían desde algunos parecidos a la gripe típica (fiebre, tos, dolor de garganta y dolores musculares) hasta infecciones oculares, neumonía, dificultad respiratoria aguda y otras complicaciones graves que pueden ser una amenaza para la vida. Si la gripe aviar llegara a combinarse con el virus de la influenza (gripe común), las consecuencias serían desastrosas para los seres humanos. Por eso, el gobierno estadounidense viene advirtiendo desde febrero del año pasado que la amenaza de una pandemia de gripe aviar es grave y que no disminuirá en el futuro.
La importancia de la prevención
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) aconseja a todos los países que realicen pruebas para observar la reacción de los sistemas sanitarios locales ante una eventual pandemia de gripe aviar. En Uruguay se llevó a cabo el simulacro en la localidad de Cerrillos, «junto a autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca. Vamos a incorporar los simulacros al sistema sanitario del país», informó a LA REPUBLICA el director general de Salud, doctor Jorge Basso.
El embajador de Estados Unidos ante la OMS, John Lange, dijo en una conferencia de prensa en Ginebra que «el gobierno canadiense, el de Estados Unidos y el de México están preparando un plan para afrontar tanto un posible brote de gripe aviar como una pandemia en humanos».
Estados Unidos está invirtiendo más de 430 millones de dólares para atender esta amenaza, indicó el diplomático.
También se han detectado casos de otros animales infectados por esta patología, como gatos que se alimentaron de aves infectadas. Hasta el momento, los casos se han presentado en Indonesia, Tailandia, Irak, Rusia, La Unión Europea y Turquía. Aunque los análisis realizados recientemente en Indonesia mostraron que el 80% de los felinos no estaban infectados, «da la impresión de que los gatos son más bien portadores finales del virus», dijo el experto en Sanidad Animal de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), Peter Roeder.
La organización de la ONU es contraria al sacrificio de gatos como forma de luchar contra el virus, ya que no existe evidencia de que lo transmitan.
La eliminación de los felinos podría ocasionar, entre otras cosas, un aumento de los roedores, entre ellos las ratas, que son una plaga para la agricultura y a menudo transmiten enfermedades a los humanos. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad