QUIEREN QUE EL ANTIGUO FRIGORIFICO NACIONAL SEA NUEVAMENTE FUENTE DE TRABAJO PARA MUCHOS

El Oeste unido para defender su territorio

Cuatro años atrás era común ingresar a la zona cerrense y cruzarse con personas que, entre folletos y altoparlantes, decían «no al Puerto Moon». La concentración de la protesta se desarrollaba, habitualmente, en la principal avenida del barrio, Carlos María Ramírez, por donde hay gran movimiento de peatones y pasan diversas líneas de ómnibus diariamente.

En aquel entonces, pensar que un grupo de personas se opondría a la llegada de inversionistas que podrían volver próspera a la zona ­como antaño­ era casi ilógico. Décadas atrás el Cerro era un barrio habitado esencialmente por obreros que trabajaban en las industrias de la zona. Esa situación cambió hace años, pero un nuevo negocio puede hacer florecer su economía nuevamente. El Proyecto Cerro Free Port del grupo Moon que iba a construirse en los predios e instalaciones del ex Frigorífico Nacional no era la mejor opción, aseguran los vecinos de la zona.

 

Un barrio autoabastecido

El Frigorífico Nacional, construido en 1929, era una de las tantas industrias prósperas que existían en la zona del Cerro años atrás. El barrio se autoabastecía y muchas familias no tenían necesidad de trasladarse hacia otras zonas para trabajar. Sin embargo, durante el siglo pasado de a poco las importantes empresas fueron cerrando sus puertas y las industrias desaparecieron. Muchas personas quedaron desempleadas, mientras que otras se dirigieron a zonas céntricas en busca de nuevos horizontes laborales.

El Frigorífico Nacional, que contaba con un predio de 93 hectáreas, cerró hace décadas. Lo que quedó de aquella industria es un predio deshabitado, ubicado en un lugar estratégico, de cara al mar, que está a la espera de ser ocupado. La única opción planteada por el gobierno anterior, conocida públicamente en 2001, causó rechazo en la población del Oeste de la ciudad. A pesar de la falta de trabajo y los problemas de inclusión social que viven muchas personas de la zona, la resistencia se presentó debido a varios factores.

La desconfianza por los inversionistas que llevarían adelante la gestión ­el Grupo Moon­ fue el primer motivo del rechazo entre la clase obrera. A ello se sumó el riesgo de la pérdida de fuentes laborales a nivel pesquero y agrícola, y de la posible depredación del ecosistema costero, que afectaría el potencial turístico y recreativo de las playas del Cerro y Santa Catalina.

 

Intersocial por un  Cerro productivo

El megaproyecto provocó que muchas personas interesadas en trabajar en él se inscribieran en las listas de futuros operarios, buscando una salida laboral. Pero la gente de la zona sentía que para lograr un Cerro productivo «había que aspirar a más». «Un proyecto de la gente», le llaman. Un emprendimiento que naciera de las mismas personas que algún día trabajarían allí.

Los cerrenses aseguran que no estaban dispuestos «a trabajar para los demás»; querían hacerlo «para ellos mismos». Fue por ello que, a la par del anuncio del megaproyecto, en marzo de 2001 se conformó una Intersocial «a favor de un Cerro productivo».

Redes de organizaciones y vecinos del Oeste de Montevideo, entre los que se encontraban productores rurales, criadores, apicultores, hurgadores, antiguos comerciantes de la zona e integrantes de la Comisión 4 de Marzo y del Centro Comunal Zonal 17, entre otras personas, se unieron para trabajar por un proyecto de la gente de Cerro. El reclamo y la movilización de las personas del Oeste montevideano generó el juicio y la detención provisoria del ambicioso proyecto Cerro Free Port.

 

Actividades que  evidenciaron la realidad

Cinco años de talleres comunales y actividades forjaron los lazos entre los integrantes de la Intersocial. En agosto de 2005, cuando se cumplían tres años de la audiencia pública ante el proyecto Cerro Free Port, se llevaron a cabo las jornadas «¿Qué Oeste tenemos? ¿Qué Oeste queremos?», en la casa de la Amistad del Cerro.

Durante las actividades, organizadas por vecinos, instituciones y comerciantes de la zona, se discutieron, criticaron y evidenciaron las necesidades de los vecinos. En la oportunidad también participaron autoridades nacionales, departamentales y locales, además de técnicos, profesionales y académicos interesados en discutir sobre un modelo de desarrollo alternativo.

En la instancia, de importante convocatoria, se generó un intercambio basado en tres ejes temáticos: desarrollo productivo, gestión participativa del territorio y grandes proyectos e inversiones de alto impacto en la zona.

Allí se afirmó la voluntad de incidir en el destino del predio y participar, asimismo, en la toma de decisiones posteriores. La población del Oeste montevideano, además de rechazar la propuesta del Grupo Moon, crearía un proyecto alternativo.

Durante 2006 los vecinos mantuvieron una reunión con autoridades del Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP), organismo a cargo del predio, en la cual invitaron a las autoridades ministeriales, incluido el ministro Víctor Rossi, a pensar juntos un proyecto alternativo que se inaugurara una vez que finalizara oficialmente el juicio por el predio. Además, desarrollaron un ciclo de actividades de intercambio de opiniones.

El resultado obtenido en las jornadas llevó a la Intersocial a concluir en la necesidad de reforzar los vínculos entre las diversas organizaciones que la conformaban, y la idea de un proyecto común. Cuando los vecinos se acercaron individualmente, impidieron desde el comienzo la realización de una propuesta con esas características.

«Cada persona se acercó con su idea, proyecto concreto, conocimientos y necesidades. Algunos quieren desarrollar su nicho y su proyectito, y no tienen mucha conciencia de hacer algo en común», comentó Adriana Simicic, quien integra la Intersocial desde el comienzo de su existencia.

 

Objetivos para 2007

Para este año la Intersocial propuso la necesidad de crear, en la agenda de las autoridades municipales y nacionales, un espacio para discutir el tema. «No es un asunto que esté presente en la agenda política, y eso no puede ocurrir más. Tiene que considerarse importante, tanto por los políticos como por la sociedad», afirmó Ordorico Velázquez, quien también integra la Intersocial.

El objetivo del grupo de trabajo es crear mejores condiciones para elaborar un proyecto participativo y alternativo para el Frigorífico Nacional. Para poder lograrlo consideran necesario «sensibilizar a la población». «Hay que recuperar la memoria, discutir el modelo de desarrollo, el sentido del trabajo y las posibilidades de producción y rentabilidad», comentó a LA REPUBLICA Walter Morroni, miembro de la Intersocial del Oeste. Además, recordó que gran parte de la población, sobre todo las nuevas generaciones, «desconoce el desarrollo industrial y económico que alguna vez hubo en la zona».

A través de las actividades planificadas se buscará fortalecer los vínculos con los diferentes actores implicados en el tema: autoridades estatales, organizaciones sociales, académicos, técnicos, profesionales y vecinos. A modo de ejemplo, en liceos, colegios y escuelas técnicas de la zona se realizarán talleres y actividades itinerantes con el fin de educar y reflexionar sobre la situación que vive el barrio en la actualidad y la importancia de generar un proyecto propio.

La Intersocial busca promover un proyecto integral, productivo, social, cultural, ambiental y de gestión, a través del debate y la participación. «No queremos tener participación consultiva en el proyecto, sino participativa, cosa que aún no existe en Uruguay», destacó Walter Morroni. El Parque Tecnológico Industrial del Cerro (PTI) es el ejemplo más parecido, pero aun así la Intersocial considera que allí «la participación de los trabajadores no es tan completa como deseamos para nuestro proyecto». *

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