Agarrate Catalina fue espectacular
Todavía no se sabe
La murga mejoró respecto a su anterior presentación. Tuvo un buen trabajo del coro, que cantó con mucha fuerza. Julio Julián desempeñó muy bien su labor en la dirección escénica y utilizó durante menos tiempo su guitarra para dar los tonos, lo que determinó más confianza en el grupo. La musicalidad fue acertada.
Tiene buenos momentos y también decae por pasajes. En sus textos plantean que hay que debatir todo, desde la legalización de la marihuana hasta el aborto, «aunque no le guste al señor Presidente».
Destacamos el canto para Salvador Allende con la música del tema «El Cóndor pasa», el rock de la cárcel y las 40, que es lo mejor de la murga.
Presentó mucho movimiento escénico, pero las puestas no fueron muy bien cuidadas. El maquillaje es adecuado, el vestuario es destacable y cuentan con un hermoso diseño de sombreros.
Hubo una mejor labor interpretativa en general, y en el caso del «Bola» Mérica no se pudo lucir más sólo porque el texto no se lo permitía. La murga trata de cubrir todos los rubros; por supuesto que no lo logra, pero sobre el final del espectáculo de ayer la comunicación con la gente se consiguió.
Como visión global, nos dejaron un espectáculo que arranca con fuerza, que decae por el medio y que al final muestra un importante repunte. El verdadero rumbo que buscaron con sus brújulas durante toda la actuación «está en la propia conciencia», dice la murga reflexivamente, y pensamos que, basados en sus conciencias, deberán continuar.
C 1080
Debemos destacar a sus solistas: «Cheche» Santos, Jorge Martínez, Javier González, Virginia Vigo, Aída Martínez y el propio «Cachila» Silva. Sin embargo, el coro se entiende poco, y recién en la interpretación del milongón se logra comprender lo que están cantando, quizá por que la orquesta suena muy fuerte. La musicalidad lograda está de acuerdo a lo planteado, aunque en muchos momentos tiene una aire demasiado tropical.
En cuanto a los textos, no podemos asegurar que consigan lo que quieren plantear. Aun así, es valedero que los temas se enganchen por sí solos sin una explicación previa.
La interpretación de los diferentes personajes es buena. Destacamos la labor de los escoberos, Julio y Mathías. La interpretación del penúltimo tema, realizado conjuntamente por los cinco solistas, es destacable. La categoría se respeta por la aparición de los personajes típicos mamas viejas, gramilleros, escoberos con la cuerda que suena de manera contundente y con algunas interpretaciones de muy buen nivel.
En puestas, movimiento escénico, coreografía y bailes seguramente la puntuación será muy alta. Destacamos la postal que muestra toda la comparsa al presentarse, formando un cuadro realmente hermoso. Hay también mucho trabajo de contraescena. También se luce el cuadro formado por las mamas viejas y los gramilleros. El cuerpo de baile y las vedettes realizan una buena labor.
En vestuario, maquillaje y escenografía lograrán muy buena puntuación. La comparsa logra aplausos en varios pasajes de su actuación, por ejemplo con la presentación de la cuerda y cuando cantan a los grandes artistas de la raza «Gracias por haber pisado el suelo».
Con su clásico tema: «Somos de la raza, sangre candombera, somos 1080, somos de Cuareim», y toda la comparsa en el escenario, comenzaron a bajar cuando todavía restaban siete minutos. Sin embargo, no se fueron del todo, ya que el cuerpo de baile quedó delante de la platea, bailando mientras «Cheche» Santos, desde arriba, invitó a bailar a la gente. Fueron cuatro minutos que el público disfrutó mucho, bailando a toda plena.
Es posible que los veamos en la liguilla.
Agarrate Catalina
En voces, arreglos corales y musicalidad, la Catalina esta vez también cautivó. A medida que pasa el tiempo la murga canta cada vez mejor. Hay un muy buen trabajo de Martín Duarte en la dirección escénica y tienen una excelente musicalidad.
Qué decir de sus textos: son impecables, de gran nivel. En la interpretación se destacan, una vez más, Rafa Cotelo, en su papel del Diablo, y Yamandú Cardozo, pero todos realizan una gran labor.
Mención aparte debemos hacer con la batería, que suena de manera increíble, utilizando instrumentos accesorios que le dan un sonido distinto. Nicolás Arnicho se lució en el bombo y subyugó a un teatro repleto, donde no se escuchaba ni una mosca volar, al interpretar un tema usando un instrumento llamado hang drum.
La gente festejó en forma contundente la actuación de la murga. La comunicación con el público estuvo todo el tiempo garantizada, ya que hubo risa, contenido, mensaje y crítica, aunque diferente a la «cotidiana».
Las puestas y movimientos escénicos son puntos fuertes de la murga. El vestuario y el maquillaje incluyendo el muñeco adosado que llevan en sus espaldas son también excelentes.
Vimos algo que podemos adjetivar de mil maneras, pero lo haremos sólo así: espectacular. Está para repetir sus títulos. *
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