ENTREVISTA A MARIO COSTA, REFERENTE DEL TURISMO PUNTAESTEÑO

"La inseguridad para el turismo es lo que la aftosa al ganado"

«La Liga nació hace 67 años como una institución de vecinos. Desde entonces, ocupa el mismo local en un predio público sobre la Parada 1 de la playa Mansa. La construcción, «con estilo de casita», un chalé de tejas, es un baluarte de Punta del Este «y así lo queremos mantener», dice Costa. Hace 67 años los vecinos intentaban conseguir para el incipiente balneario los servicios básicos que requería: calles, la llegada del correo, del agua potable. Se organizaron para ello y contactaron con las autoridades de entonces. Eran reclamos elementales comparados con los de hoy, pero el espíritu sigue siendo el mismo: construir, embellecer, y ofrecer lo mejor como atracción para el turismo y las inversiones. «Todos los vecinos pueden ser socios, empresarios, propietarios, profesionales y visitantes. Queremos escuchar sus voces; si son extranjeros y están fuera del ámbito de la actividad diaria de gobiernos departamentales y nacionales, tienen otra óptica y un lugar donde formalmente expresar sus inquietudes y necesidades». La comisión directiva está compuesta con el mismo criterio diversificado. «Tratamos de desvestirnos de los intereses nuestros de cada día para pensar en el bien común del balneario en el entendido que la actividad turística es esencialmente distinta a las demás. Es que no alcanza con que yo con mi gremio desarrolle correctamente mi actividad para poder tener éxito; todos dependemos de todos. De nada sirve tener el mejor hotel del mundo si el servicio de transporte no es adecuado».

 

La Punta visible y lo  que hay «detrás»

«La Punta del Este de los programas de TV, particularmente argentinos, si bien existe, en realidad es sólo y tanto, como eso. En ciertos lugares y ciertos niveles es así», considera Costa. Pero sobre todo es el escaparate armado por la gente «común», como la que habita cualquier ciudad de nuestro país. Varían las condiciones laborales si se las piensa por el lado notorio, la temporada, la que hace la diferencia con el resto del año. El invierno es para prepararla y trabajar en lo que se tenga. Así, paradójicamente, las vacaciones de los puntaesteños y en general de Maldonado, casi no existen. En el invierno trabajan y en el verano, trabajan muchísimo más. «Cualquier persona incluso de ese mundo ­de la vidriera, de los famosos, del glamour­ que lo desee, aquí puede escaparse de eso. Muchos lo hacen para vivir en forma natural, tranquila, políticos y tantos otros. Hay otros que por el contrario, vienen y les interesa que se sepa que están aquí y hacen sus fiestas y su vida pasa por los medios. Pero eso de que nosotros somos los bacanes que trabajamos dos o tres meses y que acá todo está tapado y es lavado de dinero y eso no es cierto. Al contrario, se trabaja mucho más que en el interior porque es de lunes a viernes y luego los fines de semana. El estilo de vida «legendario» de Punta del Este, cuando se abría los primeros días de diciembre para cerrarse en los primeros de marzo, ya no existe. «Antes sí, a empresarios y empleados les daba para vivir todo el año sólo con el verano y vivían bien, se ganaba mucho dinero en la temporada. Ese mundo se fue transformando por la globalización, se volvió más accesible con la llegada de los medios a todos lados. Tuvimos que hacer un gran cambio para poder competir. Punta del Este nunca se vendió, simplemente la venían a comprar. Se decía que se promocionaba cara y se vendía barata. Hoy ha habido todo un cambio generacional. Los empresarios de distintos rubros hemos necesitado profesionalizarnos muchísimo».

 

El año que se llevó a los argentinos

Según observa el presidente de la Liga, este verano acudieron muchos turistas de América del Norte y brasileños. «El comercio tuvo un gran incremento en relación con la temporada pasada». Las grandes superficies casi en un 40%. Rubros como hotelería, gastronomía y transporte, también crecieron. En cambio decayó notoriamente el sector inmobiliario, «porque faltó el argentino de provincia». «Hasta ahora los uruguayos que compraron aquí alquilaban durante la temporada», pagaban los gastos fijos de sus fincas y salían del país. Este año cruzaron 10 mil uruguayos menos al vecino país, porque sus precios han subido a las nubes y ahora son ellos quienes acuden aquí». De la crisis debemos rescatar justo eso y el problema generado con los argentinos se ha vuelto la oportunidad para depender menos de ellos y promocionarnos mejor, en otros mercados. «No es razonable que tengamos un 70% del mercado metido en una sola bolsa, más allá de que bienvenidos sean siempre, es una realidad empresarial».

 

Punto crítico

«El tema seguridad es crítico», dice Costa. Es el flanco peligroso, el que más le preocupa. «La inseguridad para el turismo es lo que la aftosa al ganado», enfatizó. Costa dijo que invitaría a cualquiera a salir por ahí y preguntar a un «uruguayo, chileno, brasilero o europeo y dentro de las tres cosas que van a mencionar como mejores de Punta seguramente dirán que «se puede vivir tranquilo». Agrega que esto «lo tenemos que cuidar como a nuestra propia vida». Explicó que Punta del Este tuvo un sano equilibrio social que lo hizo exclusivo y eso lo tenemos que cuidar. Antes, cualquier trabajador en verano hacía de mozo y luego en invierno hacía changas de jardinero, o en la construcción, tenía su medio de vida resuelto». Maldonado fue especialmente afectado por una migración interna desesperada a consecuencia de la crisis. «Vinieron así nomás, sin formación, sin infraestructura mínima, ni vivienda, ni familia, ni conocidos. Eso generó una problemática social muy complicada que tendremos que resolver de la forma más rápida posible. El desarrollo de inversiones en el resto del Interior hizo que las personas y el trabajo se distribuyeran de mejor forma». El 80% de la recaudación del gobierno departamental de Maldonado proviene de Punta del Este. *

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