LAS PLAYAS ESTAN EN LA ENFERMERIA

Lo que el viento se llevó

Un nuevo proyecto municipal de acondicionamiento de la ciudad incluye a las playas de Pocitos, Malvín, Buceo y Ramírez, que están certificadas de acuerdo a la norma ISO 14000. La operación de rescate, denominada «nursery», pretende cuidar y recuperar la arena que se desliza hacia el mar. «La que se va hacia la rambla es irrecuperable», dijo a LA REPUBLICA el profesor de Geomorfología de la FC, Daniel Panario, quien trabaja en la Unidad de Ciencias de la Epigénesis (Unciep).

Si se observan las fotos antiguas de la playa de Pocitos, se puede observar claramente que la cantidad y extensión de la arena era mucho mayor a comienzos del siglo XX.

Para frenar la fuga de la arena hacia la rambla, la IMM ha puesto barreras de madera en algunos lugares, pero al no haber cartelería que indique el motivo de la contención, la gente suele llevarse trozos para cualquier fin.

 

Como un bebé

«Nosotros hemos criticado el exceso de maquinaria que ha aplanado las playas, pero de cualquier modo la intendencia ha trabajado bien. Lo importante es sistematizar los controles; las playas son ecosistemas muy frágiles, y hay que atenderlas como si fueran bebés en una enfermería», explicó el científico.

La costa sufre un proceso lento pero seguro de deterioro que no se aprecia hasta que es demasiado tarde. «En Neptunia (Canelones), desde el año 1928 hasta acá se han perdido 480 metros de playa; el retroceso es bestial», cuenta Panario.

El proyecto durará, en principio, un año, y si la comuna montevideana queda conforme se extenderá a otras playas. La Facultad de Ciencias también está trabajando en la costa de Canelones, con apoyo de la comuna canaria y varias ONG. En Neptunia, por ejemplo, se está desarrollando un proceso de reconstrucción de las dunas. A su vez, en El Pinar y San José de Carrasco trabajan para mantener la rambla, y en Atlántida intentan reparar el gran deterioro que presenta la playa Mansa.

Los procesos de recuperación son muy lentos. La recarga de arena no está descartada, pero es el último recurso que se prevé, ya que traerla desde Santa Lucía resulta demasiado caro. El proyecto implica, además de minimizar el escape de arena, evaluar los puntos de mayor riesgo, monitorear continuamente las zonas afectadas y realizar un análisis mineralógico de las playas.

«Va a llevar mucho tiempo que la costa vuelva a ser lo que era. En Neptunia, por ejemplo, una tormenta nos llevó todo el trabajo en una noche. El temporal de agosto de 2005 barrió muchas playas, y varios primeros intentos de recuperar la costa fracasaron», informó el profesor Panario. *

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